La inversión extranjera en Cuba sigue estancada, en medio de una pérdida de confianza de los inversores en el mercado y con el régimen apostando a ella como tabla de salvación para la ya hundida economía nacional. En este contexto, el gobernante Miguel Díaz-Canel y la nomenclatura de La Habana inauguraron este miércoles la que es la mayor bolsa comercial de la Isla, la Feria Internacional de La Habana (FIHAV). No obstante, la participación se ha reducido y solo acuden delegaciones oficiales de países aliados, con los que las autoridades cubanas mantienen negocios no siempre transparentes.
"Este año llegamos a FIHAV tras semanas difíciles para nuestra nación. El huracán Melissa golpeó con fuerza la región oriental y dejó una huella dolorosa", dijo el viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva. A pesar de reconocerlo, el régimen ha abandonado a su suerte a buena parte de los pobladores del oriente y, entre el triunfalismo y la propaganda, ha dedicado más atención a esta feria.
Frente a quienes sugirieron posponer el evento, Pérez-Oliva fue categórico: "Hubo quienes pensaron que, ante esta situación, la Feria podía esperar. Sin embargo, celebrar FIHAV es una declaración de voluntad: Cuba trabaja, Cuba se reconstruye y Cuba se abre al futuro con la convicción de que 'sí se puede'. Este evento es, precisamente, una expresión concreta de esa convicción".
En la feria, que se celebra en un restaurado recinto ExpoCuba, participan delegaciones oficiales de Venezuela, Rusia, México, Irán, Angola, Sudáfrica, Arabia Saudita, República del Congo, Panamá, Zimbabue y República Checa, así como el secretario ejecutivo del ALBA-TCP, el secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y el ministro de Macroeconomía e Integración de la Unión Económica Euroasiática.
En el ámbito nacional, la feria integra a 240 empresas cubanas, incluyendo 181 estatales y 61 MIPYMES privadas, con énfasis en sectores prioritarios como alimentación, salud y biofarmacéutica.
Sobre el VIII Foro de Inversiones, que se desarrollará como parte del evento, Pérez-Oliva dijo: "Les invito a estar atentos a la intervención de apertura, en la que abordaremos, entre otros temas, la implementación de facilidades para dinamizar la inversión extranjera; agilizar los procesos de evaluación y aprobación de negocios; y nuevas oportunidades en diversos sectores, tanto para el capital foráneo como para la creación de alianzas entre entidades nacionales". Así, es de esperar que el régimen despliegue nuevas estrategias para seducir a los grandes capitales, que se siguen resistiendo a llegar.
FIHAV 2025 ocurre poco después de que, la semana pasada, el régimen cubano comunicara a las empresas extranjeras con inversiones en la Isla que no van a poder extraer ni transferir al exterior las divisas que tienen depositadas actualmente en bancos del país, confirmaron a la agencia de noticias EFE fuentes empresariales y diplomáticas.
Así, mientras las autoridades cubanas hablan de "dinamizar" la inversión extranjera, el economista Pedro Monreal apuntó hace algunos meses que "la cosa va de resucitar". En este contexto, "la economía cubana se encuentra sumida en la que podría ser la peor crisis financiera de su historia", señaló el economista Emilio Morales en un análisis publicado por Cuba Siglo21.
Recientemente, la economista oficialista Carola Salas, directora del Centro de Investigaciones de Economía Internacional (CIEI) de la Universidad de La Habana, dijo en el programa Cuadrando la caja, de la televisión estatal, que, si bien la inversión extranjera es una vía de solución ante la sostenida debacle de la economía de la Isla, "Cuba tiene que trabajar para insertarse eficientemente en esos esquemas, no es llegué y ya, resolví. Son contextos heterogéneos, difíciles, y el país tiene que llegar aportando soluciones", dijo.
La especialista se refirió, además, a la pérdida de credibilidad financiera de Cuba, y sus palabras pueden interpretarse como una crítica a la actitud del régimen de insertarse en foros como la Franja y la Ruta de la Seda y los BRICS y, teniendo poco o nada que aportar, pasar una y otra vez la gorra para que los socios lo mantengan, pero como mera subsistencia, sin lograr inversiones de calado.
Asimismo, Salas indicó que, según las agencias mundiales de evaluación de riesgos financieros, Cuba está al borde del default, "y eso es fatal para los inversores extranjeros, que no quieren colocar su dinero en el país porque es tremendamente riesgoso", dijo.
La especialista destacó, además, la urgencia de "facilitar el proceso de inversión extranjera" y "dar señales positivas a los inversores, algo que se lograría, en buena medida, con un correcto manejo de la deuda externa".