Durante el último año la crisis de Haití volvió a ocupar titulares en la prensa internacional. Las pandillas criminales sembrando el terror, la crisis institucional que no termina de superarse pese a diversos esfuerzos y la limitada presencia de uniformados de otros países han sido noticia, empero la silenciosa y masiva crisis humanitaria que atraviesa a este país no acapara tanta atención.
La crisis multifactorial que asola a Haití desde hace largo tiempo se profundizó en el último año con la actuación a rostro descubierto de las bandas criminales. En este empobrecido país de 11 millones de personas, prácticamente un 10% de los haitianos está en situación de desplazamiento forzoso dentro del territorio de su país, una respuesta de las personas para huir de una violencia sin control que se ha cebado principalmente en la capital, Puerto Príncipe, y zonas aledañas.
Amy Pope, directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), concluyó una visita al país caribeño este 16 de abril y allí ofreció una cifra que habla de la magnitud de la crisis humanitaria: en este momento un millón de haitianos han huido de sus hogares y comunidades de origen para resguardarse. Esto representa tres veces más que hace un año atrás.
"Esta es una de las crisis más complejas y urgentes del mundo, con implicaciones para la estabilidad regional y global", aseguró Pope.
Al desplazamiento forzoso dentro del territorio de su país, a la crisis que vive la sociedad haitiana se suma las deportaciones masivas que lleva adelante República Dominicana. Se estima que unas 200.000 personas ha sido devueltas a Haití desde territorio dominicano. Haití y República Dominicana comparten la Isla La Española e históricamente ha existido un flujo migratorio de haitianos al país vecino.
A inicios de marzo del año pasado, se produjo lo que sin duda resultó un punto de inflexión en la actuación de las bandas criminales en Haití. Una fuga masiva de presos de dos cárceles en Puerto Príncipe, que supuso la salida a la calle de más de 3.500 presos incluyendo cabecillas de bandas criminales, con lo cual se profundizó una pesadilla de violencia que envuelve a Haití.
De acuerdo con el portal especializado Insight Crime, el asalto a estas dos cárceles fue organizado por Jimmy Chérizier, alias Barbecue, un expolicía que dirige la confederación de pandillas más poderosa del país, el G9. Tras esta acción, que sembró el temor en las calles de la capital haitiana, Barbecue exigió la renuncia del entonces primer ministro en funciones, Ariel Henry, quien se encontraba en una misión internacional.
Si bien Henry renunció desde el extranjero, y a la fecha no regresó a Haití, en respuesta a la presión de EEUU y la Comunidad del Caribe (CARICOM) para allanar la instalación de un gobierno de transición consensuado, todo este caso dejó en evidencia el poder de las bandas criminales que a lo largo del último año han dado diversas demostraciones de su poder de fuego y de su objetivo, que parece ser profundizar el caos.
Si bien desde el 2 de octubre de 2023 el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el envío de una nueva fuerza internacional al país caribeño con el objetivo de fortalecer a la Policía local y frenar a las bandas criminales que operan impunemente, en la práctica el impacto de la misión ha sido reducido.
A la fecha no suma aún 1.000 uniformados, principalmente de Kenia. Es una cifra bastante lejana de lo que se proyectaba al inicio de unos 2.500 efectivos en el terreno, además tampoco ha tenido un decidido apoyo financiero de la comunidad internacional.
En esa misma dirección, la directora de la OIM desde Puerto Príncipe advirtió que la falta de compromiso de los países, especialmente los que tienen mayor capacidad financiera, va a terminar teniendo secuelas para muchos países. Expertos creen que la situación de falta de acceso a alimentos, agua potable y medicinas de centenares de miles de haitianos que se han desplazado para huir de la violencia, pueda desencadenar una emigración masiva y desesperada.
La OIM estima que son necesarios alrededor de 900 millones de dólares para atender a los desplazados internos, pero solo se cuenta con el 5% de este monto.
"El pueblo haitiano está demostrando una fortaleza notable ante dificultades inimaginables", afirmó Pope, pero, no obstante, recalcó que la resiliencia no es suficiente.
Para la directora general de la OIM, el pueblo haitiano necesita apoyo, y lo necesita de inmediato, e insistió en señalar que el costo de la inacción internacional no solo se medirá en vidas perdidas dentro de Haití, sino también en una inestabilidad más amplia que afecta a todos los países del hemisferio.
Este 13 de abril una reunión de jefes de Estado y de Gobierno de CARICOM concluyó con una seria advertencia sobre la deriva institucional haitiana. Los asistentes a la cumbre, dijeron estar "profundamente preocupados por los recientes informes que indican que una coalición de bandas criminales amenaza con tomar el poder e imponer un cambio en la gobernanza de Haití en este momento".
Para los países miembros de CARICOM "esto es completamente inaceptable", pero al mismo tiempo urgieron a instancias internacionales a tener un rol más activo en el devenir haitiano.
Los 15 estados que forman CARICOM reiteraron su respaldo a los acuerdos transitorios alcanzados el año pasado, en un momento en que la Administración Biden se empleó a fondo en el tema haitiano. Entre otras cosas, se acordó una hoja de ruta "para allanar el camino hacia elecciones libres y justas" previstas para el 7 de febrero de 2026, y así restablecer el orden constitucional en el país.