Un preso común de 63 años fue golpeado por guardias de la prisión Combinado del Este, de La Habana, mientras al menos ocho están contagiados de tuberculosis en el centro penitenciario El Típico, ubicado en Las Tunas, según denuncias difundidas por activistas cubanos en las redes sociales.
El recluso agredido en la cárcel habanera de máxima seguridad se nombra Roberto Silva Arencibia y cumple una sanción de privación de libertad desde hace años por un delito común, según una publicación en Facebook de la activista radicada en Alemania Tania Tasé.
Citando información proporcionada por la hija de Silva Arencibia, Tasé explicó que el reo padece de esquizofrenia paranoide y grita cuando sufre una crisis. "Los guardias del Combinado, en vez de darle medicamentos y atención médica, le dan golpes con tonfas y bates", contó la activista, que publicó en su página una foto del estado actual del reo tras la paliza más reciente que recibió.
"Tiene un brazo roto en tres partes y fractura de costillas en el tórax", describió la activista y señaló que, hace unos años, Silva Arencibia "quedó inválido después de una golpiza".
Su hija le contó a la activista que ha presentado varias quejas en la Fiscalía General, pero no se han tomado medidas ni para proteger al preso, ni para sancionar a los agresores. Fue esta falta de respuesta institucional lo que la llevó a denunciar la situación en las redes sociales.
Silva Arencibia se encontraba hospitalizado fuera del Combinado, pero una doctora de la prisión se lo llevó, con el argumento de que solo podía estar fuera durante 72 horas.
Tuberculosis, hepatitis y desnutrición en El Típico
Desde El Típico, el preso político de 62 años Lisandro Betancourt Escalona advirtió que al menos ocho presos están enfermos con tuberculosis y otros tres tienen hepatitis. Todos están en un grave estado de desnutrición, según afirmó en un audio compartido por el grupo de asesoría jurídica Cubalex en su cuenta de Facebook.
La alimentación que reciben es insuficiente y carente de nutrientes, lo que empeora su estado de salud.
Betancourt Escalona, que en abril de 2024 arribó a los 35 años encarcelado, alertó también sobre Yunier Mayo Rodríguez, un preso que inició una huelga de hambre hace una semana para protestar porque las autoridades carcelarias le niegan beneficios carcelarios como la licencia extrapenal, pese a sus problemas de salud, y por su exclusión del reciente indulto anunciado por el régimen cubano para más de 2.000 sancionados.
El propio Betancourt Escalona es una persona enferma y con discapacidad. Tiene ambas manos amputadas y carece de visión en un ojo. Padece además una cardiopatía, artritis y gota y tiene un aneurisma.
Pese a ello, tampoco recibió el indulto, que el régimen publicitó como "un gesto humanitario".
Recientemente, Cubalex publicó un informe sobre la situación de derechos humanos en Cuba correspondiente a febrero, mes durante el cual documentó siete muertes de reclusos, dos menos que las que ha registrado durante 2026.
Los decesos documentados por Cubalex, que podrían ser superados por la realidad, se debieron a causas que "incluyen la desnutrición, asesinatos entre reos, supuestos suicidios y deficiente atención médica".
Las recientes denuncias difundidas por Tasé y el grupo de asesoría jurídica demuestran que a las autoridades carcelarias de Cuba no les importa que las muertes en las cárceles se incrementen, prueba del poco valor que confiere a las vidas de los reclusos.