El hombre que se robó la isla te hizo un favor.
La descubriste en los márgenes
del Hudson (diría Lydia).
Lo que no tiene remedio no se puede olvidar.
El tigre de bengala, el pájaro dodo.
Río de no volver. El mar
está lleno de espejos rotos,
leyendo nubes, leyendo libros,
a veces en inglés, a veces en español.
Acostúmbrate a no pertenecer:
un cuervo en la nieve.
No abandones lo que te llama.
Hay caminos que nacen de los cantos
y cantos que nacen de los caminos.
Una mariposa nocturna posada en la tela metálica.
El fuego se extiende hacia los bordes de la noche.
Lluvia de cenizas desde el bus
como si fuera el fin del mundo.
No temas tu último suspiro,
teme el que le sigue.
Muere el alma, muere el cuerpo.
Ayer no existe, ni mañana.
Piensa en la cena que has de prepararle
a tu amante, sus ingredientes favoritos.
Mi abuela desplumando un pollo. Al saltar
el sapo no sabe dónde va a aterrizar.
El ser humano no sabe más que un sapo.
La vida es sueño, luego duerme
como si estuvieras muerto
siempre soñando.
Pablo Medina nació en La Habana y se crió en Nueva York. Novelista y poeta, sus libros de poesía más recientes son Points of Balance (2005), The Man Who Wrote on Water (2011), Calle Habana (2013), The Island Kingdom (2015) y Soledades (Betania, Madrid, 2017). Ha traducido al inglés Poeta en Nueva York de Federico García Lorca, La isla en peso de Virgilio Piñera y El reino de este mundo de Alejo Carpentier.