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Patrimonio

El peso cubano, política e identidad cultural (I)

'Nuestro peso, tan vilipendiado en las últimas décadas, ha acompañado la historia de Cuba durante más de un siglo'.

Madrid
Un peso emitido por la República de Cuba en Armas, 1869.
Un peso emitido por la República de Cuba en Armas, 1869. Filatelia de Cuba

La moneda tiene, además de valor financiero, un peculiar valor cultural como testimonio directo de la práctica comercial desarrollada en distintos sitios y épocas. Por su naturaleza define la evolución del pensamiento, de las alianzas comerciales y de los mecanismos de pago establecidos, representando la institucionalidad y el progreso local, nacional o regional. Por eso en su diseño incorpora visualmente múltiples símbolos identitarios y mensajes de poder. Le envuelve además una compleja política de emisión, que extiende su significación a la entidad que la acredita, a los espacios autorizados para su fábrica y a los saberes, controles de seguridad, tecnología y mecanismos de emisión.

Nuestro peso, por ejemplo, tan vilipendiado en las últimas décadas, ha acompañado la historia de Cuba durante más de un siglo, testificando los cambios acaecidos al estar fuertemente entrelazado al contexto político, económico y cultural del país. Más allá de los iniciados en el fascinante mundo de la numismática, no suele revisarse desde una mirada patrimonial. Pero pudiera ser un elemento vivo a través del cual conocer algo más de nuestra historia.

El nombre peso deriva de una moneda creada en España a finales del siglo XV. Es decir, la palabra peso primero nombró una moneda de plata acuñada en la Península que pesaba una onza y equivalía a ocho reales. Como el resto de monedas del Imperio español (reales, escudos y maravedíes) se extendió a las Américas, donde comenzó a acuñarse en 1536.

En 1856, en Cuba se creó el Banco Español de La Habana (Banco Español de la Isla de Cuba, a partir de 1881). Este puede entenderse como el primer banco comercial cubano. Funcionaba como una sociedad anónima compuesta por hacendados y comerciantes criollos o radicados en la Isla. Al establecer una estrecha relación con la administración colonial, también funcionaba como banco de gobierno, por lo cual, en 1857, se le autorizó la emisión de papel moneda.

Los primeros billetes emitidos por esta entidad cubana estaban respaldados por el Tesoro de la Isla de Cuba, que se encontraba en un momento de bonanza debido al auge de la industria azucarera. Eran billetes al portador impresos por una sola cara, convertibles en moneda metálica. La denominación más baja era de 50. En esta primera emisión también se hicieron billetes de 100, 300, 500 y 1.000 pesos. Lo cual indica, según el historiador Roberto Menchaca, "la idea inicial de las autoridades en darle a estas emisiones un uso comercial y que los billetes fuesen usados en las grandes transacciones a realizar entre comerciantes y productores".

Aunque el banco estaba "obligado a custodiar las planchas, moldes y demás utensilios empleados para la fabricación de los billetes", nunca se imprimieron en Cuba. La emisión de 1857 se hizo en Londres, y las siguientes en Europa y Estados Unidos.

De este modo comenzó el peso cubano como moneda provincial, expedida por una entidad cubana, respaldada por recursos locales y como reclamo del progreso industrial de la Isla. Desde el inicio, su diseño gráfico certificó tal afiliación, ya fuera con la referencia directa al banco emisor y a la sucursal bancaria (La Habana, Cienfuegos, Matanzas, Cárdenas, Sagua la Grande y Santiago de Cuba), como con la reproducción del escudo de La Habana e imágenes correspondientes a espacios industriales, construcciones públicas relevantes y recursos naturales del país. También fue frecuente la representación de alegorías que, con una marcada estética neoclásica, hablaban de Cuba y de su progreso mercantil.  

De la primera emisión describe Menchaca que: "En el anverso de todos los billetes se representó un conjunto alegórico a los lazos que unían Cuba con España. Esta última se representó como una figura femenina sentada en un trono, con casco y lanza, que rodeaba con su brazo izquierdo, en actitud protectora, a una mujer indígena tocada con una corona de plumas, alusiva a la isla de Cuba. Ambas figuras aparecen rodeadas de los escudos de España y La Habana, así como de diversas figuras alegóricas simbolizando la riqueza, la agricultura, la producción de azúcar, el comercio y la navegación".

Una década después, la imagen utilizada para representar a La Habana ya no era una figura indígena, sino una mujer sedente que portaba un cetro y una cornucopia como símbolos de poder y abundancia. Según Menchaca aparecía "rodeada del Castillo de los Tres Reyes del Morro en su posición estratégica a la entrada del puerto de la ciudad, un central azucarero, bueyes y una planta de tabaco en alusión a las riquezas de la Isla". Los billetes de 1889, reproducían la imagen de la Fuente de la Noble Habana, monumento neoclásico erigido como uno de los símbolos habaneros y fruto de su prosperidad.

Como nota interesante, desde 1869 los billetes incorporaron valores más pequeños (cinco, diez, 20), lo que denota su uso extendido más allá de la actividad industrial y comercial a gran escala. También emplearon distintos colores para diferenciar las distintas denominaciones.

Ese mismo año surgió otro papel moneda en la Isla, en este caso emitido por la República de Cuba en Armas. Este ha sido reconocido como el legítimo precursor del peso cubano actual, pues además de utilizarse como medio de pago en los territorios liberados, constituía un símbolo de resistencia y legitimidad republicana frente a la metrópoli española.

En vez de decir "El Tesoro de la Isla de Cuba pagará al portador" tantos pesos, estos billetes impresos en Estados Unidos rezaban "La República de Cuba pagará al portador…". Desde la primera emisión se identificaron con la representación del escudo nacional, y eran autenticados por la firma manuscrita de Carlos Manuel de Céspedes y su ministro de Hacienda. Tenían denominaciones de 50 centavos y de uno, cinco, diez, 50, 500 y 1.000 pesos.

Los billetes de más valor tenían un diseño más elaborado con figuras alegóricas a la República soberana, y un conjunto presidido por la diosa griega de la agricultura Ceres y alegorías al comercio y la navegación. También tenían un cuño seco con el escudo nacional y los textos "República de Cuba" y "Dios y Libertad".

Por otra parte, para recaudar fondos para la guerra, en 1897 se emitió un "peso souvenir" en Estados Unidos. Era una moneda de plata que por un lado mostraba el escudo de la República en Armas y por el otro un busto femenino en alegoría a la República y las palabras "Patria y Libertad". Una vez que el Gobierno de EEUU se unió a la guerra, se sustituyó la palabra "souvenir" por "1 peso".

Con estos poderosos precedentes, el peso cubano se instituyó como moneda nacional a inicios del siglo XX. Sus vínculos con el devenir del país los veremos en el artículo siguiente.

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1 comentario

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Profile picture for user Rodolfo J de la Fuente

Interesante recuento de la moneda, que hoy a perdido todo su valor, al ser reflejo del caos economico actual.