El ensañamiento del régimen con los presos del 11J no ha cedido un milímetro, cuando han transcurrido más de cuatro años desde que estallaron las protestas antigubernamentales más significativas desde 1959 más de 50 ciudades y comunidades de Cuba. La indolencia de las autoridades penitenciarias frente al deterioro de la salud de dos de esos reclusos demuestra lo poco que valen sus vidas para La Habana.
Uno de esos manifestantes encarcelados cuya salud no recibe la atención que amerita por parte de las autoridades, pese a su estado delicado, es el líder religioso Loreto Hernández García, quien cumple una condena de siete años de cárcel por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 en Placetas, Villa Clara.
El pasado lunes llamó a su hija mayor, Rosabel Sánchez Correa, y le describió síntomas que despertaron una gran preocupación en ella.
"Me comunicó que tenía en el lado izquierdo un dolor constante. Se le está dificultando caminar, ya que tiene de los muslos hacia abajo como calambres, adolorido", contó Sánchez Correa en un audio enviado al medio estadounidense Martí Noticias.
Aunque le recomendó a su padre acudir a la enfermería de la prisión, dijo no creer que reciba allí la atención que necesita.
"No creo que le den la atención médica que él necesita rápido, ni que se la den tampoco, porque en otras ocasiones ha ocurrido lo mismo y hasta que no ha llegado el ingreso no le han hecho caso", criticó Sánchez Correa.
"Me preocupa grandemente la situación de salud de mi papá. Cada día se está deteriorando más. Y temo que pueda ocurrir cualquier cosa con él", añadió.
Hernández García es cardiópata, diabético e hipertenso. Esos padecimientos se han agravado por las deplorables condiciones de la cárcel de Guajamal, en Villa Clara, donde se encuentra recluido.
Además de la falta de atención médica, el miembro de la Asociación Yorubas Libres de Cuba, ha denunciado malos tratos y golpizas en la prisión.
Otro preso de 11J que ha sido castigado con golpizas y se encuentra en un estado de salud crítico actualmente, sin recibir atención médica, es Juan Enrique Pérez Sánchez, según una denuncia en redes sociales del activista Marcel Valdés.
De acuerdo con el activista, el preso político "lleva cuatro semanas con fiebre, sufre desmayos, tiene una parálisis facial, ha perdido muchísimo peso".
"La dictadura prácticamente lo está dejándolo morir, llevó muchísimas publicaciones denunciando esto, van a matar a Juan Enrique", denunció Valdés el 4 de agosto.
Ese mismo día, el recluso fue finalmente trasladado a un hospital, pero su familia no ha recibido información sobre su estado de salud, de acuerdo con el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.
El grupo de asesoría jurídica Cubalex pudo confirmar, a través de una fuente, que Pérez Sánchez se encuentra actualmente en el hospital de la prisión de máxima seguridad del Combinado del Este, de La Habana.
"La atención médica es un derecho, incluso en prisión. Ninguna persona merece ser abandonada, sin tratamiento y en condiciones inhumanas. Negarle cuidados básicos es una forma de castigo cruel e injustificable", alertó la organización en Facebook.
Pérez Sánchez, de 41 años, y padre de cuatro hijos menores de edad, fue condenado a ocho años cárcel por los supuestos delitos de desórdenes públicos, desacato y sabotaje en un juicio que se extendió del 13 al 15 de diciembre de 2021 en el Tribunal de Santiago de las Vegas, en La Habana.
Un año después de su detención narró en una carta los abusos a los que había sido sometido. Según escribió, durante su arresto en plena protesta los guardias le provocaron una fractura en las costillas y serias lesiones en una de sus rodillas tras la golpiza que le propinaron.
Otro manifestante del 11J que ha experimentado la crueldad del régimen cubano es Harlen Oropesa Carrero, a quien las autoridades del campamento de trabajo forzado La Lima negaron la libertad condicional, según contó en llamada telefónica al medio independiente Cubanet.
El preso político aseguró que reunía todos los requisitos para el recibir la libertad condicional, que le correspondía desde el pasado 22 de julio.
De acuerdo con Oropesa Carrero, la negativa ni siquiera le fue comunicada personalmente por ningún funcionario, sino que fue publicada en un cartel sin firma fechado el 17 de junio de 2025. En el mismo, aparecía catalogado como "persona denegada por delito connotado".
El prisionero, de 41 años, participó en las protestas del 11 de julio en Calzada de Güines. Fue arrestado ese mismo día y juzgado durante los días 1 y 2 de agosto. Recibió una condena de nueve años de cárcel por los supuestos delitos de desórdenes públicos, desacato, atentado e instigación a delinquir.
