Las autoridades cubanas informaron la pasada semana, durante la más reciente sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), que la economía cubana había cerrado 2024 con una contracción del 1,1% del Producto Interno Bruto (PIB), de un plan de crecimiento previsto de un 2%.
Visto así, pareciera que pudo ser peor. No obstante, la tradición dice que más rápido se coge a un mentiroso que a un cojo. Y la publicación el lunes 21 de julio por parte de la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) del informe "Producto Bruto Interno Trimestral 2024" así lo pone en evidencia, al menos, desde la perspectiva de dos economistas.
Primeramente, Pedro Monreal dio a conocer en sus redes un gráfico que muestra tasas negativas en la producción agropecuaria e industrial y los servicios de electricidad, gas y agua, como botones de muestra de la economía toda. Esas actividades exhiben una caída, si bien en el primer trimestre la tendencia es al crecimiento, entre abril y junio este se ralentiza y en la segunda mitad de 2024 se precipita hasta casi un -35.
Esas cifras, afirma Monreal, "ilustran la gravedad de la crisis e invitan a cuestionar una caída del PIB solamente de 1,1%. Contracción en todos los trimestres de dos actividades productivas cruciales y en una actividad clave de soporte".
Por su parte, el economista cubano Mauricio de Miranda Parrondo afirmó que, ante las cifras de la ONEI, se tomó el trabajo de "sumar los valores trimestrales por sectores para calcular el valor anual y compararlo con 2023". Sus conclusiones coinciden con las de Monreal.
"Lo que resulta de dichos cálculos es terrible e ilustra el nivel de colapso de la actividad económica del país, especialmente en los sectores productivos", aseguró.
De acuerdo con De Miranda, los desempeños por sectores no pueden ser más elocuentes:
- Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: -20,5%.
- Pesca: -22,4%.
- Explotación de minas y canteras: -3,5%.
- Industria azucarera: -46,7%.
- Industria manufacturera (excepto la azucarera): -9,6%.
- Electricidad, gas y agua: -10,6%.
- Construcción: 4,4%.
- Comercio: -8,8%.
- Hoteles y restaurantes: 5,3%.
- Transporte, almacenamiento y comunicaciones: 9,7% "(imagino que sea por comunicaciones, porque el sistema de transportes urbanos está en estado comatoso)", apuntó.
- Intermediación financiera: -1,0%.
- Servicios empresariales y actividades inmobiliarias: 0,7% "(aquí puede observarse cuán ineficientes han sido las inversiones realizadas en este sector)", señaló.
- Administración pública, defensa y seguridad social: -4,6% "(no entiendo por qué mezclan la seguridad social con la defensa y la administración)".
- Ciencia e innovación tecnológica: -6,1%.
- Educación: -9,9%.
- Salud pública y asistencia social: 0,6%.
- Cultura y deporte: -0,4%.
- Otras actividades: -2,0%.
- Derechos de importación: -9,7%.
De Miranda advierte un síntoma que confirma la advertencia de los expertos a lo largo de los últimos años: poner la inversión en un sector que no tributa de forma directa al desarrollo del país tiene consecuencias: "Nótese que, en 2024, la inversión en servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler representaron el 25,3% del total; sin embargo, el sector solo creció un 0,7%; mientras que las de hoteles y restaurantes representaron el 12,1% del total y ese sector solo creció un 5,3%".
"También hice los cálculos de la variación promedio anual en porcentajes de cada sector de la economía, tal y como lo informa la ONEI. Esto, para que se entienda por no economistas ni estadísticos, significa que es como si cada año el sector hubiera tenido ese comportamiento, lo cual en términos de comportamiento acumulado es verdaderamente grave, cuando para un período de seis años el comportamiento promedio anual es negativo", señaló.
De los cálculos del economista trasciende que entre 2019 y 2024 la industria azucarera cayó un -25,4%; pesca (-15,4%); agricultura, ganadería, caza y silvicultura (-14,8%); industria manufacturera, excepto la azucarera (-9,9%); explotación de minas y canteras (-6,4%); suministro de electricidad, gas y agua (-6,2%); comercio (-6,2%); salud pública y asistencia social (-2,9%); educación (-2,8%); administración pública, defensa y seguridad social (-2,7%); ciencia e innovación tecnológica (-2,6%); intermediación financiera (-1,7%); otras actividades (-1,7%) y los derechos de importación (-7,8%).
"Solo cinco sectores tuvieron comportamientos positivos en el periodo: transportes, almacenamiento y comunicaciones, que esconde el desastre de los transportes en el país, posiblemente compensado por las rentas de ETECSA, a pesar de los 'fraudes' (7,6%); hoteles y restaurantes (3,2%); construcción (1,3%), mientras continúan los derrumbes de balcones y de edificios y muchas calles están llenas de cráteres; cultura y deporte (1,2%); y, nuevamente, la 'joya de la corona' de las inversiones estatales, los servicios empresariales, de alquiler y actividades inmobiliarias (1,1%)", resumió.
Sobre el número final, subrayó: "Esta última última cifra muestra de forma fehaciente la medida en que los recursos del pueblo se han mal utilizado en un sector prácticamente estancado".
Mauricio de Miranda finalizó apuntando que "la variación promedio anual del PIB entre 2019 y 2024 fue de -1,9%. Esto es equivalente a decir que cada año en ese período la economía se contrajo en esa magnitud, aunque sabemos que cada año tiene un comportamiento diferente".
En la ANPP, el ministro de Economía cubano, Joaquín Alonso Vázquez, dijo que la caída del PIB en los pasados cinco años acumula un 11%.
"Las producciones primarias (agricultura, ganadería y minería) han sido las más afectadas, con una caída del 53%. También se observa un decrecimiento en la actividad secundaria (industria azucarera y manufacturera, 23%) y terciaria (servicios sociales y no sociales, 6%)", detalló.
En cuanto a las exportaciones, Alonso Vázquez reconoció que, al cierre del primer semestre de 2024, están reportan unos ingresos inferiores en un 7% a lo alcanzado en igual periodo del 2024. Sin embargo, dijo, "se han recuperado importantes rubros exportables, como el tabaco, la langosta y los productos pesqueros, incluida la anguila".
"Estos crecimientos no fueron suficientes para compensar el decrecimiento del níquel y otros productos de la minería, la miel, el carbón, el camarón de cultivo y de mar y los productos biofarmacéuticos", agregó.
"El déficit de insumos, de energía y de combustibles incidieron en el volumen de las producciones de estos rubros, así como la disminución de algunos precios en el mercado internacional y problemas logísticos", justificó, además de culpar al "recrudecimiento del bloqueo, la férrea persecución a los flujos financieros y las trabas a las transacciones internacionales que han impedido el pago a los proveedores".
Justificó estos resultados, que ilustran la debacle cubana, con "la imposibilidad de adquirir combustibles para abastecer el sistema electroenergético nacional, la imposibilidad de acceder a fondos de ayuda al desarrollo, y la coartación de las remesas internacionales".
Alonso Vázquez dijo, asimismo, que "los servicios turísticos al cierre del primer semestre muestran considerables afectaciones en su ejecución, incidiendo en ello los bajos niveles de arribos de visitantes al país (1.600.000 visitantes, 71% del plan)".
Sobre el balance comercial, indicó que actualmente Cuba importa más de lo que exporta, lo que incrementa la deuda. "En 2025 tenemos un alto endeudamiento externo que, si bien se viene gestionando, también pesa en el desenvolvimiento de la economía", dijo.