Entre el diagnóstico que hace el periodismo independiente de la situación cubana de hoy y la propuesta de ideas para imaginar y construir un país en el que vivir sin asfixia, estuvieron las coordenadas que atravesaron el "II Foro DDC: Para la Cuba de mañana", que tuvo lugar el 6 de noviembre dentro de la decimosexta edición de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (COLPIN 2025), celebrada en la Universidad de Palermo, en Buenos Aires, Argentina.
El encuentro, que DIARIO DE CUBA organizó, mostró hasta dónde el periodismo cubano de investigación, realizado en circunstancias muy complejas en comparación con la mayoría de los países latinoamericanos donde existen leyes que amparan la transparencia, ha logrado levantar la piel a la propaganda y la desinformación desde la que al régimen de la Isla le convendría que se narre el país.
Destacó en los paneles del Foro el trabajo de más de ocho años con el que la periodista cubana Annarella Grimal ha arrojado luz sobre uno de los negocios que explica mejor cómo La Habana explota a sus profesionales: el de las brigadas médicas exportadas a decenas de países como "gesto de solidaridad" que oculta esquemas de explotación laboral y violación de los derechos humanos.
Grimal dedicó su exposición "Investigar Cuba: un reto para el periodismo" a explicar cómo se ha visto obligada a recrear las herramientas de investigación periodísticas para conseguir, pese a la censura, el control estatal y la opacidad institucional, desnudar uno de los secretos mejor guardados de La Habana.
Asimismo, el ingeniero en Telecomunicaciones y periodista especializado en tecnología, Norges Rodríguez Almiñán, fundador y director del medio digital YucaByte, expuso las características de la censura de la información en Cuba a lo largo de casi medio siglo, desde que en 1985 Radio Martí comenzara sus transmisiones pese a las amenazas de Fidel Castro de que bloquearía en represalia la señal de radioemisoras de Florida, hasta los hoy casi cotidianos apagones de internet.
Según Rodríguez Almiñán, "la censura pasó de ser un ruido en el espacio físico a ser un filtro programado" en Cuba, donde el aparato de silenciamiento cuenta además con un creciente apoyo y asesoría de China y Rusia, regímenes que han perfeccionado la censura como política de Estado.
Asimismo, la presencia en el Foro DDC del investigador principal del proyecto CubaData, el doctor en Educación peruano Arístides Vara-Horna, permitió tener acceso a una de las investigaciones más serias y abarcadoras en años acerca de la evolución del sujeto político cubano.
La pesquisa del proyecto, que aborda el proceso de transformación que de manera silenciosa se está produciendo en la sociedad cubana, a partir de los datos recabados en cinco encuestas panel realizadas a cientos de cubanos de la Isla entre 2024 y 2025, muestran que más del 90% de los encuestados está descontento con el Gobierno y con las vulneraciones de los derechos humanos, aunque esto no se traduce en la cantidad de protestas que cabría esperar. Sin embargo, el 85% de las personas empieza a buscar información fuera de los canales establecidos.
Lo anterior supone un reto para el periodismo independiente, así como para la investigación que desde él se puede hacer. Por ello resulta ilustrador que la politóloga venezolana Mariví Marín Vázquez, directora y fundadora de la organización sin fines de lucro Probox, planteara en el encuentro organizado por DIARIO DE CUBA la necesidad de reforzar alianzas entre organizaciones de las sociedades civiles de Cuba, Venezuela y Nicaragua, así como de conectar experticias y compartir metodologías que permitan visibilizar lo que el poder autoritario intenta silenciar. Esto, frente a la cooperación estratégica que han establecido los regímenes de esos tres países, que amplifican narrativas comunes en redes sociales y comparten modelos de censura en línea.
Marín Vázquez señala que los cubanos, que "nunca han tenido una internet libre", enfrentan un nuevo reto ante la coordinación de esfuerzos entre los regímenes de Cuba, Venezuela, China, Rusia y Nicaragua por imponer su narrativa autoritaria, que venden como liberadora y anticolonial, sin serlo.
También la coordinadora de investigaciones del medio mexicano Animal Político, Nayeli Roldán, presentó "Más cerca de Cuba que de Dinamarca: una investigación mexicana", en la que revela los resultados de una pesquisa sobre la compra de medicinas caducas al régimen cubano por órdenes del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
La investigación fue posible gracias a la existencia del mexicano Instituto de Acceso a la Información, un organismo autónomo que funcionó durante 20 años, que López Obrador comenzó a desmantelar y que la actual mandataria, Claudia Sheinbaum, terminó de sepultar.
El periodista argentino Gabriel Salvia, director del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), comentó los retos que enfrenta la sociedad civil y el exilio cubanos en la agenda regional e internacional.
"En las dictaduras es importante el rol de la comunidad internacional", afirmó al intervenir en el Foro DDC, y advirtió que en la actualidad hay más dictaduras en América Latina y en el mundo que hace 20 años, lo que hace aún más difícil instalar el tema de la apertura de Cuba en la agenda internacional.
De ahí que sugirió la creación de una asamblea democrática cubana en el exilio, que represente a los cubanos ante los organismos internacionales y en el contexto de una previsible transición política en la Isla.
También de propuestas para el futuro de Cuba versó la intervención del académico Rubén Chababo, profesor de la Universidad Nacional de Rosario, quien en su ponencia "Para una memoria futura en Cuba" analizó el abanico de retos que supondrá la reconstrucción cívica de una sociedad dañada por décadas de autoritarismo, incluyendo la posibilidad de conjugar en el recuerdo futuro sobre Cuba imágenes tan contradictorias como el país devenido refugio para activistas de movimientos internacionales, que a la vez se convertía en prisión para millones de cubanos, que por encontrar la libertad fuera de sus fronteras murieron en el mar.
Por su parte, el periodista Dean Luis Reyes, de DIARIO DE CUBA, analizó cómo se puede quebrar la ficción ideológica totalitaria en Cuba desde el periodismo y el arte independientes. Reyes se refirió al papel del cine independiente para explicar cómo la sociedad cubana ha transitado del embrujo populista a la rebelión en las calles, y cómo ello influye tanto en el periodismo ciudadano como en las prácticas de documentación de la resistencia que se producen en la Isla en la actualidad.
El "II Foro DDC: Para la Cuba de mañana" expuso temas que ofrecieron a parte de la comunidad periodística regional un mapa posible para pensar la Isla fuera de los marcos de la narrativa de la revolución cubana que vende La Habana. Esa cartografía servirá para trabajar en el corto y el mediano plazo sobre los anhelos de una comunidad nacional que aspira a conseguir la libertad con la que pensarse y elaborar otro mundo para sus hijos.