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Opinión

La otra cara del voto sobre el 'bloqueo' en la ONU

Las democracias occidentales se niegan a sí misma al votar a favor de la dictadura castrista-comunista y dar la espalda a los cubanos.

Miami
Bruno Rodríguez interrumpe al embajador Mike Waltz en sesión de la ONU.
Bruno Rodríguez interrumpe al embajador Mike Waltz en sesión de la ONU. UN TV/Captura de pantalla

"Ni la población estadounidense, ni los gobiernos extranjeros de manera mayoritaria están de acuerdo con la presión de Estados Unidos sobre la Isla (…) la política de Estados Unidos contra Cuba va a cambiar, tendrá que cambiar, es inevitable que cambie (…) la economía cubana seguirá siendo socialista". Esto dijo el canciller comunista Bruno Rodríguez al periodista Jack Nicas (escorado hacia babor), de The New York Times, el pasado 29 de octubre, poco después de la votación en la Asamblea General de la ONU que volvió a aprobar la resolución presentada por La Habana de condena al "bloqueo yanqui".

Tras estas fanfarronadas típicas de la diplomacia castrista hay un detalle clave que no debe pasar inadvertido. La cúpula dictatorial paradójicamente sintió un alivio con los 130 votos "solidarios" que obtuvo. Esperaba muchos menos votos (y aquí vale aquello del vaso medio vacío o medio lleno). Por eso Bruno Rodríguez boconea, recordemos que han entubado al cuasi cadáver del castrismo con la esperanza de que llegue con vida hasta que Trump cumpla su mandato.

Es cierto que el régimen perdió 35 apoyos, pero también que del total de 172 votos emitidos 130 fueron de apoyo a la tiranía castrista, 17 votaron en contra y hubo 25 abstenciones.

Y ojo con esto de las abstenciones. Tienen formalmente envoltura de neutralidad, pero en materia política, o militar funciona el principio de que "quien calla otorga", y la abstención equivale a falsedad, hipocresía, falta de coraje, doble cara, o como se dice en Cuba, "pasarse con ficha".

Es percibida como cobardía sobre todo en materia de derechos humanos, que es precisamente el caso de Cuba. Y recuerdan a Campoamor con "todo es según el color del cristal con se mira", frase muy poética, pero inaceptable en materia de derechos humanos.

Una cara es positiva, pero la otra, cuando menos, irresponsable

O sea, aquí hay dos caras. Una revela que el régimen comunista obtuvo menos votos que nunca. La otra muestra que según las reglas de la ONU se necesitaban 74 votos (restando las abstenciones) para obtener la mayoría y la dictadura de GAESA recibió 130 votos, 56 votos más de los necesarios.

Es cierto que en la ONU campea una mayoría de gobiernos autócratas de Africa, Asia y Medio Oriente, pero es una vergüenza que 13 países de la Unión Europea (UE), prácticamente la mitad de sus 27 miembros, votaron a favor del comunismo-tiranía cubana: España, Francia, Bélgica, Portugal, Irlanda, Austria, Chipre, Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo, Malta, Suecia y Eslovaquia.

Solo cuatro miembros votaron en contra: República Checa, Eslovenia, Hungría y Lituania. Y diez se abstuvieron, y posiblemente para no irritar al Gobierno de Trump.

Y eso ocurrió pese a que Estados Unidos por primera vez hizo lo que debió hacer desde 1992.  Además de una previa contundente campaña mediática y diplomática (nunca vista) el embajador estadounidense en la ONU, Mike Waltz, con cifras, datos irrefutables, y fotos, mostró la farsa del "bloqueo". Reveló la corrupción, la dolce vita de quienes usurpan el poder y poseen fortunas multimillonarias mientras hambrean al pueblo. Mostró que hoy Cuba depende más que nunca de Estados Unidos. Que el "imperio" es hoy el mayor socio comercial de Cuba a nivel mundial, muy por encima de China.

Entre enero y agosto de 2026 Cuba importó de Estados Unidos bienes por valor de 876 millones de dólares, casi el doble de los 472 millones que compró a China en esos ocho meses. Se estima que en septiembre compró otros 140 millones de dólares. En nueve meses el país "bloqueador" entregó al "bloqueado" más de 1.000 millones de dólares en alimentos y productos industriales, paneles solares, petróleo y gasolina, azúcar, camionetas y automóviles hasta de lujo.  

A eso añádanse los más de 3.500 millones de dólares que desde Estados Unidos reciben los cubanos entre remesas en cash, paquetes con alimentos, medicamentos y otros bienes de primerísima necesidad. Y los cientos de millones de dólares enviados en ayuda humanitaria que se entrega a las familias más necesitadas.

