Desde su llegada a la Presidencia en diciembre de 2023, Javier Milei ha gobernado con un estilo disruptivo, promoviendo un ambicioso plan de reducción del gasto público, desregulación económica y fortalecimiento de la disciplina fiscal. Con una representación legislativa limitada, su gestión ha logrado avances por acuerdos en el Congreso, pero esto podría haber llegado a su fin.
Este 10 de julio el presidente argentino enfrentó la derrota parlamentaria más significativa desde que asumió el poder hace 18 meses. En una sesión que podría catalogarse de histórica, el Senado argentino aprobó de forma contundente con 49 votos de un total de 72 escaños en la Cámara Alta, un paquete de cuatro leyes que incrementan el gasto fiscal, en un claro desafío a las políticas del programa económico de ajuste impulsado por el Gobierno libertario.
Esta votación no representa un simple revés para Milei sino pone en jaque su agenda de ajustes fiscales, la principal bandera de su gestión, en medio de la campaña electoral para las elecciones de medio término, programadas para octubre, en las que habrá una renovación parcial del Parlamento y comicios provinciales.
Con apenas ocho senadores de un total de 72 en las elecciones de 2023, el año pasado el partido de Milei —La Libertad Avanza— perdió a un miembro de la Cámara Alta con la separación de Francisco Paoltroni. El peronismo es la principal minoría allí con 33 senadores. Hasta ahora Milei había logrado votaciones favorables con el apoyo de senadores electos por el Pro (de Mauricio Macri) y del histórico Radicalismo, así como de fuerzas políticas de alcance provincial.
El paquete de leyes aprobado por el Senado incluye medidas que contradicen directamente los pilares del programa económico de Milei. Entre ellas se encuentran incrementos en los fondos destinados a las provincias, ajustes en las jubilaciones por encima de la inflación y beneficios fiscales para sectores específicos, iniciativas que, según el Gobierno, amenazan el equilibrio fiscal.
Tras la aprobación de las leyes, el presidente Milei anunció su intención de vetarlas, una prerrogativa constitucional que le permite bloquear la implementación de las normas aprobadas por el Congreso.
En un mensaje difundido a través de las redes, Milei calificó las leyes como "irresponsables" y aseguró que "no permitirá que se hipoteque el futuro de los argentinos por intereses políticos cortoplacistas". Su tono, caracterizado por la confrontación, ha sido una constante en su gestión, pero en esta ocasión su decisión de no dialogar con los gobernadores provinciales tras el revés parlamentario ha profundizado el aislamiento político del Ejecutivo, tal como lo contextualizó el portal digital Infobae.
Analistas coinciden en que la estrategia de Milei de optar por el veto en lugar de buscar consensos podría agravar las tensiones con el Legislativo y las provincias.
"El veto es una herramienta legítima, pero su uso reiterado en un contexto de minoría parlamentaria puede ser interpretado como una provocación por parte de los legisladores y gobernadores, que ya muestran un creciente hartazgo con la retórica confrontacional del presidente", señala Mariana Llanos, politóloga del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires.
Según Llanos, esta derrota expone la fragilidad de la coalición gobernante y la dificultad de Milei para construir alianzas duraderas en un sistema político fragmentado. Una ruptura que podría estar teniendo impacto sobre Milei, en la actual coyuntura, ha sido su decisión de distanciarse del expresidente conservador Mauricio Macri (2015-2019).
Una novedad desde que Milei asumió el poder ha sido en esta ocasión la alineación de los gobernadores provinciales, quienes jugaron un papel clave en la presión ejercida sobre los senadores para aprobar las leyes.
Los gobernadores, muchos de los cuales representan provincias con economías dependientes de los fondos federales, han expresado su malestar con las políticas de ajuste de Milei, que han reducido significativamente las transferencias discrecionales a las provincias.
"Los gobernadores han entendido que su supervivencia política depende de garantizar recursos para sus provincias, especialmente en un contexto de crisis económica. La aprobación de estas leyes es una señal clara de que están dispuestos a marcar distancia con Milei para proteger sus propios intereses", explica el analista Juan Cruz Díaz.
Provincias como Santa Fe, Córdoba y Mendoza, lideradas por gobernadores no peronistas, se sumaron al bloque opositor en el Senado, generando un punto de inflexión ya que la votación trascendió las divisiones partidarias tradicionales.
Todo esto podría estar reflejando un cambio en el equilibrio de poder y la irrupción de los gobernadores en la escena política nacional en medio de ese año electoral.
Según un análisis de las encuestas prelectorales, realizado por Perfil, el frente libertario de Milei y el peronismo estarán en un escenario de polarización y juntos arroparían al 70% del electorado en octubre, mientras que el resto de votos se repartirían entre el Pro de Macri, el radicalismo y fuerzas minoritarias de centro o izquierda y entidades provinciales, estas últimos apostando a ser minorías en el Congreso Nacional.
Entretanto, la derrota en el Senado tiene implicaciones de diverso tipo para la gobernabilidad de Milei. Según analistas, este episodio no solo debilita su autoridad, sino que también pone en duda su capacidad para avanzar con reformas estructurales en lo que resta de su mandato.
"Milei ha apostado por un estilo de liderazgo basado en la polarización y la confrontación, pero esta estrategia tiene límites en un sistema político donde las mayorías se construyen mediante la negociación", afirma Carlos Gervasoni, politólogo de la Universidad Torcuato Di Tella. Gervasoni, quien es consejero académico de la Fundación Cadal, adelanta que, si Milei opta por el veto presidencial sobre este paquete de leyes, esta estrategia podría alimentar un ciclo de conflictos con el Congreso que dificultaría la aprobación de futuras iniciativas.
Adicionalmente, el impacto económico de este revés es otro punto de preocupación. Las leyes aprobadas, al incrementar el gasto fiscal, desafían directamente el objetivo de Milei de alcanzar el déficit cero, una meta que ha sido presentada como la piedra angular de su plan para estabilizar la economía ante el Fondo Monetario Internacional.
Según un informe del Banco Mundial, el aumento del gasto público en un contexto de alta inflación y deuda externa podría complicar los esfuerzos de Argentina para recuperar la confianza de los mercados internacionales. "El Gobierno se enfrenta a un dilema: ceder ante las presiones del Congreso y las provincias podría deslegitimar su narrativa de disciplina fiscal, pero mantenerse inflexible podría agravar la inestabilidad política", señala un informe del multilateral previo a las votaciones del 10 de julio.
"La inestabilidad política en Argentina siempre ha sido un factor de preocupación para los inversores y los organismos internacionales. Este episodio refuerza la percepción de que Milei enfrenta serios obstáculos para implementar su agenda", señala un reporte de la consultora Eurasia Group al analizar lo ocurrido en el Congreso argentino la semana pasada.
Los logros económicos reflejados en un período tan corto como poco más de año y medio, pueden revertirse por los intereses políticos de unos cuantos vividores. Este es un gran problema de las democracias, aunque las prefiero siempre con todos sus defectos. Como comentó ciro Gómez, los pueblos no aprenden y en letrinoamerica menos.
Los pueblos no aprenden.....!