Denunciar los abusos y las violaciones de los derechos humanos que ejecuta el régimen cubano día sí y día también es motivo para que agentes represivos emprendan más abusos y violaciones contra quienes denuncian, subrayó la organización Justicia 11J y, en tal sentido, expuso el caso del expreso político Mario Alberto Hernández Leyva.
Así, el delegado del Movimiento Democracia y del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR) fue detenido y encarcelado en la sexta unidad policial de La Habana, en Marianao, luego de que, un día antes, denunciara ante la Fiscalía Militar "los abusos cometidos en un arresto anterior en el que fue desnudado y fotografiado sin su consentimiento", indicó Justicia 11J.
Si bien Hernández Leyva fue liberado poco después, el hecho marca un nuevo capítulo en la represión del régimen, toda vez que, con estas acciones, las autoridades parecen querer transmitir un inequívoco mensaje: si abusamos de ti y violamos tus derechos humanos, es mejor que no nos denuncies ni lo hagas público, porque entonces volveremos a abusar y violar tus derechos.
Así se lo dejó claro el teniente coronel de la Seguridad del Estado a Hernández Leyva, toda vez que lo amenazó por haber presentado la denuncia. "Le dijeron que podría volver a prisión o incluso le advirtieron sobre consecuencias para su vida", apuntó Justicia 11J y resaltó la voluntad del activista de seguir denunciando.
"La persecución contra él es especialmente grave: en marzo de 2025 la CIDH le otorgó medidas cautelares ante el riesgo para su vida e integridad personal", agregó la organización y exigió "el cese de las amenazas y represalias contra Mario Alberto Hernández Leyva". Al propio tiempo, recalcó que "denunciar abusos y exigir justicia no es un delito".
Hernández Leyva fue sentenciado a dos años de prisión en julio de 2024 tras ser acusado de los delitos de "resistencia" y "desacato". La acusación estuvo relacionada con un incidente ocurrido el 27 de febrero de 2023. Ese día, al salir de su casa, fue interceptado y golpeado por agentes de la Seguridad del Estado. Fue acusado de resistencia y enviado a la prisión de Valle Grande, primero, a la 1.580, después. Si bien Hernández Leyva fue excarcelado, el hostigamiento en su contra ha sido permanente.
Su caso, no obstante, es indicativo de un patrón represivo que ahora emplea con más vehemencia el régimen cubano: el de obligar a desnudarse, fotografiar y luego chantajear a activistas.
En tal sentido, la semana pasada, agentes represivos del régimen cubano forzaron a desnudarse y luego fotografiaron a los activistas cubanos Mario Víctor Liquí Rodríguez y su esposa, Margarita Barceló Prohías, quienes fueron interceptados "por hombres que viajaban en un automóvil negro, registrados y trasladados contra su voluntad hasta una zona apartada de Casablanca, en La Habana", denunció Justicia 11J.
"Los hechos denunciados son de extrema gravedad: la desnudez forzada, la humillación y la obtención de imágenes íntimas sin consentimiento constituyen formas de violencia, coerción y trato degradante, especialmente cuando se utilizan para intimidar o silenciar a personas por sus opiniones o actividades políticas", subrayó la organización.
Estas acciones, que son parte de una espiral represiva ascendente, demuestran que, como denunció en un reciente informe el grupo de asesoría legal Cubalex, "frente a la profunda crisis de acceso a servicios públicos, a la salud y alimentación, el Estado criminaliza la libertad de expresión, asociación y protesta".