Como parte de un patrón sostenido de hostigamiento y amenazas, las autoridades represivas del régimen cubano citaron y amenazaron a la periodista independiente y activista Yunia Figueredo, vinculándola con las recientes protestas ocurridas en su barrio, Jaimanitas, en La Habana, explicó la propia periodista.
Los agentes represivos acusaron a Figueredo de haber incitado las manifestaciones que tuvieron lugar en su barrio los días 29 y 30 de agosto. "Cosa que no hice", dijo. "Yo sí participé en la del 9 de julio, pero ahora ellos alegan que estuve también en las otras", agregó, al tiempo que denunció que las autoridades represivas levantaron un acta de advertencia contra ella y su esposo, el también periodista independiente Frank Correa.
Además, dijo, le fue impuesta una restricción de movilidad que le impide salir de su municipio de residencia. Asimismo, fue amenazada con que "la próxima citación que me hicieran ya no iba a regresar más a casa", sostuvo.
"La represión en su contra se ha intensificado en los últimos meses", denunció el grupo de asesoría legal Cubalex y detalló: "En apenas dos meses, ha enfrentado citaciones, detenciones, interrogatorios y amenazas por ejercer su derecho a la protesta, además de presiones que han alcanzado incluso a su hija. La reiteración de estas prácticas evidencia un patrón de represalias dirigido a intimidarla, limitar su activismo y castigarla por manifestarse y expresar públicamente sus opiniones".
En tal sentido, el 20 de julio Figueredo fue interrogada por agentes de la Seguridad del Estado, quienes le notificaron que habían abierto un proceso judicial en su contra por su participación en las manifestaciones. Apenas dos semanas antes, Figueredo y Correa fueron detenidos como parte del operativo del régimen para impedir la asistencia de activistas a la recepción por el aniversario de la independencia de EEUU.
De igual forma, el 19 de agosto, agentes de la Seguridad del Estado se presentaron en su vivienda para amenazarla por haber asistido, junto a Correa y su hija mayor, a una actividad organizada por la Consejería de Prensa y Cultura de la Embajada de EEUU en Cuba. "Como forma de presión, los oficiales le advirtieron que su activismo podría afectar a su hija, próxima a ingresar a la universidad, y poner en riesgo sus estudios", detalló Cubalex.
Ese mismo día, Correa fue detenido por agentes policiales mientras estaba "haciéndole una entrevista a una familia que está amenazada de desalojo", dijo a DIARIO DE CUBA. Correa detalló que, sin ofrecerle explicación alguna sobre el motivo de la detención, el auto se alejaba cada vez más de La Habana, hasta dejarlo abandonado en Candelaria.
Antes, un agente policial lo cacheó, le quitó el dinero que tenía en la billetera y enfatizó la amenaza: "Acuérdate de que ya hablamos con tu esposa, quítate eso de la embajada americana y quítate del periodismo, que este año vamos a acabar con ellos".
Recientemente, el Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE), perteneciente al Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP), registró un nuevo y preocupante récord, toda vez que, en julio, fueron documentadas 272 violaciones de la libertad de expresión y de prensa.
Tras el análisis de los datos, la organización concluyó lo que el régimen insiste en demostrar con los casos de Figueredo y Correa: que "la estrategia de la cúpula castrista para sostener el control social ante el deterioro económico sistémico sigue basándose en el sofocamiento sistemático de cualquier espacio de expresión o prensa libre".