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Economía

Sin importaciones de combustible, Cuba estaría cerca de la 'Opción Cero' del 'Periodo Especial'

Datos oficiales muestran que la producción nacional no alcanza para sostener la generación eléctrica, el transporte ni la economía básica.

La Habana
Cola de carros para comprar combustible en El Vedado, La Habana.
Cola de carros para comprar combustible en El Vedado, La Habana. Diario de Cuba

Una eventual interrupción de las importaciones de combustibles colocaría a Cuba en un escenario energético peor que el del "Período Especial" de los años 90, advirtió el economista Pedro Monreal en un hilo publicado en X, apoyado en datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

El análisis desmonta uno de los argumentos implícitos del régimen: que la producción nacional de crudo permitiría amortiguar un corte externo. Las cifras muestran lo contrario. En los últimos años, los niveles de importación de petróleo crudo y de producción nacional han sido similares, por lo que una interrupción total —o muy significativa— de las compras externas implicaría una contracción cercana al 50% de la disponibilidad total de crudo.

Producción nacional: una diferencia clave, pero insuficiente

A diferencia de los años más duros del "Período Especial", el Gobierno de Cuba hoy extrae más petróleo. Sin embargo, esa es prácticamente la única variable que distingue ambos momentos históricos. Entre 2017 y 2023, la producción nacional de crudo se ha mantenido en torno a los 2,3 y los 2,5 millones de toneladas anuales, mientras que las importaciones han oscilado en niveles comparables, con caídas marcadas en 2020 y recuperaciones parciales posteriores.

Sin embargo, esa extracción nacional no resuelve el problema estructural. Monreal subraya que el crudo cubano, por sus características técnicas, tiene un impacto limitado en la actividad de refinación y se destina mayormente a termoeléctricas obsoletas y a usos térmicos intensivos, como la industria del cemento. Es decir, no sustituye de manera efectiva los combustibles refinados que sostienen el transporte, la agricultura y buena parte de la vida cotidiana.

Un golpe desigual a la matriz energética

El economista advierte que el impacto de un cese de importaciones sería asimétrico dentro de la matriz de combustibles fósiles. Aunque el crudo para generación eléctrica sufriría un golpe relativo menor, el efecto sería devastador en la disponibilidad de fuel oil, diésel y gasolina, insumos esenciales para el transporte de alimentos, la producción agrícola, la distribución comercial y los servicios básicos.

Los gráficos comparativos entre 1989-1995 y 2017-2023 muestran un dato inquietante: aun con mayor extracción nacional, la disponibilidad total de los cuatro combustibles clave (crudo, fuel oil, diésel y gasolina) en el período reciente es claramente inferior a la de finales de los años 80 y principios de los 90, y en algunos casos se aproxima peligrosamente a los peores registros del colapso postsoviético.

La "Opción Cero", ¿más cerca?

Monreal plantea que una interrupción total —o muy grande— de las importaciones podría empujar al país hacia la temida "Opción Cero", un escenario de crisis extrema que el régimen llegó a mencionar en el "Periodo Especial" pero que nunca se implementó plenamente, "una combinación de configuración medieval del sistema económico (regresión económica severa) y de inseguridad alimentaria".

Como señaló Orlando Freire Santana en un reciente artículo publicado en DIARIO DE CUBA, esta "Opción Cero" significaba desarrollar la vida nacional sin recibir ni una gota de petróleo del exterior, en los momentos más álgidos del "Periodo Especial", durante la primera mitad de los años 90. Entonces, de unos 13 millones de toneladas de petróleo que Cuba recibía anualmente de la Unión Soviética, La Habana tuvo que conformarse con alrededor de cuatro millones, lo que no alcanzaba para el normal desarrollo de la economía ni para satisfacer las necesidades de la población.

Ahora, la diferencia crucial con aquellos años es política y social, de acuerdo con comentarios de Monreal. Entonces, existía un aparato estatal menos erosionado y una sociedad menos fragmentada. Hoy, señala implícitamente el analista, el desgaste político del régimen, la emigración masiva y la desarticulación social hacen altamente cuestionable la posibilidad de diseñar y ejecutar un plan efectivo para enfrentar una crisis de esa magnitud.
 

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