A un año de concluir su mandato, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha dado un giro copernicano de su discurso público. Finalmente reconoció sin cortapisas que el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela ha brindado refugio a grupos armados colombianos, en particular a la disidencia de las FARC conocida como Segunda Marquetalia, liderada por Iván Márquez.
Este reconocimiento, que llega tras años de evasivas y una apuesta por la diplomacia con Caracas, contrasta con informes e investigaciones independientes que desde que Petro asumió el poder, en agosto de 2022, difundieron documentación confiable sobre la relación entre el chavismo y estas organizaciones armadas, originalmente guerrilleras con banderas políticas y hoy dedicadas a la economía ilegal con especial foco en el narcotráfico internacional.
Como ha sido usual en su modelo de comunicación presidencial, Petro utilizó un largo mensaje en la red social X este 18 de agosto para dejar constancia escrita de su nuevo enfoque: "Es importante que Venezuela determine sacar los dos grupos de su territorio a fondo".
Esta declaración con un enfoque hasta ahora inédito deja en evidencia que el chavismo no solo ha protegido a Iván Márquez, quien tuvo rol protagónico en los acuerdos de paz de las FARC con el presidente Juan Manuel Santos en 2016 en La Habana, sino que también da cobijo al Ejército de Liberación Nacional (ELN), un grupo formado en los años 60 con fuerte influencia del castrismo en Cuba.
Entre otros temas, en su mensaje, Petro respondió al comandante del ELN, Antonio García, quien negó la implicación de su grupo en el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay. Inicialmente, Petro había sugerido que el ELN podría estar detrás de este magnicidio, pero ahora apunta a la Segunda Marquetalia como la probable responsable, señalando que esta disidencia opera con apoyo logístico desde Venezuela.
"Los indicios muestran una vía hacia la Segunda Marquetalia, con asiento en Venezuela y Colombia; es probable que le hayan pagado por asesinar al senador", sostuvo el mandatario, añadiendo por otro lado que ha coordinado con Maduro acciones contra el ELN en la frontera con Norte de Santander, donde se han incautado decenas de toneladas de cocaína.
Esta admisión no es una novedad para quienes han seguido de cerca el conflicto armado en la región. Investigaciones de InSight Crime y Connectas han subrayado la relación simbiótica entre Caracas y estos grupos, que no solo se benefician del narcotráfico, sino que también refuerzan la estabilidad del régimen Maduro frente a presiones internas y externas.
El chavismo ha usado este cobijo a los irregulares colombianos como moneda de canje para tener voz en el proceso de la "paz total" promovido por Petro, que este año finalmente naufragó por falta de voluntad de los grupos armados.
Al señalar a la Segunda Marquetalia por el asesinato del senador conservador y precandidato presidencial, el presidente de izquierdas y antiguo guerrillero del M19 sugiere que el magnicidio pudo ser un ajuste de cuentas dentro de las economías ilícitas que dominan la frontera colombo-venezolana. Iván Márquez, gravemente herido en un atentado en 2023 y reportado bajo protección en Venezuela según fuentes periodísticas como El Tiempo y la revista Semana, emerge como una figura central en esta narrativa, consolidando la tesis de que Caracas ha servido de santuario para estos líderes.
Asimismo, la crisis en El Catatumbo, una región limítrofe azotada por enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las FARC desde principios de 2025, amplifica la urgencia de este cambio de postura. Según reportes de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), los choques entre estos grupos, que involucraron a unos 600 combatientes en marzo de 2025, han generado una crisis humanitaria con decenas de miles de desplazados, muchos de ellos migrantes venezolanos vulnerables reclutados por las milicias.
La violencia, alimentada por el control del narcotráfico y las rutas de contrabando, ha desafiado la capacidad del Gobierno colombiano para imponer orden, obligando a Petro a abandonar, al menos parcialmente, su enfoque ideológico en favor de una respuesta más militarizada, un manejo que cuestionó cuando era feroz opositor al Gobierno conservador de Iván Duque.
