El surinamés Albert Ramdin se convirtió en el primer secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) promovido por la Comunidad del Caribe (CARICOM) y también en el primero cuyo idioma materno es el neerlandés. Sin embargo, lo que necesitará será su experiencia diplomática para atender varias situaciones críticas y tensiones en este foro hemisférico.
Los idiomas oficiales de la OEA son el español, el inglés, el francés y el portugués, con lo cual tener el neerlandés como idioma materno hace único a este verano diplomático de 67 años, que ya fue el segundo al mando en el organismo hemisférico entre 2005 y 2015, como mano derecha del chileno José Miguel Insulza.
Al asumir el cargo, con omisiones en su discurso, prudencia y búsqueda de consenso por regla general, Ramdin se mostró como un hombre que podría dar un giro a la OEA. Su candidatura fue impulsada por el CARICOM y tuvo respaldo de países como México, Colombia y Brasil, que tras bambalinas venían cuestionando el rol político y la visibilidad pública que tuvo el uruguayo Luis Almagro en sus diez años de gestión, concluidos en mayo.
Aunque le imprima una identidad distinta a la OEA, diplomáticos en Washington consultados por DIARIO DE CUBA creen que la propia dinámica regional obligará a Ramdin a tomar partido, dada la envergadura de varias situaciones, como la crisis postelectoral en Venezuela, la situación dramática en Haití, el numeroso flujo de migrantes indocumentados, la influencia china en América Latina, así como el impacto de las medidas proteccionistas de la Administración de Donald Trump.
La OEA tiene una fuerte dependencia económica de Estados Unidos. La elección de Ramdin tuvo lugar en marzo, cuando en la Casa Blanca y el Departamento de Estado atendían agendas más urgentes. El surinamés fue electo sin el rechazo de Estados Unidos, pero tampoco cuenta con la bendición de ese país, que resulta clave en la dinámica hemisférica.
Creada para promover la democracia, los derechos humanos y la cooperación en el hemisferio, la OEA parece estar atrapada entre bloques ideológicos opuestos: por un lado, países alineados con Estados Unidos, que buscan presionar por transiciones democráticas en Venezuela, Cuba y Nicaragua; por otro, naciones que abogan por el diálogo con estos regímenes y que mantienen vínculos estrechos con China, un actor cada vez más influyente en América Latina.
Aunque no es una figura de proyección pública, a Ramdin se le considera un conocedor de la región y de la OEA, dado su paso previo por el organismo como secretario general adjunto. Deberá desplegar sus habilidades diplomáticas. Los empleados de la OEA, puertas adentro, saludaron su designación, al recordar el papel positivo que tuvo con el personal en el pasado.
En su discurso de asunción, Ramdin enfatizó la necesidad de reformas institucionales para optimizar la OEA y garantizar su sostenibilidad frente a posibles recortes de Estados Unidos, que aporta cerca del 50% del presupuesto del organismo, aunque no mencionó de forma explícita al país que, además, alberga la sede de la OEA.
Ramdin también destacó la situación en Haití como una prioridad, comprometiéndose a abordar los desafíos de seguridad y gobernanza en el país caribeño, que describió como el lugar donde "la democracia y el Estado de Derecho, la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo están más amenazados". Este enfoque refleja un consenso regional, ya que Haití representa un punto de convergencia entre los distintos bloques ideológicos de la OEA, aunque hay discrepancias sobre qué exactamente debería hacer el organismo ante la deriva haitiana.
En su discurso de asunción, este 25 de mayo, un aspecto notable fue la ausencia de menciones directas a las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Esta omisión no pasó desapercibida en diversos círculos diplomáticos de Washington.
Desde que fue electo en marzo, en las redes sociales se ha comentado con insistencia la negativa de Ramdin de calificar a Nicolás Maduro como "dictador". El surinamés ha abogado por el diálogo con el régimen venezolano, lo que contrasta con la postura de su predecesor, Luis Almagro, conocido por su dura crítica a los gobiernos de Caracas, Managua y La Habana.
Puertas adentro, según pudo conocer DIARIO DE CUBA, en la OEA la falta de referencias a estas dictaduras en el discurso de Ramdin se interpretó más como una estrategia diplomática en aras de consolidar ciertos consensos en el punto de arranque de su gestión de cinco años, con posibilidad de una relección.
Entretanto, Ramdin deberá caminar sobre vidrios rotos en sus lazos con Washington. Estados Unidos, bajo el liderazgo de Trump y con un fortalecido Marco Rubio al frente de la política exterior, ha expresado un creciente escepticismo hacia organismos multilaterales como la OEA, considerándolos ineficientes y costosos.
Otro aspecto que podría provocar fricciones entre Ramdin y la Casa Blanca es que al diplomático surinamés se le percibe como cercano a China. En su campaña, Ramdin destacó la importancia de China en términos de comercio, inversión y conexiones diplomáticas, lo que algunos interpretan como un viraje hacia un discurso menos alineado con Estados Unidos. Esta postura podría complicar su relación con la Administración Trump, que busca contrarrestar la influencia china en la región como parte de su estrategia de contención global.
Albert Ramdin asume la secretaría general de la OEA en un momento crítico para el organismo y la región. Su discurso de asunción, centrado en la reforma institucional y la crisis en Haití, pero silencioso sobre las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua, podría reflejar una estrategia de cautela diplomática para mantener el apoyo especialmente de países caribeños, México, Colombia y Brasil, que respaldaron su candidatura y que se niegan a aislar a los gobiernos autoritarios de América Latina.
El éxito de Ramdin dependerá de su habilidad para equilibrar las demandas de los distintos bloques, mantener el financiamiento estadounidense y posicionar a la OEA como un actor relevante en un hemisferio notablemente dividido en términos ideológicos, y con presidentes que tienden a hablar sin filtro por sus redes sociales, también en materia internacional.
Es increíble ver cómo siguen desarrollándose estos acontecimientos. Ojalá que haya más transparencia y que la situación avance en beneficio de la gente común, que es quien siempre termina pagando las consecuencias.
https://steal-abrainrot.io/
El presupuesto anual de la OEA fue 84,9 millones de dólares en 2024. Estados Unidos sigue siendo el principal contribuyente, aportando el 50% del presupuesto, seguido por Canadá con el 14%.
Está legión de burócratas en su inmensa mayoría izquierdistas de marca globalista y wokeista, están interesados únicamente en enriquecer sus cuentas bancarias, oponerse a EEUU y afianzar en el poder a las narco tiranías socialistas.
Este no va a tener suerte por muy diplomático que seas. Marco Rubio le va a poner las cartas en la mesa donde le va a pedir que sigas la carta magna de esa organización y si no es así, los recortes serán en grande. No hay democracia en tres países de esa organización y esas tres son las que más problemas aportan al hemisferio donde vivimos.