La Asamblea de Cineastas Cubanos (ACC) se sumó el domingo a las muestras de apoyo que han recibido la influencer Ana Sofía Benítez, conocida en redes sociales como Anna Bensi, y su madre, Caridad Silvente, quienes fueron condenadas el jueves a dos años de limitación de libertad por un supuesto "delito contra la intimidad personal y familiar" de un policía al que grabaron cuando les entregó una citación de la Seguridad del Estado.
En un texto publicado en Facebook y firmado por el Grupo de Representantes de la ACC, del que forman parte figuras del cine cubano como el director Fernando Pérez y el actor Luis Alberto García, la Asamblea recordó que la influencer y su madre fueron juzgadas tras recibir durante meses "amenazas y acosos de las autoridades".
"No es un suceso casual o aislado porque hay un contexto de represión constante que lo sustenta", subrayaron.
Asimismo, la ACC contrastó las penas dictadas contra las dos mujeres con la impunidad con la que los medios oficiales de comunicación exponen a disidentes y opositores sin su consentimiento.
"Los medios de comunicación estatales muestran fotos y vídeos de los que disienten del sistema, en una práctica de exposición pública que lleva décadas, pero interpreta como perversa y punible una acción similar de los ciudadanos", señaló.
"La doble moral se ha convertido en un sello de identidad oficial. Son hábiles para aplicar la ley según sus intereses e interpretaciones, pero torpes o ciegos si se trata de respetar el derecho constitucional de los ciudadanos a expresar pública y pacíficamente su sentir sobre la realidad", criticó la ACC.
"Las autoridades le temen a las palabras e imágenes sobre todo si evidencian el quiebre de un sistema, la pesadilla detrás del sueño", afirmó.
La ACC recalcó que "el dedo acusador no debe estar sobre Ana Bensi, su mamá, ni sobre todos los creadores, artistas o ciudadanos que recurren a los medios que tienen a su alcance para denunciar 'con una cámara en la mano y una idea en la cabeza' los males sociales o exponer sus angustias y temores cotidianos" y afirmó que "los verdaderos culpables son aquellos que dentro o fuera de Cuba, siguen gestionando a conveniencia la división y destrucción de todo un país".
"No hay que temerle a las palabras o imágenes. Las heridas de una nación no se curan con silencio o represión", finaliza el texto, firmado por el grupo, integrado también por Belkis Vega, Ernesto Daranas, Ivette Ávila Martín, Rosa María Rodríguez, Kiki Álvarez, Gustavo Arcos, Manuel Alejandro Yong, Armando Capó Ramos y Raúl Prado.
Como señaló la periodista Lucía Alfonso Mirabal en un análisis publicado en DIARIO DE CUBA, la condena impuesta a Anna Bensi y Caridad Silvente no es leve ni simbólica.
Aunque por ahora no ingresan a un centro penitenciario, no pueden cambiar de residencia, ni trasladarse a otro municipio o provincia sin la autorización del tribunal competente, según el Artículo 39.1 del Código Penal de Cuba.
Además, estarán sometidas a control judicial y policial, e incluso al de las llamadas organizaciones de masas, según lo establecido en el Artículo 48 de la Ley de Ejecución Penal.
El Artículo 33 de la propia ley permite al tribunal revocar una sanción alternativa ante determinados incumplimientos y ordenar la entrada en prisión o la imposición de trabajo correccional con internamiento.
Por tanto, además de estar controladas en sus vidas cotidianas, las dos mujeres se enfrentarán a la posibilidad de que un incumplimiento provoque su ingreso a prisión.
La muestra de solidaridad de la ACC con Anna Bensi y su madre se suma a las de la antropóloga Alina Bárbara López Hernández, el humorista Luis Silva (Pánfilo), la Embajada de Estados Unidos en Cuba y los congresistas cubanoamericanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez.
Además, las dos mujeres han recibido un amplio respaldo de la comunidad cristiana, así como de las iglesias evangélicas legalmente reconocidas en Cuba, que habían guardado silencio ante hechos como el hundimiento del remolcador 13 de Marzo, la Primavera Negra, los fusilamientos de 2003 o la represión desatada por el régimen contra los manifestantes del 11J, como recordó DIARIO DE CUBA en un editorial.