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Estoy en Cuba

En Cuba no hay otoños ni felicidad

'He sido citado por la policía política. En su lenguaje eufemístico, interrogatorio y entrevista son sinónimos': el periodista Jorge Enrique Rodríguez escribe su bitácora desde La Habana.

La Habana
Prenda.
Prenda. DIARIO DE CUBA

Lunes 28 de septiembre de 2026

En Cuba "no hay otoños". Tampoco "felicidad", afirma la adolescente de voz quebrada y ojos llorosos a su interlocutor al otro lado del celular. Intuyo que habla y reclama a su padre, por los apelativos que utiliza. La mención de "otoño" sugiere, además, que este padre radica en algún país del hemisferio norte.

El llanto de la joven se intensifica mientras se aparta de la cola. Las palabras se escuchan inconexas sin que pueda descifrar, yo, la historia que cuentan: bulling […]; maestra Helena […]; marimacha […]. Solo una frase, de apenas seis palabras, permite atisbar lo que ocurre y dónde ocurre: "tengo que merendar dentro del aula".

La exagerada pedantería dispensada en un regaño, que vocifera una cincuentona y que supongo sea su madre, expone aún más a la adolescente.

Cientos de miradas —desde una concurrencia que aguarda su acceso al recinto ferial de la Quinta de los Molinos— ni siquiera disimulan el morbo: el chisme y nuestra frivolidad insular, sustituyendo a la empatía. Empatía en favor de una adolescente que solo habría podido recurrir al llanto y a la súplica, en vano.

Dos niños, armados de marpacíficos, y que minutos antes cazaban lagartijas, engalanan el cabello de la adolescente. Tres miradas sinceras que rebasan el enojo de una madre, la impotencia de una niña, y a toda la indiferencia insular.

Martes 29 de septiembre de 2026

El piquete —los ocho originales— está diezmado: hepatitis, otitis, asma, depresión, virus estomacales.

Aunque no somos referentes para describir, a cabalidad, la sobrevivencia infame que impone la gobernanza de los comunistas en la Isla, nuestras vivencias personales y cotidianas atraviesan este infierno llamado Cuba.

Tras el escándalo en el cuerpo de guardia aparece "una" dosis de salbutamol. La anciana, que aguarda el horario de visita del hospital Fajardo, comparte su observación: hay más vendedores ambulantes que personal médico; parece más una feria dominical. Los testimonios de pacientes y acompañantes llueven. Sucede, exactamente igual, en cada centro hospitalario de una ciudad azotada por brotes "inusuales" de hepatitis.

D. pregunta a nuestra amiga si tiene, o tiene maneras de conseguir, los medicamentos que le han prescrito. La respuesta activa el modo sabueso rastreador del piquete diezmado. De hippies renegados pasamos a detectives. No hay amigos o parientes, en la Isla o allende los mares, que no sean debidamente interrogados.

A la conciencia de Isla, decía un ensayista y bibliotecario cubano, se llega cuando viajas al extranjero, o cuando una tragedia obliga a recurrir a la diáspora o el exilio.

No sé cuán importante podría ser la visualización o la conciencia de individuo isleño o individuo continental. No logro dejar de pensar que en 2026 cualquier cubano, de a pie o de alfombra mágica, puede morir por falta de "una" dosis de salbutamol.

Miércoles 30 de septiembre de 2026

He sido citado por la policía política para este jueves. A la hora en que mataron a Lola.

Nunca me llaman desde un mismo número telefónico. Así que no puedo darles el esquinazo. Antiguamente estaban obligados a la notificación impresa y con 72 horas de antelación, pero cambiaron la Ley de Procedimiento Penal, y me pueden citar, también, de manera verbal.

En la eufemística de la policía política, interrogatorio y entrevista son sinónimos. Se necesita una dosis infinita de cinismo para argumentar que el estado de indefensión, instituido mediante la coacción y la amenaza, puede ser lo mismo que la igualdad de condiciones de una entrevista básica.

Ni la Santa Inquisición se atrevió a tanto descaro.

Desde hace un tiempo no me cambian a los interrogadores. Cada tres o cuatro meses se rotaban. A veces eran dos. En otras ocasiones uno solo. Supongo que, al no poder sustituir importaciones, la policía política tiene que ahorrar soldados. En honor a la verdad, estos interrogatorios se distinguen por su aburrimiento. Desde aquel primero, en febrero de 2018, no ha variado un ápice la estructura del guion.

