Cuba perdió en solo cuatro años el 25% de su generación eléctrica, mostró con cifras oficiales la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) solo horas después de que Miguel Díaz-Canel atribuyera al incremento disparado del consumo de energía en el país la imposibilidad de aliviar los interminables apagones que sufren sus habitantes.
De acuerdo con el informe "Electricidad en Cuba. Indicadores seleccionados 2024", dado a conocer el viernes 30 de mayo, la Isla generó durante el pasado año 14.344,9 gigavatios hora (GWh), un 5,8% menos que en 2023.
La pérdida de oferta de energía es mucho más grave si se compara con los 19.070,9 GWh que se producían en 2020, justo antes de que la crisis eléctrica se impusiera en el país, frente a la cual las autoridades no han propuesto ninguna solución efectiva.
La generación bruta bajó en 2021 a 17.965,5 GWh, a 15.732,1 en 2022, y a 15.331,1 en 2023. O sea, el decrecimiento ha sido sostenido, pese a los anuncios de las autoridades de la suma de capacidades de generación gracias a intervenciones técnicas en las obsoletas termoeléctricas, base de la generación nacional.
La denominada generación distribuida, por ejemplo, sostenida por los grupos electrógenos, vivió según la ONEI una producción récord en 2021, cuando aportó 5.902,3 GWh, pero su derrumbe ha sido descomunal, hasta los 2095,0 GWh que aportó en 2024.
Mientras la capacidad de generación del país se degradaba, a partir de 2021 entraron al país aproximadamente 200.000 equipos de clima y empezaron a operar más de 335.000 vehículos eléctricos, fundamentalmente motorinas, reconoció en 2024 Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas.
Esta semana, Miguel Díaz-Canel dijo que Cuba enfrentará un verano especialmente difícil con el tema de los apagones y atribuyó el agravamiento de la crisis energética al aumento del consumo doméstico en su pódcast semanal "Desde la Presidencia", en el que nada dijo del descontento y las protestas suscitadas en los últimos días.
"Los niveles están disparados", dijo el gobernante, y atribuyó parte del colapso energético al fuerte aumento en la demanda eléctrica por parte de la población. Este incremento, intensificado por el uso de ventiladores y aires acondicionados durante los meses más calurosos, ha desbordado la frágil capacidad del sistema eléctrico cubano, según Díaz-Canel.
El gobernante evitó mencionar que el consumo diurno inusual que experimenta el país se debe en buena medida a los equipos de refrigeración descongelados y artefactos eléctricos que los cubanos tienen que cargar al mismo tiempo tras largas horas de apagones.
Díaz-Canel comentó que hasta el momento los parques fotovoltaicos, que el régimen monta a toda velocidad como remedio principal para la crisis, generan más 1.400 megavatios hora (MWh). Esa cifra es apenas un 2% de los más de 60.000MWh de consumo diario nacional y solo aporta en horario diurno, porque los parques no cuentan con sistemas de acumulación.
A pesar de ello, defendió la inversión en energías renovables: "Sí es la adecuada y la vamos a continuar", declaró, aparte de afirmar que la estrategia in extremis del régimen es la correcta, pese a que no tiene resultados visibles.
El director general de la Unión Eléctrica (UNE), Alfredo López, confirmó durante el programa que en mayo el promedio de apagones fue de 18 horas diarias en los circuitos apagables del país. Además, señaló que el 66% de los apagones en lo que va de 2025 se debe a la escasez de combustible, mientras que los restantes se vinculan directamente con el aumento del consumo y la obsolescencia de las plantas termoeléctricas, muchas de ellas con más de 40 años de uso.
De la O Levy, por su parte, dijo que en lo que va de año Cuba ha pasado 2,2 meses sin diésel y 1,4 meses sin una sola gota de fuel oil, combustibles esenciales para operar los motores de la generación distribuida y las patanas rentadas a la empresa turca Karadeniz Holding. La situación se agrava por la caída en las importaciones desde proveedores como Venezuela, México y Rusia, añadió.
El ministro no aclaró cómo, con tal situación, el funcionamiento del aparato represivo o los constantes viajes de Díaz-Canel y otras figuras del régimen por las provincias se mantuvieron.
Aunque el Gobierno atribuye la situación en parte a las sanciones estadounidenses, analistas independientes coinciden en que el problema es más estructural: un sistema energético infra financiado, que requeriría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para modernizarse.
En este contexto, las restricciones energéticas continúan siendo un catalizador de protestas sociales como las de julio de 2021, agosto de 2022 y las recientes movilizaciones ocurridas en mayo de este año en varias localidades del país.
Parece que el canelo no ha sabido expresar toda la realidad de la situación, el incremento del uso de las electrocuciones carcelarias son las que incrementan el consumo, teniendo en cuenta que el consumo de cada electrocución se le asigna al propio preso como "consumo doméstico", al fin y al cabo es quien disfruta de la descarga.
A ver si la cama de rayos uva del canelo le proporciona una dosis extra como recompensa por su alta productividad maligna.
Aquí Díaz Canel dice una verdad a medias, pues gracias a los cubanos en la diáspora nunca hubo en Cuba tantos aires acondicionados, ventiladores y electrodomésticos en general, que junto con el deterioro sostenido de termoeléctricas y la red eléctrica en general, ha sido el colapso total del sistema energético de todo el país.
ay por Dios, a Diaz Canel no hay que desmentirlo, el es como Pinocho, le crece la nariz y la barriga con cada mentira que dice...