Durante las semanas de agosto y septiembre, tras el inusual despliegue naval y militar de EEUU en el sur del Caribe, el Gobierno de Nicolás Maduro ha intensificado su retórica antiimperialista, presentando esta presencia militar estadounidense como una amenaza inminente de invasión a Venezuela.
Para observadores y activistas de derechos humanos, esta narrativa desde el poder en Venezuela no solo busca consolidar el apoyo interno al chavismo, sino que también sirve de velo para endurecer el control sobre la disidencia política que está dentro del país, con un despliegue de amenazas y advertencias que han terminado con tener un punto clímax este 29 de septiembre al conocerse que ya el gobernante Maduro aprobó un "estado de conmoción externo", previsto en la Constitución y que le otorga al Ejecutivo amplios poderes.
Ante el cuerpo diplomático acreditado en Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez aseveró que ya Maduro había firmado el decreto y que se aplicará si hay un ataque de EEUU contra Venezuela.
Mientras la Casa Blanca justifica sus operaciones en aguas cercanas a las costas venezolanas como parte de la lucha contra el narcotráfico, vinculando al régimen de Maduro con el denominado Cartel de los Soles, la cúpula del chavismo responde con advertencias de "lucha armada" y movilizaciones militares que, en la práctica, parecen dirigidas más contra la oposición venezolana que contra cualquier riesgo externo.
Esta estrategia, que combina propaganda nacionalista con medidas represivas, ha sido criticada por observadores independientes como un mecanismo para perpetuar el poder de Maduro, ignorando las garantías constitucionales que de facto ya se encuentran en suspenso desde las elecciones del 28 de julio de 2024, que la narrativa oficial de Caracas presenta como un gran triunfo de Maduro en las urnas.
En aquellas elecciones del año pasado, el exdiplomático Edmundo González Urrutia, respaldado por María Corina Machado, publicó actas electorales que lo acreditaban vencedor con más del 67% de los votos. Sin embargo, las instituciones públicas, plegadas al chavismo, se negaron a auditarlas y en su lugar se lanzó una oleada represiva que dejó un saldo de al menos 25 muertos, más de 2.400 detenidos y cientos de heridos, según documentó la ONG Provea, la entidad más antigua en el campo de los derechos humanos en Venezuela.
Esta ola represiva, vigente al día de hoy según la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU, ha incluido detenciones arbitrarias de adolescentes y periodistas, y marcó el inicio de un "estado de excepción de facto", donde los derechos civiles —como la libertad de expresión y reunión— quedaron suspendidos sin necesidad de un decreto formal.
El "estado de conmoción", según críticos como el analista Víctor Álvarez, quien fue ministro en los años en los que gobernó Hugo Chávez, es una "excusa para blindar el poder interno". En una columna de prensa internacional, ante el cerco que vive el periodismo independiente, Álvarez señaló que "el estado de conmoción no responde a un riesgo real externo, sino a la fragilidad post-28J; Maduro gobierna de facto sin Constitución desde entonces, usando la geopolítica para justificar lo que ya es rutina: la represión doméstica".
Diosdado Cabello, ministro del Interior y segundo al mando del chavismo, ha sido explícito en sus amenazas. En su programa televisivo Con el mazo dando, Cabello advirtió que "quien haga apología de una invasión yanqui no va a salir sanito; si nos aprietan, nosotros apretamos, y el destino de los traidores es el de los enemigos de la patria".
Provea ha sido uno de los pocos organismos que ha conectado estos discursos con la realidad en terreno. En su actualización de septiembre de 2025, la ONG reportó un aumento del 30% en detenciones por "apología al odio" desde el despliegue naval de EEUU, muchas de ellas contra ciudadanos que compartieron en redes sociales críticas al régimen disfrazadas de comentarios sobre la "amenaza externa".
"El Gobierno usa la tensión con Washington para criminalizar el disenso; lo que llaman 'defensa patriótica' es, en esencia, una purga interna", denunció Lisette González, coordinadora de Provea, en un informe que documenta al menos 400 casos de hostigamiento en barrios opositores de Caracas.
Esta perspectiva se alinea con la de analistas como Mireya Rodríguez, quien comulga con la oposición democrática venezolana y que pronostica el futuro del Gobierno de Maduro como "precario", sostenido "por la legitimidad del terror" más que por apoyo popular.
Un ejemplo claro de cómo se usa la tensión con EEUU para amedrentar son las marchas militares en Caracas. Desde hace dos semanas, el régimen ha organizado desfiles de la Milicia Bolivariana y la Guardia Nacional en zonas de clase media y alta como Chacao, Altamira y Las Mercedes, tradicionales bastiones opositores que corean consignas como "¡Patria o muerte!" y "¡Fuera yanquis!".
Además, en Caracas, principalmente, se han multiplicado las alcabalas o puntos de control policial y militar deteniendo vehículos al azar. El Gobierno "sacó las tanquetas (tanques ligeros) a las calles, cerca de mi casa tengo una, es una manera de recordarnos que estamos sometidos", sostiene un vecino a DIARIO DE CUBA.
Durante el pasado fin de semana, DIARIO DE CUBA recorrió algunas calles del céntrico y usualmente muy concurrido municipio Chacao, que tiene diversidad de cafés y restaurantes, y la imagen era desoladora. A las 11:00PM las calles estaban literalmente vacías.
Igual está ocurriendo en otras ciudades importantes del país, según confirmaron periodistas a DIARIO DE CUBA. Entre los venezolanos se ha extendido la idea de que si ocurre alguna acción estadounidense contra el Gobierno de Maduro esto sería en horas de la noche o madrugada.
Junto a ese imaginario entre ciudadanos, también existe el temor de ser detenidos por efectivos militares o policiales si se circula entrada la noche, con lo cual también ha disminuido la movilización nocturna de personas con fines recreativos.
Chico, y a esos milicianos no les dan ni una pistola de agua? Caray, asi van a combatir a la armada yankee. Ya no se sabe quien hace el ridiculo mayor. Por un lado la flota yankee cazando gallinazos con misiles. Y por el otro Maduro llamando a la guerra a soldados desarmados.
Estos milicianos vigilan a todos lados para saber por dónde viene el enemigo, mientras Másburro se refugia en algún búnker cerca de la frontera........
Quien haya estado invernando por un par de décadas, despierte y lea este artículo, creería que los lideres venezolanos son legítimos y honestos, pues no sabría que llevan 26 anos en el poder robando elecciones, reprimiendo, violando su propia constitución y aliándose con tiranías narco terroristas.
Por eso, después de digerir al articulista, pensaría que son las amenazas yanquis las que han obligado a los venezolanos a tomar la decisión de "perpetuar a Maduro" en el poder.
Nada que la toxicidad anti yanqui es tan fuerte en los izquierdistas de caviar, que siempre habrá una rendija para culpar a los gringos, especialmente cuando los HPs de este planeta intensifican su condicion.
Es difícil gobernar con una cabeza del tamaño de 50 millones; más el barco fantasma Ocean Trader cerca de Venezuela.