El juez federal Darrin P. Gayles falló el martes en Miami a favor de los estadounidenses Jerrel Kenemore, Edgar José Marval y Jason Saad, quienes demandaron al exdictador venezolano Nicolás Maduro en 2025, por secuestrarlos y usarlos como moneda de cambio para recuperar a su testaferro Alex Saab.
El juez Gayles concedió 314 millones de dólares en indemnizaciones a los tres ciudadanos de EEUU, que permanecieron cautivos durante casi dos años del régimen que encabezó Maduro hasta el 3 de enero de 2026, antes de ser canjeados por Saab, informó la agencia de noticias AP.
El Gobierno de EEUU accedió en diciembre de 2023 a entregar al empresario de origen colombiano a Maduro, a cambio de la liberación de 36 personas. De ellas, 12 eran ciudadanos de EEUU y entre ellos estaban los tres ganadores de la demanda contra el dictador depuesto a inicios de 2026.
Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses y enfrenta cargos relacionados con narcotráfico, así como una demanda por presuntas ejecuciones extrajudiciales.
Kenemore, Marval y Saad presentaron la querella en agosto del año pasado. Iba dirigida también contra la empresa estatal PDVSA y varios funcionarios del régimen chavista, que incluían al ministro del Interior, Diosdado Cabello; al entonces ministro de Defensa, Vladimir Padrino López; a la entonces vicepresidenta y actual presidenta interina, Delcy Rodríguez; al entonces fiscal general, Tarek William Saab, y a Alex Saab, quien había sido nombrado ministro de Industria por Maduro.
Según informó AP el martes, el juez dictó sentencia contra Maduro, Alex Saab y otros cinco acusados individuales, que la agencia no precisó, así como contra la organización criminal "Cartel de los Soles", por no responder a la demanda.
El fallo no incluyó a Delcy Rodríguez, pues sus abogados comparecieron en abril para solicitar que se desestimara la querella en su contra, argumentando que, como jefa de Estado —desde el 5 de enero— goza de inmunidad frente a acciones civiles en EEUU. Los demandantes han impugnado esta afirmación, señaló AP.
En la sentencia de 19 páginas, citada por AP, el juez Gayles afirmó que el secuestro fue solo uno de muchos delitos "cometidos con el fin de respaldar el régimen dictatorial de Maduro sobre Venezuela, lo que a su vez permitió que la conspiración criminal de Maduro obtuviera ganancias mal habidas".
Un abogado de Saab —quien se encuentra nuevamente bajo custodia de las autoridades de EEUU, tras ser extraditado por el chavismo en mayo— declinó hacer comentarios sobre el fallo en su contra, según AP.
La agencia informó que los abogados de la presidenta interina no habían respondido una solicitud de comentarios.
Secuestro, torturas, secuelas
En septiembre de 2025, El Nuevo Herald tuvo acceso a la demanda, que se basó en la Ley Antiterrorista, una norma que permite a ciudadanos estadounidenses afectados por grupos terroristas extranjeros reclamar la incautación de los bienes de sus agresores.
La querella afirmaba que Maduro respondió al arresto de Saab por parte de EEUU con "actos de terrorismo antiestadounidense aún más agresivos": comenzó a secuestrar estadounidenses para intercambiarlos por la liberación de su testaferro.
Según el documento, Kenemore fue secuestrado en Colombia junto a otras personas por un grupo paramilitar que le propinó varias golpizas antes de entregarlo a las autoridades de Venezuela. Fue acusado de perpetrar supuestos actos de "espionaje" y de realizar "actividades de contrainteligencia" al servicio de Washington contra el régimen de Maduro.
Sufrió torturas psicológicas como pasar días aislado y sin luz, recibir comida en mal estado y no tener agua potable durante varios días. Además, fue obligado a inhalar intensos vapores de gasolina y pintura.
Las secuelas que le dejó el cautiverio incluyen daños en los nervios y ligamentos de las muñecas, úlceras estomacales y ataques de pánico.
Sin embargo, él y los restantes cautivos coincidieron en que el que peor lo pasó fue Marval, quien "estuvo a merced de uno de los secuaces más sádicos de Maduro, un oficial de la DGCIM que lo golpeó brutal y repetidamente, rompiéndole la espalda", según la demanda.
El documento afirmaba que ese estadounidense recibió descargas eléctricas, incluso en los genitales, y amenazas de que le quitarían a sus hijos para siempre.
Marval vivía en Venezuela, donde el DGCIM colocó granadas y explosivos en su vivienda para acusarlo de terrorismo. Los despojaron a él y a su esposa de todos sus ahorros y propiedades. Cuando fue liberado, tuvo que ser trasladado al avión en una camilla.
Jason Saad se había mudado a Colombia en 2017. Trabajó allí como joyero hasta que, debido a la delincuencia, decidió mudarse a Venezuela. No tuvo problemas hasta 2022, cuando se encontraba en un pequeño mercado donde ayudaba a limpiar, cinco agentes armados de la DGCIM, sin previo aviso, lo rodearon, gritando "¡terrorista, terrorista, terrorista!", narró El Nuevo Herald en 2025 citando la demanda.
Al igual que sus compatriotas, fue acusado de terrorista y torturado. Como resultado, sufrió la rotura de un hombro y ligamentos de un brazo. No recibió atención médica para esas lesiones durante su encierro. Las malas condiciones higiénicas le provocaron una infección en dos dientes, que tuvieron que serle extraídos.