Las normas legales recién aprobadas por el régimen cubano para expandir la dolarización de la economía y centralizar aún más la asignación de las divisas son "un paso atrás en la defensa de la moneda nacional" por parte del Banco Central de la Isla, al propio tiempo que anuncian que "parece estar preparándose un nuevo mercado cambiario", señala el economista cubano Pedro Monreal.
Poco después de la publicación de las disposiciones en la Gaceta Oficial, el experto apuntó que una lectura preliminar de lo dispuesto "sugiere que el Gobierno cubano se desentiende tajantemente de la unificación monetaria del 'ordenamiento' y automutila su función de defensa del peso", pese a que las autoridades repitieron como un mantra que sus paquetes de ajuste eran para defender la moneda nacional.
"Una manera de entender el nuevo marco legal consiste en ir más allá de la letra de los cuatro textos recién aprobados y fijarse en las seis normas que se derogan, cuatro de ellas incluidas en el paquete del 'ordenamiento' y las dos restantes relativas a la implementación inicial del 'ordenamiento'", apunta Monreal.
El economista subraya, en lo referido a la "asignación de divisas" estatal, que "la modificación más notable del nuevo sistema de divisas es un proceso de gestión, control y asignación que incluye dos nuevos pilares: cuentas en divisas y el nuevo mecanismo de Asignación de Capacidad de Acceso a la Divisa (ACAD)".
Asimismo, las normas proponen "como un nuevo objetivo 'definir las fuentes de acceso lícitas a las divisas' y menciona abiertamente la 'dolarización parcial', término que nunca apareció en las normas del 'ordenamiento'".
"Probablemente se apuesta a que la circulación de moneda extranjera y la dolarización parcial reforzada permitirían captar divisas suficientes para operar una tasa flotante relativamente estable en el área no estatal y aumentar el monto de divisas del plan central", finaliza Monreal.
El economista Mauricio de Miranda señala por su lado que la cuestión del manejo de las divisas en Cuba es un viejo problema que se remonta a la década de 1990 y la legalización de la tenencia y uso de dólares por los habitantes del país, algo antes prohibido y castigado con cárcel, y la apertura de tiendas para vender productos en esa divisa.
"Cuando anunciaron la 'Tarea Ordenamiento', que en realidad desordenó mucho más lo que ya estaba desordenado, expliqué que era un error adoptar una tasa de cambio fija que no reflejaba las condiciones del mercado. Entonces no se tomaron el trabajo de investigar el mercado, actuaron chapuceramente y repetían a diario que el 'diseño era correcto'. Y no era correcto. Y muchos economistas lo dijimos entonces. Y hablamos de la secuencia incorrecta", apunta.
"Además, esquilmaron a quienes confiaban en el sistema bancario cubano y tenían allí sus dólares o euros convertidos a CUC, con la particularidad de que esos CUC fueron convertidos en CUP a la tasa de 24x1 que impusieron los irresponsables que adoptaron la medida del 'Ordenamiento' y quienes con su aceptación la aprobaron a todos los niveles del esquema de decisión del país. Todos son responsables de esa esquilmación de los recursos de los cubanos y de sus familias", señala.
"Cuando ya habían exprimido a quienes colocaron sus divisas para adquirir las tarjetas MLC y no tenían como asegurar los suministros de dichas tiendas, entonces crearon las nuevas tiendas en USD para las que había que contar con cuentas nuevas alimentadas con recursos 'frescos', porque los otros ya se los habían tragado, y una nueva tarjeta Clásica".
"Y ahora salen con estas resoluciones del Ministerio de Economía y Planificación y del Banco Central de Cuba en las que se apela, una vez más, a la dolarización y se crean nuevos mecanismos burocráticos orientados a continuar con la política de extracción de rentas".
Para De Miranda, "el mantenimiento de circuitos económicos separados en los que funcionan monedas diferentes es un craso error de política económica. Ya lo he dicho, escrito y argumentado. Persistir en la dolarización parcial es un craso error de política económica y, además, es un error político grave. Ya lo he dicho y argumentado".
"Es lesivo para la soberanía nacional; es un golpe de muerte al peso cubano como moneda nacional. En la medida en que aumenten los espacios dolarizados se depreciará más el peso cubano; y ante la parálisis de la producción nacional, ello significará más penurias para los cubanos, porque tendrán que pagar cada vez más caro lo que necesitan y que seguirá llegando vía importaciones", anticipa.
