Las autoridades penitenciarias de la prisión Cuba-Panamá, ubicada en Güines, Mayabeque, ordenaron cerrar el puesto médico del penal, hecho que "representa una grave amenaza para la salud y la vida de las personas privadas de libertad en esa instalación, destinada a reclusos que viven con VIH", denunció el grupo de asesoría legal Cubalex.
"La medida agrava la vulnerabilidad de una población que necesita seguimiento médico y acceso continuo a tratamientos, y plantea serias preocupaciones sobre el cumplimiento de las obligaciones del Estado cubano de garantizar condiciones de reclusión compatibles con la dignidad humana y el derecho a la salud", enfatizó.
"El cierre resulta especialmente preocupante porque no se trata de una población penitenciaria cualquiera, sino de personas que viven con VIH y cuya salud puede verse comprometida si se interrumpen los controles clínicos, la atención ante complicaciones o el acceso oportuno a los medicamentos que necesitan", remarcó.
Asimismo, subrayó que, si bien el preso político Pedro Luis Fernández Peralta protestó por lo que considera un "genocidio premeditado", sus quejas fueron ignoradas tanto por los responsables del penal como por la dirección del Ministerio del Interior en la provincia.
"El cierre del puesto médico es el eje de una crisis humanitaria provocada por el colapso del sistema asistencial dentro del penal. La protesta liderada por el preso político Pedro Luis Fernández Peralta y respaldada por otros internos expone una acumulación de carencias extremas que atentan directamente contra la vida de esta población penal vulnerable", apuntó Cubalex.
Al propio tiempo, denunció que "el cierre del puesto médico en la prisión Cuba-Panamá no es un hecho aislado, sino la culminación de un patrón de desatención crónica que abarca la falta de insumos, agua y alimentos".
"Al no asegurar el personal del Ministerio de Salud Pública en la instalación y pretender que las familias asuman el suministro de fármacos en un contexto de colapso del transporte, las autoridades penitenciarias violan el núcleo esencial de las Reglas Nelson Mandela, incrementando de forma deliberada el riesgo de letalidad entre los internos que viven con VIH", agregó la organización.
Además, le recordó al régimen que "la privación de libertad no suspende el derecho a la salud ni exime al Estado de su responsabilidad de proporcionar una atención sanitaria adecuada". "Por el contrario, al mantener a estas personas bajo su custodia y limitar su capacidad para buscar asistencia por sus propios medios, las autoridades asumen una responsabilidad reforzada de protección", puntualizó.
La situación en la cárcel Cuba-Panamá coincide con lo denunciado en el más reciente informe del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC), correspondiente a septiembre de 2026, que denunció el severo deterioro del sistema penitenciario del régimen cubano, marcado por muertes por falta de atención médica, desnutrición crítica, golpizas sistemáticas e interrupción de las comunicaciones.
Además, el cierre del puesto médico ratifica lo que dijo hace pocos meses a DIARIO DE CUBA la directora del CDPC, Camila Rodríguez, quien enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política". No se trata de fallas aisladas, sino de "una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".