La compañía canadiense Sunwing Vacations anunció la incorporación de dos nuevos hoteles en Cuba a su portafolio para la temporada invernal 2025-2026: Playa Luxury Cayo Guillermo, en Cayo Coco, y Playa Pesquero Resort Suites and Spa, en Holguín, informó Travel Press. La estrategia comercial se presenta como una ampliación de opciones para el turismo canadiense, un mercado que a pesar de ser el número uno de la Isla no escapa a la bajada de visitantes.
Desde la pandemia de COVID-19, el turismo en Cuba no ha logrado recuperar sus niveles históricos, y las proyecciones oficiales han fracasado año tras año, a pesar de los esfuerzos propagandísticos del régimen para presentar cifras optimistas. La ausencia de servicios básicos, la crisis energética, la escasez de productos y el deterioro de la infraestructura han convertido la experiencia turística en la Isla en un desafío logístico, incluso para viajeros con todo incluido.
Lujo sobre el colapso
Uno de los nuevos establecimientos, Playa Luxury Cayo Guillermo, se promociona como el único resort en Cuba con bungalows sobre el agua. Con servicios como mayordomo privado, cócteles de bienvenida y masajes de cortesía, el hotel ofrece una experiencia de "alto nivel" dirigida a una élite de turistas ajenos a las condiciones que enfrenta la población cubana.
El contraste entre estos espacios de lujo y la realidad local es abismal: el acceso a agua potable, electricidad y alimentos básicos está restringido para millones de cubanos, mientras los hoteles destinan recursos a servicios premium con estándares internacionales. En muchos casos, los trabajadores del sector hotelero —mal remunerados y sin acceso a las propinas en divisas— viven en zonas cercanas donde reina la precariedad.
Turismo familiar en medio de la escasez
Por su parte, el Playa Pesquero Resort Suites and Spa, en Holguín, pretende atraer a familias con una oferta amplia de actividades recreativas, restaurantes temáticos y clubes para niños. Estas instalaciones, integradas al programa Smile Resorts™ de Sunwing, funcionan como burbujas desconectadas del entorno inmediato: mientras dentro se sirve helado, cocina italiana y cócteles caribeños, fuera escasean el pan, el gas y los medicamentos.
El deterioro progresivo de la red vial, la falta de combustible para el transporte interprovincial y el desabastecimiento crónico afectan incluso la operación logística de los hoteles. La oferta publicitada ha recibido numerosas críticas de los turistas —canadienses y rusos incluidos— que, una vez fuera de Cuba, relatan a medios locales la pésima calidad de los servicios, desde la limpieza hasta la comida.
Una industria sin despegue real
La afluencia de turistas a Cuba no se ha recuperado a cifras previas a la pandemia del Covid-19: de los 4,7 millones de 2018, en 2024 apenas se llegó a 2,2 millones, cantidad que podría igualarse o incluso disminuir en 2025.
En el primer trimestre del actual año, según cifras oficiales, visitaron Cuba 571.772 extranjeros, una caída del 29,7% en comparación con igual periodo de 2024.
En una reunión con promotores turísticos y autoridades locales de México reseñada por el diario La Jornada, Juan Carlos García Granda se quejó de que la caída de visitantes mexicanos ha sido más pronunciada que la media general y esto se explica en parte porque "la conectividad es el punto más débil", dijo.
En el caso de México, el número de visitantes con destino a Cuba cayó un 63,5% en los pasados seis años, el periodo en que más se estrechó la alianza política entre ambos gobiernos. En 2018 fueron casi 172.000 los turistas mexicanos en la Isla, pero en 2024 estos sumaron apenas 63.000.
García Granda dijo que La Habana busca "volver a los mercados tradicionales" y calificó a América Latina como extremadamente importante para recuperar ese turismo, resaltando la apuesta por México, Argentina, Perú, Colombia y Brasil.
"Estamos muy cercanos. Consideramos que debemos mejorar mucho más la comunicación, qué hacemos, cómo estamos hoy, qué podemos ofrecer, con qué calidad lo podemos ofrecer, toda la variedad que componen el turismo cubano", dijo.
Al desastre de las cifras turísticas se suman los problemas estructurales del modelo cubano: una economía centralizada, falta de transparencia financiera, bloqueo a la inversión privada nacional y control absoluto de los ingresos por parte de entidades militares como GAESA, que gestiona buena parte de los hoteles de lujo en alianza con tour-operadores extranjeros.
Mientras se promueven paquetes de sol y playa para turistas canadienses, los cubanos viven un colapso multisectorial, sin acceso a estos servicios y con una dualidad que acentúa la desigualdad: moneda nacional depreciada, precios dolarizados y represión creciente contra cualquier forma de disenso.
Están lavando dinero.
Nada, hay que ir tomando posiciones para reservarse el derecho de pernada.