"Vive los ritmos del verano a todo gol", así se denomina la campaña que lanzó la hotelera española Iberostar en Cuba para atraer a los locales a ver en sus instalaciones los partidos de la Copa Mundial de Fútbol, que tendrá lugar entre el 11 de junio y el 19 de julio venideros.
Con la seguridad de que los constantes apagones obligarán a los amantes del deporte más universal a buscar dónde ver los enfrentamientos del evento global que más pasiones desata en la Isla, la firma apunta a atraer clientes que la casi total desaparición del turismo extranjero le restan.
El sitio especializado Travel Trade Caribbean informó que, como parte de la iniciativa, "los hoteles urbanos de La Habana (Iberostar Grand Packard e Iberostar Selection Parque Central) y los resorts de Varadero (Iberostar Selection Varadero e Iberostar Origin Laguna Azul) se transformarán en sedes de auténticas fiestas futbolísticas".
Para amenizar las transmisiones, "personalidades del periodismo y la narración deportiva acompañarán como embajadores de marca", añadió la nota.
Los amantes del fútbol de mayor poder adquisitivo suelen reunirse en algunos hoteles y restaurantes cubanos para disfrutar enfrentamientos como los clásicos Real Madrid-Barcelona o Manchester United-Manchester City. En muchos casos, los establecimientos piden que los presentes hagan un consumo mínimo en el local, algo que la mayoría de los cubanos no pueden permitirse.
La nota de Iberostar no menciona si su invitación incluye la consumición ni si el acceso a sus hoteles es para todos los cubanos.
Sí queda claro que, ante la ausencia de turistas extranjeros, el mercado local es la prioridad. Por ello, Iberostar Cuba Hotels & Resorts anunció que, de cara al verano 2026, los clientes cubanos pueden reservar estancias en los hoteles del grupo a través del sitio web oficial y pagar al arribar al establecimiento.
"Esta modalidad, que acepta efectivo, Tarjeta Clásica o internacionales sin fondos en bancos estadounidenses, busca acercar ofertas exclusivas a los clientes locales y ampliar las formas de pago disponibles", señala la promoción.
La campaña de Iberostar promete "brindar experiencias memorables a los residentes en la Isla, con condiciones flexibles que eliminan barreras tradicionales de contratación".
Esta campaña no aclara si el transporte hasta y desde la instalación corre a cargo del cliente, un asunto crítico de cara a la crisis de combustible que vive el país.
Pese a estas facilidades, en los últimos años los cubanos con familiares emigrados han optado de manera creciente por vacacionar en República Dominicana, en vez de en hoteles cubanos, afectados por escasez, problemas en el servicio y apagones.
En abril, Iberostar Hotels Cuba lanzó el evento Dale Agua al Dominó, para combinar el deporte de mesa tradicional cubano, la música, el baile y la diversión en su Iberostar Origin Laguna Azul, en Varadero, mientras que Meliá Hotels programa para junio y septiembre el Singles Fest 2026, una propuesta para solteros que deseen "conectar con otros viajeros, hacer nuevos amigos".
Las hoteleras españolas en Cuba, que se han visto obligadas a cerrar varios de sus alojamientos debido a la caída del turismo y la interrupción de vuelos de importantes aerolíneas, mantienen activas sus campañas de publicidad para cautivar a los visitantes, mientras compiten por los escasos clientes que llegan a la Isla.
No obstante, el reciente ultimátum de EEUU a las empresas extranjeras con negocios en Cuba vinculados al conglomerado empresarial de los militares, GAESA, para que los liquiden antes del 5 de junio si no quieren enfrentar sanciones, ha puesto a las hoteleras españolas en la Isla a reconsiderar su operativa.
Dentro de ellas, la situación de Meliá e Iberostar, que de conjunto administran alrededor de 50 hoteles en Cuba, es la más delicada.
El Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba advirtió la pasada semana que la primera podría ser la próxima firma internacional en recibir sanciones de Washington. En 2020, durante la Administración Trump-Pence (2017-2021), Gabriel Escarrer Jaime, consejero delegado de Meliá Hotels International S.A., recibió una prohibición de entrada a EEUU, en aplicación del Título IV de la Ley Helms-Burton.
La restricción se debió a la gestión por parte de Meliá de hoteles en Cuba en terrenos que fueron expropiados por el régimen de Fidel Castro a la familia Sánchez-Hill después de 1959, y que estos reclaman en tribunales de EEUU y España desde 2019.
La demanda alega que Meliá trafica con bienes confiscados en Cuba, al administrar establecimientos de la firma Gaviota, la hotelera de GAESA.