El prisionero político cubano José Daniel Ferrer padece numerosas dolencias de salud, muchas de ellas debido a las condiciones inhumanas en que está recluido en la prisión Mar Verde, de Santiago de Cuba, y otras como consecuencia de las brutales golpizas que recibió en las pasadas semanas.
Así lo denunció su familia después de hacerle una visita el martes 5 de agosto, que se extendió por alrededor de dos horas, refirió su hermana, Ana Belkys Ferrer, en sus redes sociales.
Según la publicación, Nelva Ortega, esposa del también líder de la opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), y los tres hijos de Ferrer, lo encontraron "pálido, delgado, con tos persistente que le produce dolor en el pecho, la garganta irritada, dolores de cabeza, musculares, articulares y en los oídos, con lesiones en la piel producto del calor excesivo y las picaduras de insectos (mosquitos y chinches)".
Refiere el testimonio que las autoridades penitenciarias "recientemente hicieron el pariré de llevarlo al puesto médico. La doctora le dijo que, aparte de los golpes que reventaron ambos oídos, puede existir la posibilidad de que se le haya introducido una chinche, ya que ha pasado con otros; sin embargo, todo quedó en palabras, aún no le han tratado ni suministrado los medicamentos que requiere".
Ferrer "continúa sobreviviendo en condiciones crueles, inhumanas y degradantes, en el mismo destacamento preparado para confinarlo, hacinado junto a 11 verdugos al servicio de la dictadura y bajo las mismas amenazas", señala Ana Belkys en su publicación.
"En toda la prisión continúan los brotes infecciosos producto del agua sucia y contaminada, la alimentación continúa siendo pésima y muchas veces en estado de descomposición", añade.
Ferrer, no obstante, se alimenta solamente de la bolsa con alimentos que le lleva su familia "una vez al mes, siempre y cuando no decidan robársela, como hicieron hace dos meses aproximadamente", finaliza la denuncia.
Funcionarios de Mar Verde y reclusos coludidos con ellos sometieron al prisionero político a graves torturas diarias que provocaron enorme repudio internacional. Ello, luego de que este comenzara una huelga de hambre en protesta por las condiciones de su encierro, que sostuvo durante dos semanas.
El sábado 5 de julio, por ejemplo, Ferrer fue golpeado por 13 reclusos usados como sicarios, luego de que le contara a su familia "el infierno" que estaba viviendo en la cárcel para que lo hiciera público.
Ya a finales de junio, cuando inició la huelga de hambre, el líder opositor denunció que el régimen cubano había trasladado a presos comunes desde otra prisión con el fin de que lo agredieran.
A raíz de esos hechos, la ONG Amnistía Internacional reiteró su demanda de libertad inmediata e incondicional para Ferrer, prisionero de conciencia reconocido por esa organización en tres ocasiones, mientras que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, exigió fe de vida del opositor.
José Daniel Ferrer fue uno de los 75 activistas condenados a penas de cárcel en 2003, durante la ola represiva conocida como Primavera Negra. Recibió una condena de 25 años de prisión, de los que cumplió ocho.
El 11 de julio de 2021, cuando intentaba sumarse a las protestas antigubernamentales que estallaron en al menos 50 ciudades y comunidades de Cuba, fue encarcelado nuevamente.
Ferrer estuvo entre los reclusos que el régimen cubano excarceló en enero, como resultado de un presunto acuerdo con el Vaticano. Le fue revocada la libertad condicional a finales de abril, tras un asalto de las fuerzas represivas a su vivienda, sede de la UNPACU, donde se dedicaba a alimentar a cubanos en situación de vulnerabilidad extrema.
La UNPACU fue incluida recientemente en la lista de organizaciones e individuos a los que La Habana califica de terroristas.