El silencio de la cúpula gobernante en Caracas este fin de semana alimentó el estado de tensión e incertidumbre en Venezuela. Entre periodistas y ciudadanos se esperaba que, finalmente, ocurriera la implementación de lo que Donald Trump definió como la "fase dos", que pasaría de ataques a lanchas a actuar contra infraestructura terrestre del narcotráfico dentro de territorio venezolano.
La ola represiva activada por el chavismo se recrudeció de forma significativa en octubre contra activistas de Vente —el partido de la líder opositora María Corina Machado—, así como con anuncios de que se le quitaría la nacionalidad a los referentes del partido Voluntad Popular en el exilio, Leopoldo López y Yon Goicochea. Debido a esto, entre los venezolanos dentro de Venezuela no se expresan públicamente por redes o mensajería del WhatsApp puntos de vista que evidencien esa espera de "el coñazo".
El ministro del Interior Diosdado Cabello, número dos del régimen y quien tiene a su mando los órganos de represión, ha sido enfático en recalcar que el chavismo actuará contra cualquier manifestación pública a favor de una intervención de EEUU en territorio venezolano. Hasta ahora, el ataque estadounidense a lanchas, que según la Casa Blanca van cargadas de drogas, ha ocurrido en aguas internacionales del Mar Caribe, aunque en general la versión oficial insiste en denunciar que dichas lanchas salieron de Venezuela, salvo en los casos de las que fueron destruidas sobre el Pacífico.
Este fin de semana del 1 y 2 de noviembre, junto al inusual silencio público de los principales rostros del régimen, tampoco el chavismo movilizó personas en las calles ni organizó actividades públicas con las milicias, civiles que reciben adiestramiento militar (y de forma más reciente enfrentamiento con fuego real) para responder —según el discurso de Caracas— a la invasión imperialista próxima a suceder.
Tomando en consideración el volumen de militares presentes en las distintas embarcaciones en el sur del Mar Caribe, diversos analistas no prevén una actuación masiva tipo invasión a Venezuela, pero consideran que EEUU ha generado condiciones para actividades específicas como ataques contra infraestructura o eventualmente actuación dentro del territorio venezolano "para asesinatos selectivos", como admitiera el propio ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López.
EEUU ha puesto precio por la entrega de Maduro, Cabello y Padrino López, pero no así sobre la vicepresidenta Delcy Rodríguez ni sobre su hermano, Jorge Rodríguez, lo cual alimenta diversas versiones de posibles negociaciones de estos con EEUU, cosa que cada tanto es negada enfáticamente.
El silencio de la cúpula gobernante fue el rasgo más llamativo este fin de semana. Nicolás Maduro no realizó apariciones públicas ni publicaciones en sus cuentas oficiales de redes sociales desde la noche del 31 de octubre. La vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro Cabello tampoco. "El alto mando del chavismo también estaba esperando el primer golpe de EEUU dentro del territorio para este fin de semana", le aseguró a DIARIO DE CUBA un veterano diplomático sudamericano en Caracas.
En sustitución de las tradicionales arengas televisadas, el Gobierno difundió a través de X (una red social prohibida en el país desde el año pasado) videos de ejercicios militares en La Orchila, en el Caribe, y mensajes que destacaban la "capacidad de respuesta" de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Uno de los tuits, firmado por el Comando Estratégico Operacional, mostraba misiles antiaéreos S-300 en posición de disparo con la leyenda: "Estamos listos para defender cada centímetro de patria". No hubo convocatorias abiertas a milicianos, como ocurrió los fines de semana previos, en Caracas y Valencia.
Tras 14 ataques en alta mar, la expectativa de una acción terrestre no es infundada, tras la campaña militar estadounidense iniciada el 2 de septiembre. En las 14 operaciones confirmadas, la Marina de EEUU ha destruido embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en aguas del Caribe y el Pacífico oriental.
Según el Pentágono, los blancos eran lanchas rápidas operadas por el Tren de Aragua y el llamado Cartel de los Soles, estructura que Washington acusa de estar controlada por altos funcionarios venezolanos. El saldo: 64 muertos, dos sobrevivientes y un desaparecido. Pero ningún ataque ha tocado suelo venezolano.
El pasado 5 de octubre el propio Donald Trump anunció que se pasaría a una segunda fase en relación con Venezuela y en las semanas posteriores ha deslizado la tesis de que habría ataques contra infraestructura terrestre del narcotráfico en territorio venezolano.
Sin embargo, Trump ha sido ambiguo, reservándose el factor sorpresa. En entrevista con Norah O’Donnell de CBS 60 Minutes emitida el domingo 2 de noviembre, respondió así a la pregunta directa: "¿Están contados los días de Maduro como presidente?": "Yo diría que sí, yo creo eso". Y minutos después, al ser interrogado sobre una posible guerra, contestó: "Lo dudo. No lo creo". La transcripción completa de esa entrevista, publicada por CBS, revela que Trump evita comprometerse con un cronograma, pero insiste en que "Maduro sabe que no puede seguir así".
Analistas consultados por The Wall Street Journal interpretan la frase como una táctica de presión psicológica. "Trump juega a decir sin decir", resume Michael Shifter, expresidente del Diálogo Interamericano. "Sabe que la incertidumbre desgasta al régimen más que un anuncio formal".
Foro Penal, una ONG venezolana dedicada al trabajo con presos políticos, sostuvo al cierre de octubre que la cifra era de 875, en ascenso paulatino durante el mes. Entre los presos, sin orden judicial previa e incomunicados, están una docena de coordinadores regionales de Vente Venezuela, partido liderado por María Corina Machado, y tres exdiputados de la Asamblea Nacional de 2015.
El chavismo justifica la ola represiva destinada a desmantelar "células terroristas financiadas desde Miami". En un comunicado del 30 de octubre, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que "la FANB ha neutralizado 18 planes de magnicidio". Ninguna prueba fue presentada públicamente.
Desde la clandestinidad, María Corina Machado sostiene que "el régimen se desmorona por dentro".
Entretanto, el Comando Sur de EEUU realizará hoy ejercicios conjuntos con la Armada colombiana a 120 millas náuticas de La Guajira, territorio que delimita a Venezuela y Colombia. El portavoz, coronel Ryan Donald, aclaró: "Rutina programada, no relacionada con operaciones en curso".
Tienen el dedo en gatillo si no la accionan van a tener Maduro, verde y podrido para rato. Es más, la administración tienes dos excusas para eliminar a la cúpula madurista, la droga que pasa por ese territorio y la inmigración insostenible de miles de esa nacionalidad.
Espero que la Trumpeta actue antes de nochebuena!!!!!!
Alégrense de que al menos tienen a los americanos con el ojo puesto en Maduro, los cubanos estamos resingados de por vida con la tiranía que nos echamos encima.