El Acuerdo de Liberación firmado por organizaciones políticas del exilio cubano el pasado mes de marzo es un documento programático que propone una hoja de ruta político-institucional para una eventual transición democrática en Cuba. Su importancia radica en que transmite un claro mensaje de unidad en torno a principios democráticos esenciales, además de proyectar una visión común sobre el futuro desarrollo del país.
El documento anuncia la creación de nueve comisiones de trabajo: Emergencia Humanitaria; Seguridad, Defensa y Orden Público; Recuperación Económica, Desarrollo Social e Infraestructura; Salud; Educación; Legislativa; Judicial; Exilio y Reunificación; y Comisión Constitucional. Todas son importantes y necesarias, pues apuntan a pilares esenciales para la organización de un Estado democrático e institucional.
En el caso de la comisión para la Recuperación Económica, Desarrollo Social e Infraestructura, el tema depende obligatoriamente de recursos naturales como las aguas —léase ríos, arroyos y las cuencas hidrográficas donde estos se encuentran—, los suelos destinados a la producción de alimentos, los bosques para la obtención de madera y las áreas costeras, es decir, las playas y el turismo.
Recursos naturales que durante más de 60 años han sido fuertemente afectados y, en algunos casos, destruidos por malas prácticas ambientales. Recordemos, por ejemplo, la llamada "Voluntad Hidráulica" y su lema "ni una gota de agua al mar", que hizo desaparecer kilómetros de corrientes fluviales, afectó acuíferos y provocó inundaciones. Otro caso fue el de la "Brigada Invasora Che Guevara", que deforestó un número desconocido de áreas boscosas naturales. Más reciente es el de los "pedraplenes" construidos para llegar a las zonas de playas en los cayos del norte de Cuba, los cuales han causado impactos sobre la vegetación costera y la pesca en esa región.
Igualmente puede señalarse que la comisión de Seguridad, Defensa y Orden Público implica necesariamente el control territorial de recursos naturales estratégicos, como la minería, los cuales requieren protección y un uso sostenible. Por su parte, en la comisión de Salud, el abastecimiento de agua potable y el manejo de aguas residuales y desechos vuelven a traer a colación el tema de los recursos hídricos. Vale recordar que el sistema de abastecimiento de agua en Cuba está colapsado y que el manejo de residuos prácticamente no existe.
Incluso en la Comisión Constitucional aparece el tema de los recursos naturales y el medioambiente, pues es allí donde corresponde considerar el establecimiento y adecuación de los instrumentos jurídicos necesarios para garantizar su preservación y uso sostenible, durante y después del período de transición.
Los recursos naturales de Cuba abarcan suelos agrícolas, ríos, cuencas hidrográficas, acuíferos, bosques, manglares, playas, cayos, ecosistemas marinos y recursos minerales como el níquel y el cobalto. Históricamente, estos han sustentado la agricultura, el turismo, la pesca, la minería y el abastecimiento de agua de la nación.
Sin embargo, gran parte de esos recursos enfrenta severos procesos de degradación: erosión y desertificación de los suelos, contaminación y sobreexplotación de las aguas, deforestación, destrucción de ecosistemas costeros, erosión de playas y deterioro ambiental asociado a proyectos agrícolas, hidráulicos, turísticos e industriales desarrollados durante décadas sin una visión sostenible.
Lamentablemente, en los últimos tiempos se ha creado el cliché de que la protección ambiental es un tema de izquierda o parte de una agenda "woke", cuando en realidad se trata de un asunto que surgió y se desarrolló dentro de las democracias y las economías de libre mercado, como una necesidad lógica del propio desarrollo económico.
Vale recordar que en 1970 el presidente republicano Richard Nixon creó la Agencia de Protección Ambiental (EPA), convirtiendo a Estados Unidos en uno de los primeros países en establecer una agencia moderna dedicada integralmente a la protección ambiental. Dos años después, el Congreso estadounidense aprobó la ley conocida como Clean Water Act (o Ley de Aguas Limpias), que sentó las bases del moderno sistema de protección de ríos, lagos, humedales y zonas costeras del país.
Por esos mismos años, en la Unión Soviética se desviaban los grandes ríos Amu Daria y Syr Daria hacia proyectos agrícolas, proceso que terminaría reduciendo el mar de Aral a una fracción de su tamaño original, causando uno de los mayores desastres ambientales del siglo XX. Mientras tanto, en Cuba, el dictador comunista Fidel Castro impulsaba proyectos dirigidos a desecar zonas de la Ciénaga de Zapata.
Las naciones ricas y prósperas son precisamente las que más protegen sus recursos naturales, porque los consideran un valor estratégico para su estabilidad económica, su seguridad y la calidad de vida de sus ciudadanos. Entienden que los ríos, los bosques, las costas, las aguas subterráneas y los suelos agrícolas no son obstáculos para el desarrollo, sino parte esencial de este.
Por ello, las economías más avanzadas del mundo han creado instituciones, regulaciones e incentivos dirigidos a preservar esos recursos y garantizar su uso sostenible a largo plazo. La protección ambiental no surgió como un rechazo al desarrollo económico, sino como una consecuencia lógica de sociedades que comprendieron que destruir la base natural de una nación termina afectando inevitablemente su estabilidad y crecimiento a largo plazo.
La liberación de Cuba y la prosperidad de los cubanos dependen directamente del uso y la preservación de los recursos naturales de la nación. La dimensión ambiental también forma parte del debate sobre la futura reconstrucción del país.
Excelente artículo y reflexión muy necesaria. Cuba necesidad, una vez llegada la democracia, una política clara y efectiva de protección de lo poco natural que ha dejado el Castrismo.
En los años 70 publicaban en la prensa en Cuba "como los rios de la RFA contaminaban a la RDA"....hasta que cayó el Muro de Berlin y se comprobó que era lo opuesto. Mas de 20 años llevó descontaminar aire, aguas, suelo y sub suelo de la antigua RDA!!. ¿Y que decir de la antigua URSS?. El mejor ejemplo es el Mar Caspio, un verdadero desastre ecológico. En Cuba tenemos cómo el Rio Almendares ha terminado siendo una fosa inmunda, como el Rio Luyanó. Y la salinizacion de la provincia Habana? Y la de la Laguna del Tesoro?..Ah, y los destrozos de la "Brigada Invasora Che Guevara" con un nombre bien puesto ya que arrasó con la quinta y con los mangos??