Quizás, como consecuencia del aumento de disidentes, la cuota asignada de interrogadores ya no cotiza en bolsa. En los últimos años, y muy a despecho de la revolución, Cuba es una fábrica de opositores.

Jueves 1 de octubre de 2026

Amanecí sin servicio de datos móviles.

Ante cualquier evento que suponga la participación de la oposición o del periodismo independiente, la restricción del acceso a internet es normativa. El motivo, en esta ocasión, es el juicio contra la joven Anna Bensi.

El régimen teme a los jóvenes. Esencialmente a esas dos generaciones que no pertenecen a la llamada "épica revolucionaria". Dos generaciones que, políticamente, asumen distanciarse de aquellos discursos que embaucaron a sus padres y a sus abuelos. Sin esas dos generaciones, el estallido social del 11 de julio de 2021 no hubiese ocurrido.

En tales pensamientos andaba inmiscuido de camino al interrogatorio. Siempre me cala el temor de que puede ser el último. Que puedo ser conducido a las instalaciones de Villa Marista, o a cualquier centro de detención, por tiempo indefinido. No sería el primero ni el último opositor o periodista independiente a quien le suceda tal destino.

La imagen de una ciudad sumida en la indigencia y en un clarísimo retroceso de la dignidad personal, describe la tragedia de todo un país: la obligación a la pobreza y el encarcelamiento a cualquier manifestación que suponga añorar una vida sin miedos.

Esta joven, Anna Bensi, estará siendo juzgada por no hacer la vista gorda. Por sentir el mismo dolor y denunciarlo con entereza. Me propongo repetir su nombre durante el interrogatorio, cuando percibo la figura de mi interrogador de turno en la escalera de la estación policial.

Viernes 2 de octubre de 2026

Ha sido imposible gestionar una consulta de gastro.

En medio de los malestares todavía me queda el buen humor. Le digo a D. que lo mejor, y más barato, es consultar a un babalawo. La automedicación no está dando los más mínimos resultados. Es como una ruleta rusa contra el organismo, o como apostar por el tarot sin saber el significado de las cartas.

Es imposible creer en aquella cantaleta de la potencia médica, en una Isla que apenas sobrevive entre el mar de las Antillas y las aguas del Caribe, y que en las últimas tres décadas se ha destacado en dos cosas: la represión policial y el éxodo masivo de sus habitantes, incluyendo a los profesionales de la salud.

Mientras la doctora, bonita y recién graduada, anota mis señas y dirección particular, cruzo los dedos rezando a dioses griegos por un diagnóstico y tratamiento que no sean gastritis por estrés y hervir el agua. Le explico que, en dos semanas, he hecho un tour por todos los hospitales de La Habana en busca de un gastroenterólogo que logre algo de paz en mi sistema digestivo.

Ante la pregunta de "¿hierve usted el agua?" la doctora sigue siendo recién graduada, pero deja de ser bonita. Miro en dirección a D. y sus ojos me piden calma.

En la puerta del hospital, sin mirarme, D. me pregunta: "¿A casa de tu padrino?"

"Sí amor, a casa de mi padrino."

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4 comentarios

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Don Jorge___Esas cosas del estómago son pesadas y persistentes. Lo mejor para empezar sería es un diagnóstico correcto. Si algo se puede hacer desde aquí en cuanto a medicamentos no los deja saber.

Excelente crónica. Ojala y mejore su salud estomacal, estimado Jorge E. Algo bien difícil en la cuba actual. Mis últimos años en Cuba sufrí la giardia. Un bicho muy malo de matar. Gracias a Dios y a la cola cola la elimine de mi estomago a los pocos días de estar en Miami. :)
Yo no diria que el 11/7/21 fue una protesta espontanea. Eso fue obra de la DGI. Dejaron mucho tiempo activa la internet. Tras aquella "protesta" hubo un gran éxodo y muchos presos necesarios.
Ahora en el barracon cubano ya quedan muy pocos jibaros que quieran rebelarse. Ni viejos ni niños salen a protestar.
La isla esta bastante tranquila. Desconectada y apagada. Como les gusta a los Castro.

Gracias, JER. Esto me recordó una experiencia propia que yo no sabría contar como usted, pero sé que las "entrevistas" y el carbohidrato cubano pueden hasta ulcerar el estómago. Deseo que se recupere pronto.

Profile picture for user Ana J. Faya

Jorge Enrique, espero que ya esté bien o haya mejorado, con medicina tradicional o alternativa.