España ha proporcionado al régimen cubano un alivio financiero cuyo coste económico efectivo ronda los casi 5.000 millones de euros desde la reestructuración de la deuda acordada en 2016, según el informe El precio de sostener el castrismo, elaborado por el Instituto Juan de Mariana y divulgado con motivo del quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021.
El estudio sostiene que el apoyo español no se ha limitado a la condonación de deuda, sino que incluye programas de cooperación, ayuda alimentaria, proyectos energéticos, asistencia técnica y financiación de iniciativas desarrolladas por distintas administraciones públicas españolas.
El instituto, considerado el centro de estudios liberal más influyente de Hispanoamérica, recuerda que España reestructuró en 2016 una deuda cubana de 2.444 millones de euros y condonó directamente 1.492 millones, alrededor del 60% del total. Posteriormente se aprobaron nuevas operaciones de alivio financiero por 375 y 291 millones de euros, hasta reducir el saldo pendiente a unos 286 millones. Los autores sostienen que, si La Habana hubiera tenido que financiar esa deuda en condiciones de mercado, el coste efectivo del respaldo español alcanzaría los 4.994 millones de euros.
El informe también recoge que el Gobierno de Pedro Sánchez ha ampliado la cooperación con La Habana en los últimos años. Entre las actuaciones mencionadas figuran el envío de un millón de euros en alimentos y productos sanitarios anunciado en febrero de 2026, una ampliación de esa ayuda un mes después y otro programa de compra de alimentos por medio millón de euros aprobado en mayo, además de otros proyectos financiados por la cooperación española.
Los investigadores añaden que comunidades autónomas, diputaciones y entidades locales también han destinado recursos a proyectos en Cuba. Como ejemplo, citan los más de 41 millones de euros canalizados por la Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad entre 1993 y 2019, además de iniciativas financiadas desde Cataluña, Andalucía y Galicia.
El documento sostiene que décadas de ayuda internacional no se han traducido en reformas políticas o económicas en la Isla. Según sus autores, Cuba mantiene un sistema de partido único, presos por motivos políticos, un deterioro de las condiciones económicas y una elevada dependencia de recursos externos.
El estudio dedica un apartado a la evolución de la economía cubana desde 1959 y afirma que la Isla ha perdido más de la mitad de su renta per cápita potencial. También recoge estimaciones según las cuales el 89% de la población vive en pobreza extrema, mientras el salario real medio equivale a unos dos dólares mensuales y siete de cada diez cubanos prescinden de alguna comida al día por falta de recursos.
Asimismo, cuestiona que las sanciones estadounidenses expliquen la magnitud de la crisis económica y sostiene, con base en estudios académicos citados, que su impacto representaría alrededor del 1% del PIB anual, una proporción que considera insuficiente para justificar el deterioro productivo y social del país.
El informe repasa además las distintas fuentes de financiación externa que han sostenido al régimen cubano durante décadas. Señala que la Unión Soviética transfirió más de 120.000 millones de dólares en ayudas, subsidios y créditos; que Venezuela sustituyó posteriormente a Moscú como principal sostén económico mediante transferencias y suministro de petróleo; y que, en los últimos años, Rusia ha condonado deuda, concedido nuevos préstamos y suministrado combustible.
Los autores también afirman que la Unión Europea ha incrementado su cooperación con el Gobierno de Cuba pese al deterioro de la situación de los derechos humanos. Según el estudio, el presupuesto comunitario destinado a la Isla para el periodo 2021-2027 asciende a 125 millones de euros, más del doble que en el ciclo anterior.
La publicación coincide con el quinto aniversario del 11J, la mayor ola de protestas registrada en Cuba desde 1959. Según datos de la organización Justicia 11J, al menos 337 personas permanecen encarceladas por el escenario represivo abierto tras aquellas manifestaciones.