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Represión

La Seguridad del Estado amenaza a un exprofesor de Derecho con procesarlo por reclamar a Díaz-Canel

René Fidel González García, vetado desde 2016 para ejercer el magisterio en Cuba, recibe junto a su familia la prohibición de salir del país.

Santiago de Cuba
René Fidel González García.
René Fidel González García. R. F. González García / Facebook

René Fidel González García, exprofesor titular de Derecho de la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, denunció que la Seguridad del Estado lo amenazó con someterlo a un proceso judicial y con expulsarlo de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) por exigir a Miguel Díaz-Canel respuesta a su queja por su cese como docente.

El intelectual cubano, quien fue expulsado del centro docente en 2016 y vetado para ejercer en el país, había sido citado para un interrogatorio por el aparato represivo el miércoles 17 de julio.

"Amenazado de ser procesado por presuntos delitos de propaganda enemiga, desacato al Presidente de la República, desobediencia, de ser sancionado laboralmente y ser desposeído de la membresía de la UNEAC", resumió González García en su perfil de Facebook las amenazas que recibió.

"En el acto, el oficial de la Seguridad del Estado afirmó además estar decidiendo que mi hija, mi esposa y yo estamos regulados indefinidamente, e impedidos, con esto, de salir del país", sumó.

Según el exdocente, "lo que me preguntan a mí es por qué no me he ido. Estoy cansado ya de explicarlo. Pero nadie escapa a su destino".

González García cerró su publicación con un breve mensaje dirigido a Miguel Díaz-Canel, en el que le indica: "Asistí a la citación de la Seguridad del Estado. Fui amenazado de ser procesado por escribirle. Oficial decidió en el acto regular indefinidamente a la niña de seis años que cree está mal que un hombre coma en el basurero, a su madre y padre. Mucho poder, pero mezquino."

El martes último, el Doctor en Derecho denunció en otra publicación haber recibido una citación para el interrogatorio, después de que la pasada semana un oficial del aparato represivo lo llamara por teléfono con idéntico fin.

"Nadie debe asombrarse de que esto ocurra. Aunque hemos normalizado perfectamente su existencia y presencia, ninguno de nosotros puede pretender ignorar que su misión ha sido vigilar y, de ser necesario, amenazar, la plenitud de nuestras libertades y derechos políticos más elementales", señaló entonces.

"A pesar de que en el año 2016 se me despojó ilegal y arbitrariamente de la condición de profesor titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente, y se me prohibió para siempre ser docente universitario en Cuba, yo no soy otra cosa que un profesor. Eso hago, profeso lo que creo", añadió.

"El problema que tenemos realmente es uno que daña, lacera y lastra a la decadencia a nuestra sociedad. Lo ha hecho durante generaciones y continúa haciéndolo como una maldición contra las libertades y los derechos de los cubanos y la esperanza del respeto al otro". 

"Es un problema de exclusión, discriminación, persecución y castigo por motivos políticos que ha sido instaurado, jerarquizado e instrumentalizado contra los ciudadanos en nuestras leyes e instituciones públicas, en nuestra cultura política y los valores, pero cuya causa está en el ejercicio sin límites del poder, en el hábito y la voluntad de despreciar, degradar y anular la igualdad política de los ciudadanos, y a lo que es esencial y concierne a la dignidad de las personas", enfatizó.

"Tal peligro pende y eventualmente puede caer sobre cualquiera de nosotros, de nuestros hijos y nietos, pero representa un tráfico deliberado y constante de violencia, acoso y miedo que pervierte la vida cotidiana y nuestras relaciones sociales, en la misma medida que interfiere en los proyectos de vida de los cubanos".

"No se ha descartado ningún medio para decirlo al Gobierno, ni se ha ahorrado en nobleza y confianza para perdonar, dejar atrás y sanar cada atropello y acto de mezquindad y maldad, y sin embargo, una y otra vez hemos sido defraudados. A cambio de nuestra bondad y rectitud, del sacrificio de la única vida que tenemos, hemos recibido la hipocresía, la mentira, el odio y lo que es ya, definitivamente, traición", señaló.

"Ustedes han creído que nuestra paciencia ha sido una capacidad para esperar infinitamente. No es cierto. Nuestra paciencia ha sido siempre la forma en que nos hemos comportado mientras esperábamos que ustedes hicieran lo único que merecemos: respeto. Ojalá que no cometan el mismo error con nuestra serenidad, que será el comportamiento de los que decidan que llegó la hora de conquistarlo".

"A finales de la semana pasada no supe cómo explicarle a la menor de mis hijos el por qué un hombre comía sobras en el basural. Le escribí al presidente de Cuba: 'Para ella es inadmisible y su país de niña es muy pequeño para mi vergüenza'", recordó.

"Se debería saber ya en Cuba que ser ciudadano no produce lo mismo, que la represión y el miedo no van a detener para siempre la indignación que crean, menos ahora que el empobrecimiento más brutal y definitivo es el tributo final que se le exige a la mayoría de los cubanos para que una minoría siga viviendo a salvo de las consecuencias de sus decisiones", subrayó.

René Fidel González García denunció en 2019 que la Presidencia de la República no cumplió el plazo pactado por la legislación vigente para responder a la queja que ante ella presentó, en la que describió las violaciones del debido proceso cometidas en su caso y pidió que se restableciera la legalidad y los derechos quebrantados.

Después de ser despojado de su condición como docente, González García denunció la arbitrariedad de la medida y elevó durante tres años varios recursos de queja y petición, además de presentar denuncias a la Fiscalía General de la República. Pero la respuesta fue el silencio. Por esa razón apeló directamente a Díaz-Canel, también sin respuesta.

El docente explicó que el ministro de Educación Superior, José Ramón Saborido, había convalidado la petición de pérdida de su condición de profesor titular hecha por la rectora de la Universidad de Oriente, quien invocó la "pérdida del prestigio social" para impedirle ejercer como profesor universitario en cualquier parte de Cuba.

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Rene se expresa con fuerza intelectual y convicción. No sorprende que es perseguido por la Seguridad del Estado.