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Emigración

EEUU respalda al Gobierno de Panamá en su plan para reducir el tránsito migratorio por el Darién

El Gobierno de EEUU anunció que patrocinará vuelos de repatriación desde Panamá de migrantes que no tengan documentación para permanecer en territorio panameño.

Brasilia
José Ramón Mulino, presidente de Panamá.
José Ramón Mulino, presidente de Panamá. AFP

El presidente de Panamá José Raúl Mulino, quien asumió el poder este 1 de julio, ha iniciado su gestión priorizando la restricción del paso migratorio masivo de personas de diversas nacionalidades a través de la Selva del Darién, y EEUU anunció un respaldo a sus acciones y financiamiento de las deportaciones desde el istmo.

Durante la campaña electoral, en la que fue un candidato sustituto del expresidente Ricardo Martinelli (quien por una condena judicial salió de la carrera presidencial), Mulino enfatizó que cerraría el paso por el Tapón o Selva del Darién, una extensión inhóspita de unos 17.000 kilómetros cuadrados que separa a Panamá de Colombia.

El año pasado se estableció un récord de medio millón de migrantes en tránsito para seguir luego una travesía por Centroamérica y México, pero en su mayoría apostando a lograr ingresar sin documentación a EEUU.

Junto con la toma de posesión de Mulino, este 1 de julio se produjeron dos acciones que apuntan a reducir el tránsito de migrantes, quienes deben recorrer unos 160 kilómetros a pie, por zonas boscosas en las que no hay carreteras o caminos apropiados. El Darién, además, se ha convertido en un territorio controlado por mafias criminales dedicadas al tráfico de drogas y a la trata de personas.

El Gobierno de EEUU anunció que patrocinará vuelos de repatriación desde Panamá de migrantes que no tengan documentación para permanecer en territorio panameño. Ya previamente, el Gobierno de Mulino había impuesto una reducción de las vías de acceso a Panamá desde el Darién, esto con el objetivo de fortalecer los controles.

Si bien ambos países comparten la preocupación de que delincuentes están aprovechando este inédito y masivo flujo migratorio de sur a norte en el continente, y por tanto se imponen medidas de seguridad y control, varias organizaciones de derechos humanos han levantado su voz de alerta por la situación de vulnerabilidad de los migrantes, que justamente huyen de situaciones difíciles y adversidades en sus países de origen.

"La gran mayoría de personas que cruzan el Darién son de países de la región con crisis severas de derechos humanos como Venezuela, Haití o Ecuador. Insistimos en la necesidad de asegurar el debido proceso para su protección ante cualquier deportación", alertó la abogada venezolana Carolina Jiménez, presidenta a la Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés).

Jiménez comenta a DIARIO DE CUBA que el anuncio estadounidense de deportaciones desde Panamá genera interrogantes sobre la aplicación de principios básicos: "Toda persona en necesidad de protección debe tener garantías de no ser devuelta a un país donde su integridad esté en riesgo. Lamentablemente no hay mayor detalle sobre dicha protección".

Tal como reportó DIARIO DE CUBA, el nuevo Gobierno de Panamá puso en práctica desde este 3 de julio medidas que incluyen barreras perimetrales en tres puntos estratégicos del Darién, entre ellos accesos no autorizados en las costas pacífica y caribeña, así como en el sector del Hito de Chucurtí, conocido por ser una vía clave utilizada por migrantes irregulares.

Además, se han reforzado los patrullajes costeros y la interdicción marítima de embarcaciones en las que traficantes de personas trasladan a los migrantes. Para el Gobierno panameño, la intención es canalizar de manera más controlada el flujo migratorio hacia Bajo Chiquito, el primer asentamiento poblacional panameño al que llegan los migrantes tras días de dura travesía por la Selva del Darién.

El mayor control en los accesos al Darién y el inicio de vuelos de repatriación, patrocinados por EEUU, que además implementó hace un mes un nuevo sistema para limitar los accesos terrestres de migrantes y aumentó las devoluciones de éstos a México, forman parte de una estrategia respaldada desde la Casa Blanca para desincentivar la ruta migratoria que busca ingresar a territorio estadounidense.

La presidenta de WOLA advierte sobre el cambio que se ha operado en Washington. "Esta es la primera vez que el Gobierno de EEUU utiliza sus fondos de cooperación (foreign assistance) para pagar por deportación de migrantes desde otro país, Panamá en este caso. Esto representa un mal precedente de externalización de control fronterizo en la región", apuntó Jiménez.

Siendo el aumento de la migración sin documentación a EEUU un tema sensible en la campaña electoral, y teniendo como contrincante a Donald Trump, quien acusa de blandengue a Joe Biden en este tema, el presidente octogenario que busca la reelección ha apostado por aumentar controles y deportaciones antes de que los migrantes lleguen a la frontera entre México y EEUU.

Por otro lado, la política de EEUU ha encontrado en el nuevo Gobierno de Panamá a un aliado estratégico. Con una economía panameña alicaída, Mulino hizo énfasis en la campaña en combatir la migración irregular a través de su territorio. El nuevo mandatario anunció en campaña que cerraría por completo el Darién, pero expertos en migración y conocedores de esta zona selvática lo ven prácticamente inviable.

A lo largo de este año 2024, en promedio cruzan 1.100 personas por el Darién. Proyectando esta cifra al cierre del año, podría estimarse en un flujo total de unas 400.000 personas, esto antes de las medidas anunciadas por el nuevo Gobierno de Panamá y el apoyo de EEUU a las deportaciones desde el istmo.

Aunque es menor al pico histórico de 2023, cuando superó ligeramente el medio millón de personas (en su mayoría venezolanas), si se compara con años anteriores hubo un crecimiento vertiginoso de este flujo humano. En 2022 fueron casi 250.000 personas y en 2021 un poco más de 130.000.

Anualmente se fue duplicando el volumen de migrantes, hasta este 2024 en que, con el conjunto de medidas anunciadas más otras que se tomarán en breve, se espera sea un año de menor tránsito humano por el Darién.

Hasta el 6 de junio pasado, 174.513 personas habían transitado la peligrosa selva que divide a Panamá y Colombia. El país de procedencia más representado entre esos migrantes es Venezuela (113.244). Le siguen Ecuador (12.300), Colombia (11.219), China (10.348) y Haití (9.980).

Los 402 cubanos contabilizados en ese mismo periodo representan una tendencia a la baja con respecto a 2023, cuando en total fueron 1.124 los migrantes de la Isla que cruzaron por el peligroso territorio. Esa cifra fue también muy inferior a los 5.961 que lo hicieron en 2022. Los vuelos de cubanos a Nicaragua, donde luego inician la travesía migratoria hacia EEUU, hicieron descender el paso por el Darién.

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