La prisionera política cubana Lizandra Góngora, quien cumple una condena de 14 años de cárcel por participar en las protestas antigubernamentales de los días 11 y 12 de julio de 2021, pidió a sus hijos que la perdonen si no vuelven a verla, durante su reciente reencuentro con ellos, tras más de siete meses sin poder verlos.
Así lo contó su esposo y padre de los niños, Ángel Delgado, al medio estadounidense Martí Noticias, tras visitarla en la prisión de Los Colonos, en Isla de la Juventud. La opositora, miembro del Partido Republicano de Cuba, se encontraba en una celda de aislamiento desde hacía más de 15 días, por un altercado con reclusas comunes.
Delgado aseguró haber encontrado a Góngora afectada física y emocionalmente, y expresó el temor de que atente contra su vida.
"Nos dieron una visita de una hora. Fuimos a la prisión y vimos a Lizandra. Yo la vi en malas condiciones. Estaba llorando, diciéndole cosas con incoherencia a los niños, que si ella no los volvía a ver, que la perdonaran", relató el esposo de la opositora.
Añadió que su esposa tenía la cara hinchada, debido a los efectos de un medicamento muy fuerte que le están administrando en la cárcel para mantenerla sedada, según explicó ella.
Ángel Delgado también recordó que hace más de dos años a Lizandra Góngora le diagnosticaron un fibroma del que no ha sido operada.
"Lizandra está enferma, tiene manchas negras en la cara por el estrés, se siente mal y está acorralada", alertó.
"Cuando un médico le detecta el fibroma que tiene de cinco centímetros, nosotros formulamos una denuncia y cuando fue de nuevo el médico, le dijo que supuestamente el fibroma había desaparecido", recordó Delgado.
"Entonces es lo que ella me dice, '¿si supuestamente el fibroma desapareció, por qué yo siento inflamación? No puedo hacer fuerza y cada rato tengo sangramiento'", señaló el esposo de Góngora.
"La preocupación mía, yo que soy padre de sus hijos, es que Lizandra atente contra su vida. Habla las cosas sin coherencia. Que si se va a picar las manos. Entonces es una mujer que está obstinada, obstinada, 14 años de privación de libertad por gusto. Ella es la única presa política aquí en la Isla de la Juventud", criticó Delgado.
El esposo de Lizandra Góngora también denunció que las autoridades de la prisión han puesto al resto de la población penal en contra de ella.
"Una oficial hizo una reunión y dijo que todo el proceso de evolución de las presas estaba parado por cuenta de Lizandra, por la conducta de Lizandra. Porque Lizandra es presa política, entonces denuncia. Como que viraron a todas las presas en contra de Lizandra, como que las ponen a chocar", dijo.
En entrevistas anteriores, Delgado ha denunciado abusos y agresiones, incluso con armas blancas, sufridas por su esposa en la prisión.
El grupo de asesoría jurídica Cubalex advirtió la semana pasada, luego de que Lizandra Góngora recibiera la primera visita familiar en siete meses, que el aislamiento prolongado vulnera la Ley de Ejecución Penal cubana y las Reglas Nelson Mandela de Naciones Unidas. Señaló también que la separación forzada de sus hijos contraviene las Reglas de Bangkok y la Convención sobre los Derechos del Niño.
Asimismo, afirmó que la combinación de aislamiento, privación del contacto familiar y negativa de atención médica puede constituir una forma de tortura prohibida por la Convención contra la Tortura, ratificada por el Estado cubano.
En abril, cuando llevaba más de cuatro meses sin ver a sus cinco hijos, Lizandra Góngora sostuvo una huelga de hambre durante cinco días, como último recurso para denunciar las arbitrariedades sufridas durante sus cinco años de encarcelamiento y rechazar las declaraciones del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel negando la existencia de presos políticos.
La opositora cubana, reconocida en mayo de 2025 con el el Premio Graciela Fernández Meijide a la Defensa de los Derechos Humanos, del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), había realizado al menos otras dos huelgas de hambre en prisión.
Tras manifestarse contra el régimen en 2021, Lizandra Góngora fue condenada por supuestos delitos de sabotaje, desorden público, robo con fuerza y sedición.
En 2023, fue trasladada desde la cárcel de mujeres de La Habana al penal de Isla de la Juventud, lo que hace más difícil que su esposo y sus hijos puedan visitarla.