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Historia

Tres versiones de una misma noche: cómo el poder reescribió el anuncio de la muerte de Camilo Cienfuegos

La reescritura de esta historia deja en evidencia al régimen totalitario de La Habana en su proceso de cambiar el pasado nacional.

Madrid
Camilo Cienfuegos y Fidel Castro.
Camilo Cienfuegos y Fidel Castro. Radio Enciclopedia

La muerte del comandante Camilo Cienfuegos es uno de los capítulos más discutidos de la historia de la Revolución cubana. Las condiciones que rodearon su desaparición, los hechos de Camagüey, los reportes testimoniales acerca de conflictos internos con Raúl Castro, los informes —hoy desclasificados— de la embajada norteamericana sobre dichos problemas, entre otros muchos aspectos, han situado el tema como punto de discusión permanente. 

Por otra parte, la casi total ausencia de criterios negativos sobre el hombre del sombrero alón, o la defensa que de su figura realizó hasta el final de sus días el comandante Huber Matos, han creado un fenómeno que es casi paradójico: Camilo es un héroe admirado por ambos bandos. 

Hace muchos años, quien esto escribe publicó un libro que trataba de analizar los factores formativos que pudieron influir en moldear su peculiar personalidad. Desde entonces he acumulado archivos sobre su caso; sin embargo, como historiador aún no me siento en condiciones de abordar el tema, aunque como ser humano tenga una opinión ya formada.  

No obstante, como no quería dejar pasar la fecha, pensé que sería interesante traer a esta columna de estudio del totalitarismo cubano una disección de la alocución televisiva de Fidel Castro el 12 de noviembre de 1959, cuando hizo oficial la muerte de Camilo. Pretendía realizar, como en otros artículos, un análisis del discurso, ritmos, técnicas y demás mecanismos de manipulación oratoria empleados. 

Justo en ese punto comenzaron los problemas.  

Se busca un texto 

La comparecencia televisiva se efectuó ante las cámaras de CMQ, con moderación de Jorge Mañach, como había sucedido ya en casos anteriores. Debido a que nunca he encontrado online los archivos ni las transcripciones de los programas de esta emisora, acudí al sitio Fidel: soldado de las ideas. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que en este solo hay disponible un fragmento de audio de tres minutos; me pareció curioso. Como este portal web ha sido recientemente modernizado, acudí al clon local del sitio viejo que hace unos tres años me descargué, pero tampoco lo encontré. 

En este punto el término curioso escaló a llamativo. Dicha página alberga un caudal pormenorizado de la obra de Castro: discursos, entrevistas, libros, comparecencias, frases, audios, videos… incluidas muchas de sus apariciones ante CMQ, algunas de ellas, como la del 3 de enero de 1959, bastante extensas. Cerrada esa vía, busqué sus Obras escogidas —también debidamente descargadas en la seguridad de mi PC—; ahí sí estaba, o eso creí cuando leí el índice. 

Al buscarla en el tercer tomo  —página 406—, lo primero que me llamó la atención fue la corta extensión, pese a que el título aclaraba que eran fragmentos. El material recogido abarca 37 páginas, en las cuales Castro contesta a dos preguntas. Yo sabía —de cuando leí la comparecencia para preparar el libro antes mencionado— que hubo muchas más preguntas, que además participaron pilotos y pescadores, pero nada de ello fue compilado. 

Ya en este momento la palabra llamativo escaló a sospechoso; sin embargo, un historiador está en la obligación de realizar chequeos y comprobaciones múltiples antes de emitir un juicio. Antes de salir a rastrear por internet la existencia —o no— del texto íntegro, procedí a medir el tiempo aproximado en minutos de las poco más de 10.000 palabras recogidas. Empleé para ello recursos online como SpeechinMinutes y WordCounter; el resultado fue que lo recogido en las Obras escogidas corresponde a un rango de entre 67 y 77 minutos. No obstante, múltiples fuentes indican —incluido un telegrama desclasificado accesible en la web del Departamento de Estado de Estados Unidos— que el programa comenzó a las 10:45PM y concluyó pasadas las 2:00AM. ¡Faltaban dos horas de transcripción! 

