No están los soportales, claro. Falta
la noche entre adoquines relucientes,
la piedra empapada entre los trechos
fugaces de la carrera que sortea
entre la lluvia los tramos que no arriban
a sitio alguno que no remede un calco
irreparable de aquel donde transcurre:
su segundo exacto, el tiempo
idéntico a su propio olvido, ausencia
la ya hecha en materia de su suerte
—la de antemano ya prestada, carta
con las muescas al dorso de su sino.
א. Y mira en cambio esa lluvia que recurre
como imprevisto acuerdo de algún sueño:
un fantasma soez que a cada aparición
nos escupiera a la cara la frase consabida,
el ventarrón idéntico y de vuelta a donde
—toda evidencia de lo cierto cancelada—
aún no se consigue ahuyentar el aguacero.
Waldo Pérez Cino nació en La Habana en 1972. Sus últimos libros de poesía publicado son Escolio sobre el blanco (Bokeh, Ámsterdam, 2014), Aledaños de partida (Bokeh, Ámsterdam, 2015) y Franja de agüero (Bokeh, Ámsterdam, 2026), al cual pertenece este poema.