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Venezuela

Crece el descontento entre los venezolanos por la gestión oficial tras los terremotos

'Mandaron una cuadrilla a limpiar calles en vez de ordenar a todos los militares que sacaran cuerpos', denuncia un sobreviviente de La Guaira.

Caracas
Edificio afectado por los terremotos en Venezuela.
Edificio afectado por los terremotos en Venezuela. RTVE

El malestar de los venezolanos por la gestión del régimen de Delcy Rodríguez tras los terremotos en ese país el pasado 24 de junio ha ido en aumento, luego de que los supervivientes denunciaran que en el estado de La Guaira, epicentro de los sismos, nadie llegó a ayudar durante al menos 72 horas.

A diez días de las mortíferas sacudidas de 7.2 y 7.5 grados en la escala Richter, que han dejado al menos 2.954 muertos y 16.592 heridos, medios españoles destacan la solidaridad de los propios ciudadanos, que se volcaron en repartir agua, comida y alimentos entre los damnificados, pero cuando se les pregunta si recibieron algún apoyo más solo hablan de los rescatistas venidos de otros países.

Algunos acusan directamente al Gobierno de la presidenta interina de Venezuela de inacción, mientras que otros hablan de la falta de preparación del país latinoamericano para afrontar catástrofes de este tipo.

Darwin, que se quedó sin casa por los sismos, aseguró en declaraciones a RTVE Noticias que la gente está "enfadada, fuertemente enfadada".

"Mandaron una cuadrilla a limpiar calles en vez de ordenar a todos los militares que sacaran cuerpos", detalló este albañil, de 62 años, que contó que los vecinos "enardecidos" expulsaron a los militares. "Todos estamos furiosos en esa parte, pero estamos agradecidos de todo el apoyo de los países extranjeros".

Darwin perdió a su nieto de cuatro años, que fue sacado por voluntarios de los escombros de la torre de viviendas frente al mar donde residían: "Gente que ni lo conocía, arriesgando su vida para sacar el cuerpecito del niño, el pueblo venezolano sí que está", comentó.

La presencia de soldados y policías venezolanos aumentó conforme pasaron los días tras los dos terremotos, si bien es cierto que en el caso de los agentes muchos se dedican a tareas como organizar el tráfico intenso de motocicletas, camiones y furgonetas que entran y salen del estado de La Guaira. 

El despliegue de soldados también ha ido creciendo conforme pasaron los días, pero en la última semana apenas se les ha visto participar en rescates propiamente dichos, que han sido liderados por los rescatistas de distintos países llegados a Venezuela. 

Los uniformados se han dedicado especialmente a gestionar el acceso a las zonas derrumbadas y a imponer silencio cuando los voluntarios o rescatistas llevan a cabo una búsqueda de alguien que se creía que estaba vivo bajo los escombros, pero no se les ha visto participar en los rescates.

Una imagen frecuente en la última semana en La Guaira ha sido la de soldados apostados en las calles sin una labor concreta o mirando sus teléfonos móviles, mientras los equipos de emergencias del extranjero y los voluntarios buscaban los cuerpos de personas o posibles supervivientes.

Preguntada el jueves por los periodistas sobre el despliegue y su lentitud, Rodríguez defendió en una rueda de prensa el manejo de la crisis por parte de su Gobierno y sostuvo que las autoridades se desplegaron de inmediato, además de activar sistema de drones y pedir apoyo a rescatistas estadounidenses.

"La primera decisión fue militarizar el estado de La Guaira, porque no podíamos permitir que laboratorios mediáticos y matrices mediáticas creadas para perturbar y generar caos imposibilitaran las labores de búsqueda y rescate", dijo la gobernante, al tiempo que consideró "miserable, desalmado y desconsiderado" causar este tipo de caos a un pueblo bajo sufrimiento. "Por eso militarizamos", afirmó.

La presencia del Ejército y de las fuerzas de seguridad tampoco está evitando el pillaje y los saqueos, como cuando el viernes en Macuto, La Guaira, decenas de personas se llevaron todo lo que encontraron en un edificio derruido por los terremotos, donde se habían producido nuevos derrumbes que dejaron a la luz las pertenencias de los antiguos vecinos. A pocos metros había policías organizando el tráfico que no se acercaron en ningún momento para poner fin a los robos.

Algunas personas con las que habló RTVE Noticias a lo largo de la semana se han mostrado convencidas de que una vez que pasen los meses y la gente digiera esta tragedia, va a haber protestas contra el Gobierno por su gestión. Lo dicen de forma anónima porque temen represalias.

La escena más frecuente en las carreteras y calles de este estado, así como en la vía que lo une con Caracas, son los cientos de motocicletas de los voluntarios que a diario se trasladan por esta zona. Ellos han estado allí desde el inicio de la tragedia y todavía siguen.

Ángela, de 34 años, no dudó en acudir a La Guaira desde Valencia, donde vive, a ayudar a sus "hermanos venezolanos" en lo que pueda, desde traer agua, mover materiales, lo que sea.

Cada día ha dormido donde ha podido en la calle, en el aparcamiento de una iglesia, en tiendas de campaña que le han prestado y se ha metido en huecos de los inmuebles derribados para ver si podía salvar a algún superviviente. 

"Si hubiéramos tenido las herramientas desde un principio hubiéramos podido salvar a más gente, pero no teníamos nada", lamentó. 

A diferencia de comienzos de esta semana, cuando apenas se veían excavadoras en La Guaira, ahora se ven en muchos sitios, aunque muchas son de propiedad privada, explicaron los voluntarios y familiares de víctimas que están en la zona.

En Caraballeda, una localidad ubicada junto a Macuto, están Luis y Alejandro apostados junto a otro edificio completamente derrumbado, esperando que los rescatistas saquen en algún momento los cadáveres de sus familiares. Ellos se han conocido allí, tras el terremotos, ya que viven en Caracas con sus respectivas familias, aunque desde los temblores no se han movido del lugar para encontrar los cuerpos de sobrinos, tíos y la madre de uno de ellos.

"¿Apoyo? ¿Apoyo de qué?", contestó Luis enfadado cuando se le preguntó si han recibido algún tipo de respaldo gubernamental en la búsqueda de sus familiares fallecidos. "Aquí hemos estado buscando con nuestras propias manos los primeros días y la ayuda que hemos recibido para comer y beber estando aquí ha sido de la solidaridad de otros venezolanos", dijo.

Vecinos de Caraballeda protagonizaron protestas para reclamar su reubicación y denunciar la reducción de la ayuda alimentaria, mientras familiares de desaparecidos exigen que continúen las labores de búsqueda.

El Gobierno anunció un paquete de ayudas para las familias damnificadas, que incluye un pago mensual durante los próximos seis meses y subsidios de hasta el 80% para facilitar el acceso a viviendas. Además, trabaja en un plan de recuperación del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, gravemente dañado por los sismos.

En el ámbito sanitario, el hospital de campaña desplegado por la cooperación española ya atiende a la población afectada en Caracas, mientras continúa llegando ayuda internacional y el Gobierno despidió a parte de los equipos de rescate extranjeros que participaron en las operaciones de emergencia.

No se sabe el impacto que tendrá este desastre en la esperada transición a la democracia en el país. Por lo pronto, el viernes pasado trabajadores, sindicalistas, estudiantes y activistas se manifestaron por el centro de Caracas hasta la Embajada de EEUU ante el vencimiento de los 180 días de la etapa interina encabezada por Rodríguez y para exigir un calendario electoral, entre otras peticiones.

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