"¿Cuán creíble pudiera ser un proceso de descentralización en Cuba?", cuestionó el economista cubano Pedro Monreal en su perfil de X, y detalló que este no sería posible "si no cuenta con un respaldo robusto de recursos". Mientras tanto, las autoridades del régimen cubano pretenden llevar a cabo dicha descentralización, pero no cuentan ni con los recursos ni con la voluntad política necesaria, adelantó.
En tal sentido, Monreal preguntó: "¿Aceptaría el Partido Comunista la erosión de legitimidad del poder central que resultaría, al menos parcialmente, al crearse mayores espacios para una participación local intensa en decisiones adoptadas a un nivel más cercano a los ciudadanos?".
"¿Reproduciría la actual fogosidad descentralizadora el movimiento pendular de anteriores decisiones que, después de establecer mercados 'liberados', derivaron en precios 'topados' y que, tras permitir el comercio mayorista privado, terminaron cercenándolo?", agregó.
Asimismo, el economista cuestionó: "¿Qué 'kilometraje' pudieran alcanzar, antes de hacerse intolerables para el Partido Comunista, las impredecibles dinámicas entre gobiernos locales y sociedad civil en la gestión pública, con eventuales formas insólitas de participación, consulta y asociación?".
Monreal subrayó que "cada vez que una reforma estatal invoca la necesidad de 'descentralización', en el fondo lo hace como respuesta a serios problemas que presentan los sistemas centralizados". Añadió que "las probabilidades de que las autoridades locales pudieran aprovechar la crisis actual como una oportunidad son inversamente proporcionales al grado de verticalismo de las instituciones, que es muy alto en los casos del Partido Comunista y del Estado cubano".
Además, luego de que recientemente el primer ministro cubano, Manuel Marrero, "regañara" a los gobernadores por no lograr que el país funcione "como si estuviéramos en guerra", el economista apuntó que "la profunda crisis multifactorial y multidimensional de Cuba es esencialmente una catástrofe civil cuya solución implica a ciudadanos, organizaciones y Estado nacional, sin que medie un conflicto bélico".
El funcionario del régimen criticó a los gobernadores porque "están esperando que las cosas vengan de arriba" e insistió en que deben atraer inversiones y gestionar relaciones "incluso internacionales". Sin embargo, una vez más no detalló nada en este sentido y dejó la descentralización, como en otras reuniones similares, en un mero acto retórico.
Asimismo, la semana pasada el periódico oficial Granma publicó un reportaje sobre el fracaso de la intervención gubernamental de hace cuatro años para modificar la organización del sector estatal del Comercio y la Gastronomía.
Si bien los cambios fueron presentados por el régimen como parte del supuesto proceso de descentralización de la economía, estas entidades "continúan dependiendo de autorizaciones centralizadas", señaló Granma. "Para nombrar a un director se requiere el aval de la Comisión Nacional, un proceso lento que deja puestos claves vacantes durante meses", dijo el funcionario estatal Alberto Ruiz García.
"Esta falta de autonomía real se extiende a la gestión comercial y financiera, limitando su capacidad de respuesta", agregó.
Sobre este tema, la economista Rafaela Cruz advirtió en un artículo para este diario en 2022: "La cuestión de fondo es que se quiere emular a China, pero sin permitir que la gente se enriquezca e independice del yugo estatal; por eso, las autoridades cubanas 'descentralizan' pero no 'liberalizan' como los chinos, que es algo muy diferente. Descentralizar significa mover la toma de decisión de un funcionario a otro, lo que equivale a intentar salvarse cambiando de camarote en el Titanic. Hay que ser muy estúpido para no verlo, o muy malvado para ignorarlo".