El régimen cubano, siguiendo su patrón represivo habitual, extiende a las familias los castigos impuestos a los presos políticos, sometiéndolas a amenazas, hostigamiento y represalias. Hay casos, además, en los que las autoridades penitenciarias muestran un particular ensañamiento, como el de Wilber Aguilar Bravo, quien lleva más de 100 días sin poder ver a su hijo, el preso político del 11J Walnier Luis Aguilar Rivera, pues las visitas que le corresponden le son denegadas una y otra vez.
"Hemos tenido que convertir nuestro dolor en fuerzas. Seguimos aferrados a la verdad", escribió Aguilar Bravo en su perfil de Facebook, y denunció que las autoridades penitenciarias impiden que le entregue alimentos y artículos de higiene a su hijo, recluido en Sancti Spíritus, como parte del castigo que supone alejar a los presos políticos de sus lugares de residencia, La Habana en este caso.
"La separación prolongada y los obstáculos para mantener el contacto familiar agravan el sufrimiento de quienes tienen a un ser querido encarcelado por motivos políticos", subrayó la organización Ciudadanía y Libertad, al tiempo que exigió que el régimen respete el derecho de Aguilar Bravo "a mantener contacto con su familia", ponga fin a las represalias y lo libere.
"Ningún padre debería pasar meses sin poder abrazar a su hijo por ejercer sus derechos", remarcó.
Un caso de ensañamiento
El pasado agosto, Aguilar Bravo denunció que, luego de viajar más de 300 kilómetros para visitar a su hijo preso, las autoridades de la prisión Nieves Morejón, en Sancti Spíritus, le impidieron verlo.
Este comportamiento, que lleva meses repitiéndose, implica "abuso de poder, racismo y tortura psicológica", denunció Aguilar Bravo.
Asimismo, sostuvo que los responsables de la prisión le dijeron que la familia no había programado la visita con la Seguridad del Estado y, por tanto, no podían dejar que lo viera. "Después que habíamos pasado más de 24 horas sin dormir, de cocinar con carbón, sin corriente, pasando tremendo trabajo, rentando carros", dijo.
Aguilar Bravo, quien se pronuncia de forma recurrente en redes sociales sobre las irregularidades en el caso de su hijo y de otros presos políticos, se dirigió en estos términos a las autoridades represivas: "Ustedes trasladaron a Walnier para Sancti Spíritus para abusar de él y de su familia. Para provocarnos, para inventarnos una causa".
"Continúan así la represión y las injusticias contra Walnier Aguilar Rivera y su familia, sometidos a nuevas restricciones y obstáculos para mantener el contacto", denunció entonces el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).
Entre la represión y las denuncias internacionales
Debido a sus actividades de protesta, desde 2022 Aguilar Bravo viene siendo objeto de vigilancias constantes por parte de agentes del régimen, así como de repetidas detenciones, durante las cuales se han reportado episodios de incomunicación con sus familiares, condiciones inadecuadas de confinamiento y amenazas reiteradas por parte de sus represores.
Por estas razones, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó en enero de 2025 medidas cautelares a favor de Wilber Aguilar Bravo y su familia, al considerar que se encuentran en una situación de gravedad y urgencia, con riesgo de daño irreparable a sus derechos en Cuba.