El Comité Olímpico Internacional (COI) levantó el martes las restricciones que pesaban sobre el Comité Olímpico Ruso desde 2023, por la ocupación rusa de territorios ucranianos y, desde 2019, por el escándalo de dopaje que involucraba al Estado.
De esta forma, los atletas rusos que obtengan su clasificación para la cita bajo los cinco aros que tendrá lugar en Los Ángeles, Estados Unidos, en 2028, podrán representar al Comité Olímpico de su país y no tendrán que competir bajo la denominación de Atletas Individuales Neutrales (AIN, por sus siglas en francés e inglés), como hicieron en París 2024.
En Tokio 2020 y en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, los deportistas de Rusia participaron como miembros del ROC (Russian Olympic Committee), con una bandera y uniformes diferentes.
En un comunicado difundido el martes por la agencia de noticias EFE, la Junta Ejecutiva del COI anunció la decisión de levantar "provisionalmente la suspensión del Comité Olímpico Ruso, que estaba en vigor desde el 12 de octubre de 2023".
"La decisión se tomó tras un análisis exhaustivo realizado por la Comisión de Asuntos Jurídicos del COI, al considerar que el Comité Ruso ya no cuenta entre sus miembros con ninguna organización deportiva regional de los territorios que se encuentran bajo la jurisdicción del Comité Olímpico Ucraniano", afirmó el organismo al explicar la decisión.
En octubre de 2023, el Comité ruso había incorporado a su estructura organizaciones deportivas de cuatro regiones de Ucrania ocupadas por Rusia, tras la invasión lanzada en 2022. El COI afirmó entonces que ello representaba una violación tanto de la Carta Olímpica como de la integridad territorial del Comité Olímpico de Ucrania.
Aunque los deportistas rusos podrán representar a su país en Los Ángeles 2028, la suspensión de sanciones del COI no significa automáticamente que la bandera de la Federación Rusa ondeará en las instalaciones olímpicas ni que el himno nacional será entonado. Esa decisión será tomada más adelante.
Por otra parte, el COI dejó en manos de cada federación internacional y de los organizadores de eventos deportivos la decisión de celebrar competencias en Rusia, invitar a representantes del Estado o del Gobierno ruso, o permitir la exhibición de los símbolos patrios de ese país o que se cante su himno.
El propio COI continuará sin organizar competiciones en Rusia ni invitar a sus autoridades a sus eventos.
El organismo también señaló que Rusia deberá cumplir con la Carta Olímpica, por lo que la selección de sus atletas no deberá basarse únicamente solamente en sus logros deportivos, sino también en que actúen como modelos que promueven una sociedad pacífica a través del deporte.
Los deportistas también tendrán que cumplir requisitos relacionados con los controles antidopajes, tras el escándalo revelado por el informe McLaren.
"Para abordar la falta de confianza en la comunidad deportiva mundial con respecto al regreso de los atletas rusos a la competición internacional y en vista de las recientes acusaciones sobre la gobernanza de la Agencia Antidopaje Rusa (RUSADA), y a la espera de la confirmación de que se han cumplido las condiciones de readmisión relativas al Código Mundial Antidopaje, todos los atletas rusos que regresen a la competición internacional deben cumplir con los requisitos antidopaje pertinentes", apuntó el COI y señaló, particularmente, "los establecidos en las normas antidopaje del COI y las Federaciones Internacionales, así como las mejores prácticas establecidas por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA)".
Por tanto, los atletas rusos que vuelvan a la competición internacional deberán formar parte de un programa nacional antidopaje delegado a la Agencia Internacional de Controles (ITA) y deben haber sido sometidos a múltiples pruebas antes de su regreso, basándose en una evaluación de riesgos deportivos.
"Si la AMA sigue considerando que la RUSADA no cumple con la normativa en 2028, antes de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, el COI instruirá a la ITA para que garantice que todos los atletas rusos clasificados hayan sido sometidos a pruebas independientes siguiendo el mismo procedimiento", sostiene el texto.
La decisión del COI, que llega en un momento de recrudecimiento del conflicto bélico iniciado por Rusia al invadir a Ucrania en 2022, ha sido bien recibida en Moscú y criticada fuera.
El ministro de Deportes de Rusia, Mikhail Degtyarev, consideró que la decisión debería facilitar que las distintas federaciones deportivas vuelvan a admitir a los atletas del país. También la consideró un paso decisivo para que los deportistas rusos vuelvan a tener presencia en la arena internacional.
Sin embargo, para el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania se trata de una decisión "preocupante", por lo que instó a los países organizadores de competencias internacionales a continuar prohibiendo los símbolos estatales rusos.
El esquiador ucraniano Vladyslav Heraskevych, quien fue descalificado de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 por llevar un casco con un mensaje sobre Ucrania, calificó la medida del COI de "absolutamente vergonzosa", en declaraciones a Reuters.
Las organizaciones Global Athlete y FairSport consideraron que la decisión pone de manifiesto una falta de responsabilidad por parte del COI en el contexto del conflicto en Ucrania.
En un comunicado conjunto, afirmaron que readmitir a Rusia en el movimiento olímpico, pese a los antecedentes de dopaje de Estado y a la guerra en Ucrania, implica rebajar los estándares de responsabilidad que el propio organismo había defendido.
Por su parte, el organismo que rige el atletismo a nivel mundial, World Athletics, reafirmó su decisión de excluir a los atletas rusos y bielorrusos —a los que el COI eliminó el veto el lunes— de las competiciones internacionales.