El teatro cubano y mexicano lamenta la muerte del dramaturgo, docente y guionista Salvador Lemis Pérez Franco, confirmada este martes por la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana (UV), donde ejerció como profesor durante años, llegó a ser director y dejó huella en varias generaciones de estudiantes.
La comunidad académica destacó su "talento, entrega a la enseñanza y cariño hacia sus estudiantes", cualidades que lo convirtieron en una presencia indispensable tanto en el aula como en los procesos creativos que acompañó desde la escena. Su partida, señaló la nota, deja un "vacío irreparable".
Un creador que abrió caminos
Salvador Lemis Pérez Franco, nacido en Holguín en 1963, integró la conocida generación teatral cubana de los años 80. Se dio a conocer tempranamente en el Instituto Superior de Arte (ISA), donde comenzó a construir una obra marcada por la sensibilidad poética, la imaginación desbordada y una mirada inusual hacia el teatro para niños y jóvenes. Su pieza Galápago, publicada por la revista Tablas, es considerada un referente del género por su capacidad para renovar lenguajes y expandir territorios escénicos.
Tras su llegada a México, Pérez Franco desarrolló una sólida carrera como dramaturgo, guionista y profesor. Allí, ejerció cargos de notable responsabilidad: fue director de la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana (1996-2001), del Área de Teatro de Bellas Artes en Yucatán (2006-2008) y del Centro de Investigaciones Escénicas de Yucatán (2008-2012). Además, impartió docencia en la entonces Escuela Superior de Artes de Yucatán, hoy UNAY, entre 2008 y 2011. Su influencia en estas instituciones formó parte esencial de su legado académico y artístico.
Su escritura, muchas veces atravesada por la fábula y el lirismo, también se proyectó en piezas como Un girasol pequeñito, En mi oreja creció un arbolito, La Cebra, La Ciruela y versiones teatrales de textos de autores como Marguerite Yourcenar. Parte de su obra fue recogida en antologías de dramaturgia cubana contemporánea fuera de la Isla, lo que contribuyó a su difusión internacional.
Entre las múltiples voces que lamentan su muerte, el dramaturgo y crítico Norge Espinosa Mendoza recordó en Facebook que Lemis "supo hacerse su propio mito". Espinosa lo describió como un creador "lleno de vitalidad y siempre sorprendente", alguien que habitó ese territorio donde la imaginación y la memoria se mezclan para desafiar las convenciones del escenario.
Aunque vivió desde hace décadas en México, el dramaturgo mantuvo un vínculo afectivo y simbólico con la cultura teatral cubana, donde su nombre continúa asociado a un periodo de intensa renovación estética.
La Universidad Veracruzana expresó sus condolencias a familiares, amistades y colegas. Para muchos, Lemis seguirá habitando ese espacio suspendido entre lo real y lo imaginado donde siempre situó su teatro: un lugar, como escribió Espinosa, "en las nubes, en el aire mismo, libre como fue".