Poco menos de un mes después de ser golpeado por un carcelero y aislado en la prisión Combinado del Este, en La Habana, el preso político cubano Duannis León Taboada fue recluido este fin de semana en una celda de castigo como medida disciplinaria, luego de que el recluso escribiera consignas antigubernamentales en las paredes de su compañía y protestara en el penal, informó su madre, Yenny Taboada, a Martí Noticias.
El incidente, dijo Taboada, ocurrió el pasado sábado, cuando todos los reos de su compañía salieron al área de visita para encontrarse con sus familiares, algo que las autoridades penitenciarias le niegan a León Taboada por su resistencia a vestir el uniforme de preso.
"Duannis se quedó solo porque era día de visita. Cuando llegó toda la jefatura a la compañía, Duannis había escrito en todas las paredes consignas disidentes: libertad, justicia, etc. Hay que pintar la compañía, que es un piso entero", relató Taboada. "Sé también que esto traerá otras consecuencias, porque es otro delito. Pero bueno, él lo asume y yo estoy con él al lado".
La madre lleva más de tres meses sin ver a su hijo, quien el año pasado protagonizó una larga huelga de hambre que mantuvo en vilo a la sociedad civil. "Hoy entendí que no te veré más hasta que no seas libre", escribió Taboada en su perfil de Facebook, al tiempo que detalló que, si bien las autoridades del penal le permiten entregar una bolsa de alimentos remitida a su hijo, le impiden verlo directamente.
En tal sentido, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos exigió al régimen cubano "respeto a los derechos de Duannis y su familia", al tiempo que reiteró "la demanda de libertad para él y para todos los presos políticos en Cuba".
León Taboada, preso del 11J y condenado a 14 años de prisión por sedición, ha sido agredido en numerosas ocasiones y sufre un proceso de hostigamiento sistemático. "A la fecha, sería objeto de hechos de violencia, falta de atención médica y condiciones precarias de detención", apuntó en enero la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cuando otorgó medidas cautelares tanto a él como a su madre.
Javier Reyes Peña: otro preso político cubano que enfrenta abandono y desprotección
Siguiendo un patrón represivo desplegado por el régimen cubano al interior de las cárceles, el preso político Javier Reyes Peña es víctima del abandono y la desprotección, demostrando a diario que la vida es insostenible en los centros penitenciarios del castrismo.
Según denunció el grupo de asesoría legal Cubalex, la salud de Reyes Peña "se deteriora en la Prisión Provincial de Las Tunas (El Típico), sin acceso a medicamentos ni a un tratamiento adecuado". Este panorama, repetido contra decenas de reos, es aún más grave en su caso, toda vez que es hipertenso y lleva al menos dos semanas sin acceso al enalapril y a los diuréticos necesarios para controlar su presión arterial.
"A esto se suma una situación aún más preocupante: desde hace meses sufre convulsiones que se han vuelto cada vez más frecuentes, llegando a repetirse varias veces al día, sin diagnóstico ni tratamiento adecuado", detalló Cubalex, al tiempo que denunció que, si bien las autoridades del penal reconocieron que necesita ser evaluado por un médico clínico y un neurólogo, estos no pueden trasladarse a la prisión por falta de combustible.
Reyes Peña permanece en prisión provisional desde hace más de dos años, sin fecha de juicio, una práctica cada vez más común en la Isla, que vuelve aún más vulnerables a los reclusos. La Fiscalía, que lo acusa de "propaganda contra el orden constitucional" por presuntos vínculos en redes sociales con el movimiento Cuba Primero, solicita para él hasta nueve años de cárcel.
Su caso, sin embargo, no es aislado. Cubalex hizo hincapié en que son cada vez más frecuentes las denuncias sobre la falta de atención médica y de medicamentos en las prisiones, incluso en personas con condiciones de salud graves, "lo que pone en riesgo sus vidas bajo custodia estatal", enfatizó el grupo de juristas.
En un informe reciente, Cubalex destacó que "la situación dentro de las cárceles es mucho peor que la que sufren a diario el resto de los cubanos". "A las carencias se suman patrones de tratos degradantes que ignoran la dignidad inherente a cualquier ser humano, sin importar que se encuentre privado de libertad", sostuvo.