Este giro se refleja en la reciente designación del general Pedro Sánchez como ministro de Defensa, reseñada por DIARIO DE CUBA. La elección de un militar marca un alejamiento de la línea progresista inicial de Petro, que priorizaba la desmilitarización, y sugiere una estrategia más pragmática para enfrentar a los grupos armados.
Aunque igualmente tardío, como lo señalado en relación al papel jugado por el chavismo, fue asimismo revelador que el presidente Petro terminase por admitir que las disidencias de las FARC y el ELN son entidades dedicadas al narcotráfico internacional, más que grupos guerrilleros enfocados en la lucha por la justicia social.
"Ya no combaten a los estados, se matan entre sí, y luchan por los negocios", escribió, señalando que líderes como "Pablito" del ELN obedecen a mafias extranjeras de Albania, Italia y México. Esta caracterización despoja a estas organizaciones de la narrativa revolucionaria con la que públicamente Petro se identifica, alineándose con análisis previos de expertos que ven en el ELN y la Segunda Marquetalia ejércitos privados al servicio del crimen organizado.
El presidente también admitió haber coordinado con Maduro operaciones contra el ELN en la frontera, un movimiento que contrasta con su retórica inicial, que evitaba el combate armado de los irregulares y evitaba involucrar a Venezuela.
El profesor Carlos Rodríguez, politólogo de la Universidad de los Andes, señala que "el presidente Petro pareció cegado por una visión ideológica que lo llevó a subestimar el rol de Maduro como protector de grupos armados. Su apuesta por la paz total dependía de una cooperación que nunca fue realista, y esto retrasó respuestas efectivas".
Rodríguez agrega que el cambio en el Ministerio de Defensa y la cooperación con Maduro son pasos positivos, pero llegan "tarde, cuando la crisis humanitaria en El Catatumbo ya ha alcanzado proporciones alarmantes".
Por su parte, la doctora María Elena Gómez, investigadora del Centro de Estudios de Seguridad de la Universidad Nacional, opina que "Petro incurrió en una suerte de negación selectiva, posiblemente motivada por su deseo de no alienar a un aliado ideológico como Maduro. Esto no solo debilitó su credibilidad, sino que permitió que la Segunda Marquetalia y el ELN se fortalecieran en Venezuela. Su reciente pragmatismo es un reconocimiento implícito de ese error, pero el daño a la confianza pública ya está hecho".
A un año de dejar el poder y teniendo altos niveles de impopularidad, además de estar impedido constitucionalmente de buscar la relección, Petro parece perseguir resultados tangibles en materia de seguridad dentro de Colombia, y en particular en la porosa y extensa frontera con Venezuela, pero esto ocurre después de tres años de gestión en la que pareció obviar la gravedad de lo que enfrentaba.
La pregunta que queda flotando es si este cambio estratégico será suficiente para restaurar la confianza en su Gobierno y allanar, en parte, los desafíos que heredará su sucesor en 2026.
El reconocimiento de Petro marca un punto de inflexión importante en la política colombiana hacia Venezuela, porque por primera vez admite abiertamente lo que durante años denunciaron organismos internacionales y periodistas: la protección del régimen de Maduro a grupos armados colombianos. Este cambio puede abrir la puerta a una cooperación más realista en materia de seguridad fronteriza, pero también refleja la enorme complejidad del conflicto, donde convergen intereses políticos, economías ilegales y tensiones diplomáticas. Habrá que ver si este giro se traduce en acciones concretas y sostenibles contra las disidencias y el ELN, o si queda https://geometrydash-3d.io en una declaración sin efectos profundos.
Trump le abrio los ojos al "ciego".
Vió las barbas de su vecino arder y empezó a poner las suyas en remojo. La guerra cintra el narcotrafico de Trump empezó a hacer efecto.