El presidente del Comité Olímpico Cubano, Roberto León Richards Aguiar, y su homólogo de Arabia Saudita, el príncipe Abdulaziz Bin Turki Alfaisal Al Saud, firmaron un memorando de entendimiento para fortalecer los lazos bilaterales en materia deportiva, en medio de la debacle que vive el sector atlético en Cuba.
Según informó el medio deportivo estatal Jit, el documento fue rubricado en Riad, capital del país árabe, en el contexto de los VI Juegos de la Solidaridad Islámica.
"Expresa la voluntad de desarrollar la cooperación y promover relaciones amistosas basadas en principios de respeto y comunidad de intereses", destacó Jit.
Entre otras acciones a concretar, el documento establece "el intercambio de programas deportivos entre instituciones, asociaciones y federaciones" de Cuba y Arabia Saudita, y "la formación de cuadros deportivos mediante el intercambio de conocimientos y experiencias".
Asimismo, considera "alentar la cooperación en el sector educativo, la capacitación de entrenadores y oficiales, personal técnico y administrativo, y fomentar la cooperación directa entre los comités olímpicos y los comités de atletas de ambos países".
También plantea "el propósito de estimular visitas de funcionarios y equipos nacionales, e incrementar los vínculos directos entre selecciones deportivas".
Arabia Saudita no es un país con resultados deportivos notables en la arena internacional, por lo que no es descabellado pensar que La Habana pretenda exportar allí entrenadores y técnicos, a pesar del retroceso del deporte cubano, evidenciado en el desempeño de la delegación oficial en los Juegos Olímpicos de París 2024.
En la capital francesa, Cuba ocupó el puesto 32 en el medallero por países y conquistó apenas dos títulos, quedándose lejos del pronóstico de cinco preseas doradas del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física, Deportes y Recreación (INDER), considerado conservador en su momento por Miguel Díaz-Canel.
En marzo, el INDER reconoció que su principal problema para el nuevo ciclo olímpico es la falta de relevo generacional en muchas disciplinas deportivas. Esa dificultad no ha dejado de acentuarse, con las continuas fugas de atletas.
En el propio mes, la entidad que rige el deporte en Cuba se mostró abierta a recibir a entrenadores y técnicos de otros países, algo que ya se ha concretado en el voleibol femenino, que exhibe un evidente declive en la actualidad.
Un deporte en el que Arabia Saudita sí muestra resultados mucho más alentadores que Cuba es el fútbol masculino, con presencia en Copas del Mundo de la FIFA, lo que también podría despertar el interés de las autoridades cubanas en contar con entrenadores de ese país.
No obstante, el deporte cubano está marcado por deficiencias que no se pueden solucionar con la contratación de técnicos foráneos, como el pésimo estado de las instalaciones deportivas y el éxodo de deportistas cada vez más jóvenes.
Lo que resulta obvio es que el Gobierno de Cuba pretende afianzar lazos diplomáticos y económicos con Arabia Saudita, a donde ya exporta a profesionales de la salud a los que despoja de hasta el 90% de sus salarios, según el testimonio ofrecido por el doctor Alex Castro Lazo a DIARIO DE CUBA, tras haber laborado en aquel país.
A finales de octubre, el primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, viajó a la nación árabe, en medio de esfuerzos de La Habana por captar capital extranjero para salvar la hundida economía de la Isla, para participar en el noveno Foro Iniciativa Futuro de la Inversión.
Marrero Cruz logró firmar un memorando de entendimiento "para lograr el desarrollo turístico sostenible entre Cuba y esta nación", según informó entonces el diario oficial Granma.
Sin embargo, un memorando de entendimiento, como los firmados por La Habana y Riad en las esferas del turismo y el deporte, no pasa de ser un documento formal que refleja la intención de dos o más partes de cooperar o trabajar juntas en un objetivo común, pero no es vinculante