Nada de eso importó al 85% de la "muy" democrática UE, pues 23 países se negaron a votar contra del comunismo castrista. También se negaron otros diez países europeos no miembros de la UE: Gran Bretaña, Noruega, Suiza, Rusia, Bielorrusia, Serbia, San Marino, Andorra, Mónaco e Islandia.  

Igualmente apoyaron al castrismo nada menos que 27 de los 33 países de América Latina y el Caribe. Solo votaron en contra seis: Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay y Trinidad Tobago.

También respaldaron a la tiranía cubana democracias como Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y otras, pese a las pruebas convincentes presentadas por Estados Unidos que pulverizaron el bulo del "bloqueo".

Pero todo eso se pudo adivinar ya durante el plenario de la ONU. Faltaban tantas delegaciones a los debates que a veces la sala se veía media vacía. Les importaba un pito lo que allí se decía. Conversaban y tomaban café fuera de la sala, total, ya ellos tenían instrucciones de votar contra de Estados Unidos. ¡Y punto!

La comunidad mundial no puede seguir mirando para otro lado

En resumen, la mayor parte del mundo moderno mira hacia otro lado ante la evidente erosión de sus propios valores, los del Occidente liberal democrático. Pongo un ejemplo a la mano, en 1962 la OEA excluyó de dicha organización a la dictadura castrista por comunista. Hoy eso sería impensable, casi ridículo.

Cada vez más los organismos internacionales, sobre todo los del sistema de Naciones Unidas, son dominados, o influenciados, por fuerzas que voluntaria o involuntariamente erosionan los valores, las bases de la civilización occidental y de la modernidad como tal.

Es nefasto que decenas de naciones democráticas de "ingreso alto", o "medio alto" se sumen a las autocracias africanas, asiáticas y del Medio Oriente, o a gobiernos izquierdistas antioccidentales de Latinoamérica, y todos juntos todos apoyen al régimen que ha liderado, y quiere seguir liderando en América la erosión gramscista de la cultura y la civilización occidental. Como bien dicen los guajiros cubanos eso es "soga pa' tu pescuezo".  

No les interesa conocer en detalle la Ley Helms-Burton, para saber en verdad qué están votando y "descubrir" que el embargo no es contra Cuba sino contra las empresas del Estado comunista, que se excluye al sector privado, que sí es asfixiado por el comunismo.

La trampa de Fidel Castro: "bloqueo" en vez de embargo

Quienes votaron a favor del castrismo en la ONU validaron la trampa que hizo Fidel Castro al cambiar la palabra "embargo" por "bloqueo", un término militar dramático, de gran impacto psicológico. Bloqueo fue el decretado por Napoleón Bonaparte contra Gran Bretaña; o el de los nazis a Leningrado (San Petersburgo) que costó la vida por hambre y congelación a 645.000 civiles.

El astuto tirano convirtió a su dictadura en un indefenso David hostigado por el ogro gigante Goliat, en víctima de un cruel bloqueo comercial y financiero que impide que la "revolución cubana" logre sus metas de desarrollo y bienestar para los cubanos.

Y al respecto suelto una pregunta "capciosa": ¿por qué fue en 1992 y no en los años 60 que el régimen castrista comenzó a presentar esa resolución en la ONU? Ah, en diciembre de 1991 falleció el "paganini" soviético que mantenía a la proxeneta economía cubana. Muerto el tío Sacha se acabó la plata y comenzó el pataleo de los Castro.

Un último detallito. Ahora sí hay de veras un bloqueo energético de Estados Unidos para presionar a la mafia dictatorial a negociar un final civilizado del castrismo, y llega muy poco petróleo a la Isla.

Y ahí está el detalle, si el Gobierno "revolucionario" tuviera un ápice de vergüenza, un solo átomo del amor que dice tener por el pueblo, aceptaría negociar con Estados Unidos, que levantaría el bloqueo al combustible, en materia financiera, hasta derogar la propia Ley Helms-Burton. Cubanoamericanos e inversionistas en general de todo el mundo invertirían miles de millones de dólares en la reconstrucción del devastado país.

Finalmente, a quienes ya por daño antropológico puede que se sigan tragando el cuento del "bloqueo" les recomiendo que se imaginen cómo vivirían hoy los cubanos sin remesas en cash, el "pollo americano", ni familiares que desde EEUU viajan a la Isla cargados de dólares, medicinas, ropa y productos imprescindibles.

Sin las recargas de sus teléfonos móviles pagadas desde "La Yuma". Sin los paquetes recibidos con alimentos, medicinas y otros bienes imprescindibles. Y después hablamos.

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