El pastor pentecostal Ariel Limias Leiva, detenido el viernes después de protestar solo con un cartel frente al Capitolio de La Habana, continuaba incomunicado este domingo en Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado, sin que las autoridades hayan informado oficialmente a su familia de los cargos en su contra, según denunció su esposa, Yulia Morales Zamora, a Martí Noticias.
Morales dijo que pasó buena parte del sábado junto a la madre y el hermano de Limias en Villa Marista, adonde acudieron para llevarle artículos de aseo y conocer su situación. El instructor del caso les comunicó que el pastor "sigue bajo investigación" y que los cargos les serán informados cuando sean formulados.
La familia tampoco ha podido verlo. Según Morales, el funcionario aseguró que Limias se encontraba bien y que había recibido sus medicamentos, pero sus allegados no han podido comprobar personalmente su estado. Una visita quedó fijada para el viernes 9 de octubre.
"No nos dejan ver, sigue incomunicado", denunció la esposa. "Esperemos en Dios su misericordia que el viernes podamos verlo y abrazarlo", añadió.
De las calles al Capitolio
Limias, de 53 años y residente en La Habana Vieja, caminó por varias calles de la capital hasta llegar a la escalinata del Capitolio con un cartel que llevaba por ambos lados los mensajes "Abajo la Dictadura" y "No más discriminación política absurda". En el reverso y también en su cuerpo, según videos difundidos en redes sociales, aparecía la frase "Patria y Vida y Libertad".
A los pocos minutos de permanecer en las escalinatas, cuatro policías lo detuvieron. Las imágenes muestran al pastor sin ofrecer resistencia mientras los agentes lo esposan y conducen hacia una patrulla. Durante el arresto se le escuchó gritar "Abajo la dictadura".
Primero fue llevado a la estación policial de Dragones. Su esposa acudió allí y, según relató, la familia recibió la información de que había sido trasladado a Villa Marista para continuar la investigación.
Morales aseguró que no era la primera protesta de su esposo. "En el 2021 él salió igual, lo metieron preso", declaró. Ambos son pastores de la Iglesia Pentecostal vinculados a la Asamblea de Dios.
Antes de salir a protestar, Limias le habría dicho a su esposa: "Alguien tiene que hacerlo por nuestro país". La mujer vinculó su decisión con el deterioro de las condiciones de vida de sus vecinos y con la falta de libertades. "Es un horror ver tanta precariedad, tanta necesidad, tanta hambre", afirmó.
Vecinos consultados por CubaNet resumieron la protesta de Limias como la reacción de "un cubano más que se asfixió y salió a la calle a reclamar sus derechos".
El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) cuestionó la detención al señalar que caminar solo con un cartel y expresar públicamente una opinión política, sin violencia, forma parte del ejercicio de la libertad de expresión. Ciudadanía y Libertad también sostuvo que la protesta pacífica y la expresión de opiniones políticas no constituyen delitos.
Otros cristianos bajo presión
El caso de Limias se produjo en un contexto de actuaciones policiales contra otros miembros de la comunidad cristiana vinculados con el juicio de la activista Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, y su madre, Caridad Silvente.
Tres días después de ese juicio, el joven cristiano Anthony Martínez recibió una nueva citación policial para presentarse este lunes 5 de octubre, a las 9:00AM, en el "Técnico" de Guanajay, en Artemisa. Según denunció en un video publicado en Facebook, el agente que le entregó el documento no le explicó el motivo.
"Esta es la tercera ocasión que me citan", dijo Martínez, quien pidió que se difundiera su denuncia y afirmó: "Sigue la represión en Cuba".
La periodista Yaiset Rodríguez Fernández confirmó que Martínez había sido citado nuevamente y señaló que no existe una causa penal que justifique la convocatoria. El joven había intentado asistir al juicio de Anna Bensi y Caridad Silvente el 1 de octubre, pese a la vigilancia policial.
Ese día, el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este condenó a ambas mujeres a dos años de limitación de libertad por el delito de "actos contra la intimidad personal y familiar".
