Moraima Rodríguez Batista, madre del prisionero político cubano Alexander Díaz Rodríguez, lanzó un desesperado llamado desde La Habana para exigir la liberación de su hijo, quien padece cáncer de tiroides y necesita una operación urgente para salvar su vida.
"Mi hijo está enfermo de cáncer. Pido a todos los niveles internacionales que se me dé el derecho de tener a mi hijo en libertad. Mi hijo se puede salvar si lo operan, una vez que esté liberado", expresó Rodríguez Batista en un mensaje de voz difundido por el Centro por una Cuba Libre.
Según la madre, Díaz Rodríguez fue diagnosticado con cáncer en octubre de 2022 y ha sido objeto de constantes traslados penitenciarios que obstaculizan su tratamiento médico. Desde noviembre de ese año fue enviado a la prisión Kilo 5 ½, en Pinar del Río, lejos de su familia, lo que dificultó aún más el contacto con su madre, a quien se le negó el derecho a visitarlo por más de seis meses.
Durante su encarcelamiento, ha sido hospitalizado en varias ocasiones en el Hospital Abel Santamaría, donde recidió transfusiones de sangre y contrajo hepatitis B. A pesar de la gravedad de su estado, en abril de 2025 fue retirado del hospital y trasladado al Correccional 25, en el Cabo de San Antonio, donde está siendo forzado a realizar trabajos de producción de carbón.
Rodríguez Batista denuncia que ha presentado tres solicitudes de licencia extrapenal entre 2023 y 2024, todas rechazadas por la Fiscalía General de la República. También afirma haber sido golpeada y maltratada en su intento por entregar documentos en favor de su hijo.
El pasado 10 de abril, el Centro por una Cuba Libre envió una carta a instituciones internacionales solicitando su intervención para lograr la excarcelación de Díaz Rodríguez.
"Estamos recabando la solidaridad del mundo en este caso", declaró John Suárez, director ejecutivo de la organización. "Pedimos a los gobiernos libres y a las organizaciones de derechos humanos que intercedan para salvar su vida".
Castigo extremo a presos del 11J
En otro caso alarmante sobre la situación de derechos humanos en las cárceles cubanas, dos presos políticos por las protestas del 11 de julio de 2021, Luis Giraldo Martínez Sierra y Alberto Padrón Labrada, permanecen en condiciones severas de castigo en la prisión de Guanajay.
Ambos se encuentran recluidos en una celda sin agua ni ventilación, tras un altercado con reclusos comunes que, según denuncias familiares, habrían sido colocados intencionalmente en su entorno para provocar confrontaciones. “A ellos les echaron presos comunes para que les buscaran problemas”, explicó una fuente familiar a CubaNet.
Martínez Sierra, de 31 años, fue condenado a 12 años de prisión por múltiples cargos, entre ellos desacato y ultraje a los símbolos patrios, luego de arrebatar una bandera cubana a una funcionaria durante una manifestación pacífica.
La cifra de prisioneros políticos identificados en Cuba supera los 1.150, aunque organizaciones independientes advierten que el número real podría ser mayor. El Comité Internacional de la Cruz Roja no ha podido acceder a las prisiones cubanas desde 1989, lo que impide una evaluación imparcial de las condiciones de detención. El Centro por una Cuba Libre y otras organizaciones instan a la comunidad internacional a exigir al régimen de La Habana que permita el acceso de entidades humanitarias a las cárceles cubanas, y a que se ponga fin al uso del encarcelamiento como castigo político.