"En Cuba, mientras la población enfrenta una crisis generalizada marcada por cortes prolongados de corriente eléctrica, escasez de medicamentos, brotes de enfermedades y una severa limitación de derechos, las condiciones dentro de las prisiones son aún más alarmantes", afirmó el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas en un nuevo informe al respecto.
El texto, que actualiza sobre las condiciones de los centros penitenciarios de la Isla al término de julio, subrayó que "en reflejo de esta situación desesperada es el recurso extremo a la huelga de hambre". Así, durante el mes precedente, al menos 11 prisioneros se declararon en inanición voluntaria como forma de protesta, en un intento de hacer visible lo que el sistema intenta silenciar. De estos casos, uno de las más significativos fue el del joven manifestante del 11J Duannis León Taboada, quien estuvo 12 días en huelga.
"Protestar contra la privación arbitraria de la libertad y exigir atención médica fueron los motivos más recurrentes para asumir esta medida, que evidencia también la falta de canales efectivos para reclamar derechos desde la cárcel", indicó la mencionada entidad independiente.
Así, el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas registró en julio un total de 91 eventos relacionados con personas privadas de libertad. De estos, 77 ocurrieron en prisiones y centros de detención de 13 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud.
"Los eventos ocurridos fuera de las cárceles se refieren fundamentalmente a procesos penales, excarcelaciones y pronunciamientos internacionales en favor de las personas privadas de libertad por razones políticas. De los 77 eventos registrados dentro de las cárceles, 68 implicaron algún tipo de violación contra los derechos de las personas reclusas", detalló el informe.
El centro documentó violaciones de derechos humanos contra al menos 51 personas privadas de libertad —10 mujeres y 41 hombres—, mientras que ocho denuncias hicieron referencia a situaciones que afectan de manera colectiva a la población penitenciaria de centros específicos. Los presos políticos José Daniel Ferrer García (Prisión de Mar Verde), Roberto Pérez Fonseca y Juan Enrique Pérez Sánchez (Prisión de Quivicán, Mayabeque), Duannis León Taboada (Combinado del Este) y Maykel Castillo Pérez (Prisión Provincial de Pinar del Río) fueron las personas con mayor cantidad de incidentes represivos en su contra.
"Los grupos más vulnerables frente a estos hechos continuaron siendo el de personas privadas de libertad por razones políticas, así como las personas opositoras y afrodescendientes", destacó el texto.
Los incidentes represivos más frecuentes durante el mes fueron los relacionados con formas de hostigamiento y represión (55), seguidos por la negación de atención médica (23), las restricciones a la comunicación (11) y los casos de golpizas y torturas físicas (10).
"Entre los hechos más graves documentados durante el mes se encuentra la brutal golpiza contra José Daniel Ferrer García (Prisión Mar Verde), propinada por presos comunes al servicio de las autoridades, con el objetivo de forzarlo a abandonar una huelga de hambre", indicó el centro de documentación.
En julio, además, "el caso del preso político Yan Carlos González González evidencia el costo extremo de esta desesperación. Su huelga de hambre, que se extendió por más de un mes, terminó con su muerte, ante la intransigencia de las autoridades que se negaron a revisar la petición fiscal de 20 años basada en pruebas insuficientes, por un delito de sabotaje que él negaba haber cometido", añadió.
Asimismo, "para impedir que se conozcan los abusos cometidos, las autoridades recurrieron a otras formas de restricciones en la comunicación, como la suspensión, limitación y vigilancia de llamadas telefónicas, así como la prohibición de salidas al patio para evitar que las personas reclusas transmitieran información a otras internas".
Mientras, "las condiciones materiales en las cárceles siguen siendo críticas: alimentación deficiente, ausencia de medicamentos, agua potable contaminada, hacinamiento que obliga a muchos reclusos a dormir en el suelo, soportando un calor sofocante y la presencia constante de chinches, mosquitos y otras plagas. Esta situación favorece la propagación de enfermedades transmisibles como tuberculosis, hepatitis, gripes y escabiosis, documentadas en el mes", concluyó.