Martínez denunció que durante el proceso también fueron detenidos otros miembros de la comunidad cristiana. El pastor evangélico Rolando Fidel Pérez Lora, conocido como Pregonero de Cristo, fue arrestado cuando se dirigía al tribunal, mientras que el activista David Espinosa Martínez fue detenido y trasladado presuntamente a una unidad policial de La Lisa.
El ICLEP había documentado anteriormente presiones contra Martínez. El 10 de junio agentes de la Seguridad del Estado lo citaron verbalmente para una "conversación informal", mientras que otra citación formal de la Policía Nacional Revolucionaria fue emitida para el 24 de septiembre. El organismo consideró que estas actuaciones vulneran el derecho a la libertad de pensamiento y expresión reconocido en el artículo 54 de la Constitución cubana.
Corte de comunicaciones
Espinosa, por su parte, denunció que llevaba tres días sin poder realizar o recibir llamadas, enviar SMS ni utilizar con normalidad aplicaciones de mensajería, pese a tener activa y pagada su línea telefónica.
En un video publicado el sábado y recogido por Infobae, explicó que había reportado el problema a la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA), desde donde, según su testimonio, le indicaron que la avería estaba en su teléfono. Espinosa dijo haber probado la tarjeta SIM en otro equipo y rechazó esa explicación.
Al intentar llamar a familiares, recibió mensajes automáticos que indicaban que los teléfonos estaban apagados o fuera del área de cobertura. También afirmó que los mensajes de WhatsApp presentaban dificultades y que la conexión de datos era irregular.
El activista relacionó la situación con su detención días antes, cuando intentaba acudir al juicio de Anna Bensi y su madre. El ICLEP registró el caso como una limitación del espacio digital y reclamó a ETECSA el restablecimiento de los servicios de telefonía y datos.
Espinosa también vinculó su situación con bloqueos que, según dijo, habían afectado anteriormente a Anna Bensi, Caridad Silvente y otros integrantes de su entorno.
"No es la primera persona a la que le hacen esto", afirmó. "Yo no me voy a quedar callado esta vez".
Alina Bárbara López: "han abierto un poderoso frente nuevo"
La historiadora y activista Alina Bárbara López Hernández pidió analizar conjuntamente estos episodios y no como hechos aislados. En una reflexión publicada en sus redes sociales, llamó la atención sobre el hecho de que el manifestante del Capitolio pudiera recorrer varias calles y llegar hasta la escalinata de la sede gubernamental, pese a la fuerte vigilancia desplegada en días anteriores alrededor del tribunal donde fueron juzgadas Anna Bensi y su madre y frente a las viviendas de periodistas, ciudadanos y pastores cristianos.
López Hernández también señaló que, según la esposa de Limias, las autoridades lo acusarían de "desorden público y de haber violado el límite de las escalinatas del Capitolio", aunque advirtió que el lugar ha estado tradicionalmente bajo vigilancia policial.
A partir de los casos recientes, la historiadora considera que el Gobierno cubano estaría abriendo un nuevo frente de conflicto con las iglesias cristianas, después de que varias denominaciones —entre ellas bautistas, pentecostales y metodistas— hayan articulado una declaración crítica sobre la represión contra sus miembros.
Su conclusión es que la extensión de la presión estatal a miembros de estas comunidades puede tener consecuencias debido a las redes de apoyo y socialización que mantienen las iglesias en Cuba. "Si los millones de fieles que existen en Cuba empiezan a percibir como una tarea grata a Cristo la protección al perseguido y la lucha contra la injusticia, el Estado cubano se comprará un enemigo poderoso", escribió.
Para López Hernández, la protesta de Limias y las actuaciones contra Martínez, Espinosa y otros cristianos deben observarse como parte de un escenario más amplio de confrontación entre las autoridades y ciudadanos que expresan públicamente su desacuerdo.
"Acaban de abrir un poderoso frente nuevo, será difícil cerrarlo", afirmó la historiadora, quien resumió su posición con una de las frases del cartel que Limias llevó hasta el Capitolio: "Basta de represión política absurda".