El economista recuerda que el defenestrado ministro Alejandro Gil repetía que "el principal problema del país era la escasez de divisas', y muchos economistas insistíamos en que el principal problema era la parálisis productiva. Y ese es el principal problema económico, aunque en realidad el principal problema del país es el político".
"En estas notas siento la necesidad de expresar que nunca ha tenido Cuba una dirigencia tan incompetente, tan irresponsable y tan mediocre, pero que además, han rebasado todo límite de insensibilidad con la tragedia que vive el país y muy especialmente el pueblo sencillo", enfatiza.
"Estas medidas son más de lo mismo: más centralización en las decisiones y, por supuesto, en el manejo de las divisas; más discrecionalidad cuando se dejan cosas 'a lo que se decida'; vacíos en la legislación. Sin embargo, algo contra lo cual no podrán hacer casi nada es con la falta de credibilidad de las instituciones cubanas, que ha llevado a buena parte de la población al hastío", subraya.
Por su parte, la empresaria no estatal Yulieta Hernández Díaz, presidenta de la Junta General de Socios en Grupo de Construcciones Pilares, señala que las normas publicadas "mantienen la discrecionalidad y la falta de claridad en los mecanismos de aprobación para que los negocios privados puedan comercializar bienes y servicios en divisas. Habrá que observar cómo se implementan, pero al revisar los precedentes, el esquema parece repetirse".
"¿Qué es lo nuevo? El contexto. Este paquete reproduce el esquema de selección limitada y poca transparencia, pero en un país mucho más dolarizado. El resultado probable es que aumente el número de empresas —sobre todo estatales y extranjeras— que operarán en divisas, mientras que solo unos pocos negocios privados podrán hacerlo de forma legal. Esto crea un terreno desigual y empuja aún más a la informalidad del mercado cambiario. Si la mayoría de los bienes y servicios se comercializan en divisas y los privados no tienen un acceso legal a ellas, y además la banca cubana no vende divisas porque no existe un mercado cambiario formal, los privados quedan obligados a recurrir al mercado informal para sobrevivir".
"Ya estamos viendo señales. En diciembre, este mes, empresas públicas (estatales) comenzaron a anunciar que cobraran sus servicios y/o bienes en dólares. Sus clientes privados no tienen acceso legal a esa moneda. Y esto no es nuevo: desde hace años, muchas empresas estatales cobran bienes y servicios en euros o dólares a negocios privados, mientras esos mismos negocios no tienen vías formales para adquirir divisas ni para comercializar legalmente en esas monedas. Con estos antecedentes y con el propio programa económico del Gobierno, todo indica que el ciclo no mejora".
Para Hernández Díaz, "el problema de fondo se agrava. Si crece el número de empresas —estatales y privadas— que comercializarán en divisas, aumenta la demanda de divisas. Pero la oferta no crece. Eso presiona el tipo de cambio y acelera la depreciación del CUP. A esto se suma que los salarios del sector estatal siguen prácticamente congelados. La demanda interna se fragmenta y se reduce. El poder adquisitivo del salario cae aún más, y con él, la capacidad de las personas para sostener sus necesidades básicas. Esta situación empuja a más familias hacia condiciones de pobreza y miseria".
Y finaliza: "Este paquete de resoluciones tenía la oportunidad de corregir viejos problemas. La oportunidad sigue pendiente. Para que el país avance, se necesitan reglas claras, igualdad de acceso y un mercado cambiario funcional. Lo contrario solo amplía la brecha y profundiza la crisis".
No era que el dolar es la moneda del enemigo?
Este nuevo mercado cambiario va a ayudar al Cangrejo a aumentar sus ganancias con el negocio que tiene de llevar a Cuba Mercedez Benz y otras marcas para venderles a los nuevos mazetas que los pagan bien en dolares...
La economía cubana se aleja de las economías modernas porque no tiene un mercado cambiario. Los mercados cambiarios comenzaron a florecer después de la primera guerra mundial; y sin un mercado cambiario no es posible acoplar en el mercado global.
Volviendo a matar de un sólo tiro los mismos pájaros ya muertos
"el problema de fondo se agrava. Si crece el número de empresas —estatales y privadas— que comercializarán en divisas, aumenta la demanda de divisas...'' Ahora si lo veremos llegar a 500 y hasta 550 tambien....