El pasado 15 de marzo fue trasladado al centro penitenciario de régimen abierto La Lima.
José Daniel Ferrer, hacinado con 'verdugos al servicio de la dictadura', denuncia su familia
El líder opositor y preso político José Daniel Ferrer, quien también fue arrestado el 11 de julio de 2021 cuando pretendía unirse a las protestas antigubernamentales, también sufre el progresivo deterioro de su salud en la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba, donde se encuentra recluido desde finales de abril, cuando le fue revocada la libertad condicional.
Al visitarlo este martes 5 de agosto en la cárcel, su familia lo encontró "pálido, delgado, con tos persistente que le produce dolor en el pecho, la garganta irritada, dolores de cabeza, musculares, articulares y en los oídos, con lesiones en la piel producto del calor excesivo y las picaduras de insectos (mosquitos y chinches)", de acuerdo con una publicación en el perfil de Facebook del prisionero político.
Recientemente, los carceleros lo trasladaron al puesto médico de la prisión, donde la doctora explicó que además de tener los oídos reventados por las golpizas que recibió entre finales de junio y principios de julio, a Ferrer García se le podría haber introducido en el cuerpo "una chinche", algo que les ha ocurrido a otros presos, contó la familia. Sin embargo, el líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) no recibió los medicamentos que necesita.
A lo anterior, la familia añadió que Ferrer García continúa "sobreviviendo en condiciones crueles, inhumanas y degradantes, en el mismo destacamento preparado para confinarlo, hacinado junto a once verdugos al servicio de la dictadura y bajo las mismas amenazas".
El agua de la prisión está contaminada, lo que provoca brotes infecciosos, y la comida que reciben los presos muchas veces está en estado de descomposición. Ferrer García solo come lo que le lleva su familia una vez al mes "siempre y cuando no decidan robársela, como hicieron hace dos meses aproximadamente", puntualiza el post.
Mientras el líder de la UNPACU sobrevive en la cárcel en esas condiciones, el congresista cubanoamericano Mario Díaz Balart lo calificó de héroe, así como a los también presos del 11J Félix Navarro y Duanis Taboada León.
"Cuba será libre gracias a héroes como Duannis León Taboada, Félix Navarro y José Daniel Ferrer, quienes continúan luchando por la libertad absoluta del pueblo cubano", escribió el legislador republicano en su cuenta de la red social X.
"Que sepan que no están solos, Cuba va a ser libre por los héroes como ustedes, que siguen luchando por lo que es inevitable, la libertad absoluta del pueblo cubano", afirmó en un video que difundió en la publicación.
El régimen niega el traslado para el funeral de su madre a uno de los miembros de Clandestinos
La Dirección Nacional de Prisiones se negó a trasladar al preso político Panter Rodríguez Baró al funeral de su madre, que falleció este lunes debido a un paro respiratorio, tras haber sido hospitalizada por una neumonía, informó el medio independiente Cubanet.
"Que se conforme con una llamada", fue la respuesta de un oficial ante la solicitud de la familia de que Rodríguez Baró asistiera al funeral, de acuerdo con una fuente que habló con el medio independiente bajo anonimato por temor a represalias.
Rodríguez Baró fue arrestado en 2020 y acusado de pertenecer al grupo Clandestinos, que se dio a conocer en enero de ese año, cuando bañó en sangre bustos de José Martí y llamó a actuar contra la dictadura.
Él y otros dos presuntos miembros de Clandestinos, Yoel Prieto Tamayo y Jorge Ernesto Pérez García, fueron acusados de varios delitos comunes, como tráfico de drogas y juegos prohibidos, y condenados en enero de 2021.
Panter Rodríguez recibió una sanción conjunta de 15 años de privación de libertad, y como sanción accesoria a "reparar el daño material causado, en correspondencia con el valor del bien afectado".
Yoel Prieto, por su parte, fue sancionado a nueve años de prisión, mientras que Jorge Ernesto Pérez fue condenado a un año de privación de libertad. Sobre ambos la misma sanción accesoria que sobre Rodríguez.
Cuando se hable de presos políticos cubanos ,muchos de ellos jóvenes , para ser justos habrá que reconocer que todos,repito,todos , son héroes y no hacer distingos fútiles y mal intencionados . Parece que este "Sr." Balart ni de visita ha estado en una prisión y no conoce esa cruda realidad ,máxime de las prisiones cubanas ,donde el solo hecho de ser presos políticos ya hace que caiga sobre ellos todo el peso de la represión de la dictadura castrista !