Entonces comencé la búsqueda del texto íntegro en internet, pero no lo encontré. Mas, el periódico Noticias de Hoy, órgano del PSP, dedicó las ediciones del 13 y el 14 de noviembre de 1959 a reseñar el programa. Si bien son reseñas inconexas, acompañadas por comentarios editoriales y no una reproducción fiel, fue posible comprobar que lo que yo creía recordar era cierto: en el estudio hubo pilotos, pescadores y varias rondas de preguntas. 

La inserción de comentarios y valoraciones de apoyo al proceso, con las que Hoy acompañó las distintas reseñas, me impedían realizar un análisis del discurso en toda regla. Sin embargo, a estas alturas del proceso investigativo ya lo que menos me interesaba era llevar a cabo mi idea inicial. 

¿Dónde pude haber leído ese texto? Me estuve preguntando un rato, sin éxito alguno. Ya cuando había renunciado a escribir sobre Camilo lo recordé: en el libro de William Gálvez. Encontré en internet una edición de 2019, revisé el índice y sí estaba. Puede que haya estado paranoico —me dije—, pero al revisar me di cuenta de que tampoco está completa. La versión que aquí se incluye —que coincide con la de 1979— está fragmentada por epígrafes, no cuenta con las preguntas de los periodistas ni con las intervenciones iniciales de Mañach. No es posible determinar entonces qué se editó y qué no. Además, al tener unas 13.000 palabras, siguen faltando casi dos horas de programa. 

Ante un hecho histórico distinto, estas irregularidades no significarían nada, pero si tenemos en cuenta que la desaparición de Camilo Cienfuegos es uno de los puntos más controvertidos de la historia inicial de la Revolución cubana, todo cambia.  

Analicemos las diferencias entre las tres fuentes consultadas. En primer lugar, las Obras escogidas de Fidel Castro solo reflejan dos preguntas, suprimen todo el diálogo con pilotos y pescadores y dedican una importante parte a las agresiones sufridas por el pueblo cubano y la "conjura" de Huber Matos, además de no mencionar la ayuda prestada por los servicios estadounidenses en la búsqueda.

Por su parte, Noticias de Hoy recoge más preguntas de periodistas y diálogo con los pilotos (aunque no es posible determinar si están todas ni en qué orden se formularon); también aborda extensamente el tema agresiones/Huber Matos y menciona muy someramente la ayuda norteamericana.

Finalmente, el libro Camilo: señor de la vanguardia sí recoge el diálogo con pescadores y pilotos de manera más extensa, y aquí sí aparece la referencia a la ayuda estadounidense —consultar la web del Departamento de Estado para más detalles—, pero no aborda nada sobre Huber Matos y las agresiones. 

En este caso lo importante no es el acceso al texto íntegro, sino el ejemplo de reescritura de la historia a través de omisiones, fragmentaciones y empaques posteriores que difieren de la esencia del hecho. Nos encontramos con tres acercamientos con mutilaciones diferentes, que de manera muy probable responden a los intereses de cada parte y a sus criterios de utilidad personal. Las reproducciones, puestas una junto a otra, ofrecen tres versiones distintas que no parecen describir una misma noche. 

La reescritura de esta historia deja de manifiesto que el régimen totalitario de La Habana, en su proceso de cambiar el pasado de la nación, maneja el relato empleando también ausencias y ediciones. Y como cada versión remite a una fuente oficial, el lector puede creer que leyó la comparecencia, cuando en realidad leyó la necesidad política del año en que se editó. 

Camilo Cienfuegos, al menos, sigue entero en la memoria de los dos bandos, luciendo su sonrisa tremenda desde una foto. Lo que se dijo y pasó con él, en cambio, todavía espera que alguien lo saque a flote. 

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1 comentario

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Los Castro siempre se encargaron de eliminar a todos aquellos que colaboraron para hacerse con el poder, a Camilo simplemente lo mataron y al Che Mengele lo mandaron a Bolivia dejándolo a su suerte, no dudo que ellos mismos alertaron a los bolivianos para capturarlo y salir de él; el ABC de la involución cubana ha sido librarse de cualquiera que les hiciera sombra; el caso de Camilo es vergonzoso para la dictadura, la traición al más ferviente seguidor de FC, no tiene parangón en la Historia.