Tras ser arrestada de forma arbitraria el pasado 28 de agosto por fuerzas represivas del régimen cubano y permanecer desde entonces en un centro de detención de La Habana, Sady R. Companioni, madre de una niña pequeña, quedó este jueves en libertad, luego de ser amenazada por denunciar los apagones, la escasez de agua y la corrupción de la delegada de su barrio, informó en su perfil de Facebook la madre de Companioni.
Según refirió la activista Tania Tasé, María Companioni pudo presentar el pasado martes un recurso de habeas corpus en favor de su hija ante el Tribunal Provincial de La Habana, donde tuvo que insistir "mucho" para ser atendida, tras recibir varias negativas por parte de las autoridades, quienes "la pelotearon haciéndola correr de un piso a otro", detalló Tasé.
Durante su arresto, Companioni permaneció detenida en el VIVAC, en las afueras de La Habana, centro conocido por ser uno de los destinos habituales de las fuerzas represivas para trasladar a activistas durante arrestos breves y someterlos a interrogatorios y amenazas. Sin embargo, vale destacar que Companioni no tiene vínculo político con organizaciones ni con otros activistas, sino que simplemente expresó su descontento con el resquebrajamiento integral de la sociedad, venciendo el miedo que el régimen ha inoculado en los cubanos.
En tal sentido, el grupo de asesoría legal Cubalex detectó en agosto un repunte represivo "contra ciudadanos que no pertenecen a ninguna organización ni movimiento opositor y que, en muchos casos, expresaron su descontento de manera espontánea".
Para Cubalex, el caso de Companioni "evidencia las represalias que enfrentan quienes ejercen su derecho a la libertad de expresión para hacer públicos sus reclamos y denunciar cómo el deterioro de las condiciones de vida afecta cada vez más a las familias cubanas".
Al hilo de lo anterior, un día antes de su arresto, Companioni escribió en su perfil de Facebook: "Tengo miedo. Mi hija depende de mí, mi familia depende de mí. Pero ojo, que tenga miedo no hace que cruce mis brazos y me quede callada. ¡Abajo la dictadura! ¡SOS Cuba! ¡Viva Cuba Libre!".
Asimismo, describió las amenazas vertidas contra ella por la delegada del barrio, quien le impidió en más de una ocasión el acceso al agua cuando una pipa llegaba a su cuadra para intentar paliar la continuada crisis con el abasto del líquido.
En este contexto, la situación de Companioni "genera especial preocupación porque su detención estuvo precedida por amenazas directamente relacionadas con sus denuncias", remarcó la organización.
El caso de Companioni, al igual que el reciente de la activista Lumey Guzmán, documentado por DIARIO DE CUBA, ejemplifica cómo la respuesta del régimen ante los reclamos ciudadanos suele derivar en un despliegue represivo. Ambos casos, así como los de otras madres acosadas, merecen seguimiento mediático para fiscalizar la acción intimidatoria e ilegal de las fuerzas represivas.
Este panorama evidencia que "el ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión, reunión y manifestación pacífica continúa siendo reprimido por las autoridades cubanas, incluso cuando quienes participan no tienen una trayectoria previa de activismo político", remarcó Cubalex y enfatizó que "el Estado cubano continúa recurriendo a detenciones y otras formas de intimidación para impedir que los ciudadanos expresen públicamente sus reclamos".