El régimen cubano es el principal agente contaminante y el único con capacidad reguladora de la Isla, por lo que actúa como juez y parte y es en esta paradoja, de la que el castrismo se beneficia, donde sitúa el geógrafo cubano Eudel Cepero el dilema ecológico del país.
En el marco del III Foro DDC: "Para la Cuba de mañana", organizado por DIARIO DE CUBA en junio de 2026 en Madrid, Cepero ofreció un diagnóstico profundo sobre el estado crítico del medioambiente en la Isla, identificando la degradación y erosión de los suelos agrícolas como la problemática prioritaria.
A este deterioro se suman la deforestación generalizada —agravada por la falta de transparencia en las cifras oficiales— y una severa contaminación hídrica que afecta desde los ríos y mantos freáticos hasta las principales bahías del país, dejando las cuencas hidrográficas en un estado de alta vulnerabilidad.
Para revertir este escenario de cara a una futura transición, Cepero sostuvo que el punto de partida debe ser el saneamiento ambiental básico de los desechos y sistemas de alcantarillado. No obstante, enfatizó que la solución estructural a largo plazo reside en la propiedad privada. Según el especialista, el otorgamiento de derechos de propiedad sobre la tierra y los recursos naturales transformará a los propios campesinos y usuarios en los principales guardianes del entorno, alineando el interés económico individual con la conservación de los ecosistemas.
El experto subrayó además la urgencia de establecer un marco legal robusto y un sistema de derecho ambiental independiente. Asimismo, el geógrafo abogó por la implementación de incentivos económicos inteligentes, tales como la reducción de impuestos a los productores que conserven bosques en las márgenes de los ríos.
Aunque reconoció que la reconstrucción del país generará tensiones inevitables —por ejemplo, entre las demandas inmediatas de materiales de construcción y la preservación de las playas de interés turístico—, insistió en que el desarrollo económico no debe comprometer la sustentabilidad futura del país.
Finalmente, Cepero apeló a la educación, la transparencia informativa y la adopción de tecnologías limpias, siguiendo el estándar de las naciones desarrolladas. Recordó que la protección del patrimonio natural de la Isla requerirá presupuestos dedicados a la promoción ambiental y una ciudadanía consciente. En la Cuba del mañana, concluyó, el equilibrio ecológico dependerá de la interacción virtuosa entre propiedad privada, Estado regulador, incentivos fiscales y participación comunitaria.
La clave está en garantizar que el rápido crecimiento económico no se produzca a costa de los recursos naturales que deben ser preservados.