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Política

'China pretende que Taiwán se rinda antes de luchar, y proyectarse al resto del Pacífico'

Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de EEUU, analiza el impacto de la alianza 'temporal' entre Pekín, Moscú y Nueva Delhi en el futuro de Taiwán

Madrid
A la izquierda, el académico Evan Ellis. A la derecha, Lai Ching-te, presidente de Taiwán (de traje).
A la izquierda, el académico Evan Ellis. A la derecha, Lai Ching-te, presidente de Taiwán (de traje). Última Hora/Taiwán News

La reciente cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, en la que participaron los dictadores de China y Rusia y el primer ministro de la India, ha sido interpretada como una demostración de fuerza y un intento de crear un contrapeso al poderío de Estados Unidos y sus aliados occidentales.

En este sentido, el mensaje transmitido al mundo atañe a la estabilidad de Taiwán, porque Pekín se siente respaldado para acometer una acción militar.

Para un análisis del tema, acudimos al Dr. Evan Ellis, profesor de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos. Su carrera académica se centra básicamente en las relaciones de América Latina con China y otros actores no occidentales, y ha trabajado con el Departamento de Estado.

¿La aparente reconciliación entre China e India, la Iniciativa para la Gobernanza Global lanzada por Pekín y la alianza Xi-Putin-Kim representan nuevos peligros para la estabilidad de Taiwán?

Para Taiwán el riesgo siempre está en aumento, con más agresividad del Gobierno de Xi Jinping en China. Incluso, con ejercicios militares para intimidar a Taiwán este año, igual que anteriormente.

Entonces, la autopercepción china de que se fortalece su situación con respecto a Occidente podría contribuir a una acción contra Taiwán en los próximos meses o años. No estaría necesariamente limitada a una invasión tradicional, sino también podría ser un bloqueo u otro tipo de actividad, con la intención de acabar con la autonomía de Taiwán antes de que finalice la gestión de Xi Jinping.

La mejora de las relaciones entre China y India (por la incertidumbre entre India y Estados Unidos) no es una coincidencia permanente ni duradera de intereses, pero este acercamiento podría contribuir a la confianza de China continental.

Igual, su iniciativa de gobernanza global, anunciada en Shanghái, es un síntoma de que Xi Jinping se siente ahora en condiciones de proponer estructuras alternativas a Estados Unidos y a Occidente. La coordinación entre Rusia y China, igual que la de China e India, no es duradera, pero podría contribuir a que China piense que ahora es el tiempo de actuar.

El presidente Lai Ching-te anunció que Taiwán alcanzará un gasto en defensa del 3,32% del PIB en 2026, y de un 5% para 2030. Donald Trump ha pedido que sea del 10%. ¿Es esto posible para la economía local?

Es dudoso que Taiwán pueda alcanzar el 10% de su PIB en presupuesto militar, ni que el aumento pueda ser utilizado productivamente. Especialmente, en un contexto en el que EEUU también está poniendo más aranceles a Taiwán. Por supuesto, Taiwán siente la necesidad de gastar mucho más en defensa, no por la exigencia de Estados Unidos, sino por la naturaleza de sobrevivencia existencial de la amenaza que enfrenta. Pero, tengo mis dudas sobre si un 10% es posible, económica y políticamente.

El Center for Strategic and International Studies diseñó 26 escenarios de un posible bloqueo a Taiwán. Estimó que las pérdidas globales podrían alcanzar hasta diez billones de dólares si se produce un conflicto armado, incluso del 2% al 15% del PIB mundial. Taiwán perdería hasta el 40% de su PIB y EEUU podría sufrir pérdidas de hasta el 10%. ¿La posibilidad de una catástrofe económica para casi todos aleja una guerra?

Este escenario de bloqueo es una de las posibilidades más preocupantes para Taiwán, porque crearía una situación en la que Occidente tendría que tomar acción militar ante la República Popular de China. Un bloqueo podría incluir un corte de comunicaciones electrónicas, de la exportación de chips y también de su capacidad de importar comida y combustible. No solo destruiría la economía de Taiwán, que tiene un alto nivel de dependencia del petróleo y otros bienes, sino que tendría un impacto catastrófico en el sector automotriz, los electrónicos de consumo y hasta en la defensa.

Sin embargo, la cuestión es si el mundo estaría en condiciones de responder con una iniciativa militar. El propósito de China es que Taiwán se rinda antes de luchar, presentando una nueva realidad en la que la República Popular de China ya no solo gana con la incorporación de Taiwán, sino que podría proyectarse hacia el resto del Pacífico contra actores democráticos como Japón, India o Corea.

Hay otra guerra ya en marcha: la penetración de ideas comunistas chinas en Taiwán, a través de artistas, estudiantes... Una encuesta reciente muestra que la mayoría de los taiwaneses cree que los esfuerzos del Partido Comunista para infiltrarse en Taiwán se están intensificando…

En cuanto a la guerra de los videos de China, desde hace tiempo en Taiwán, Australia y en otras partes del mundo —incluso en Estados Unidos y América Latina—, China está tejiendo una red con su servicio de inteligencia MSS. Todo está coordinado por el Partido Comunista. Se nota en América Latina a través de cámaras de comercio alienadas con China, actividades en los comités de amistad, en los congresos o en las estaciones policiales, donde se pone en el blanco a personas de etnicidad china.

Por supuesto, Taiwán es uno de los blancos, especialmente por la etnicidad compartida. La habilidad de comprometer la defensa y voluntad de Taiwán desde adentro, como parte integral de una estrategia multidimensional determinada por el Partido Comunista, es bastante preocupante.

¿Existe alguna posibilidad, aunque sea mínima, de que Estados Unidos lidere una iniciativa de Occidente para reconocer diplomáticamente a Taiwán y China en igualdad de condiciones?

Veo mucho respaldo político y militar para Taiwán, incluso en los ejercicios que realizamos y otras formas de cooperación entre nuestro Gobierno y Taiwán. Pero, hasta ahora, no he visto interés en cambiar la posición política establecida por el Gobierno de Richard Nixon. Creo que Estados Unidos no está pensando en eso, para poder mantener la relación política que facilita la negociación político-militar y comercial con China. Eso no significa un descuido en el respaldo político militar que también damos a Taiwán.

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2 comentarios

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Interesante análisis; parece evidente que las tensiones externas continúan influyendo significativamente en la política interna de Cuba, especialmente a través de sanciones y restricciones económicas. https://dinogamerun.io/

EEUU debe establecer relaciones con la REPÚBLICA DE TAIWÁN y hacer campaña para que esta REPÚBLICA esté representada en la ONU. Eso sería un indicador de que EEUU apoyaría siempre a Taiwán. Si a los chinos no les agrada eso, que se vayan pal calájooo.