No la del niño regañado por el adulto
ni la del adulto que se regaña a sí mismo.
No la de la hipocresía y la convivencia.
Hay una promesa vacía que es clara y limpia.
Se puede decir y se dice
como una despedida o como un nuevo saludo.
Acaso por un instante sea toda verdad,
pues también a la verdad estamos muy acostumbrados.
La promesa, sin embargo, está vacía.
No se cumplirá y nadie espera que se cumpla.
Tiene algo desfachatado y puro a la vez.
Hay muchas formas de promesa
pero esta sale de la fraternidad y del júbilo.
De los buenos recuerdos.
De las más fuertes y antiguas ilusiones.
Aquellos que han transitado mucho
y los que ya no son jóvenes
la conocen mejor.
Es un vestigio.
Un signo.
Un reconocimiento.
Todos ellos, de algún modo, lo saben:
su chispa es de la vida,
su vacío también.
Alessandra Molina nació en La Habana en 1968. Sus últimos libro de poemas publicados son Otras maneras de lo sin hueso (Leykam Verlag, Graz, 2008) y Algodón del sueño, cuchillo de los zapatos (Rialta Ediciones, Querétaro, México, 2017). Rialta Ediciones ha publicado su Poesía reunida.