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Política

El rastro del discurso de la oposición cubana en los corpus de entrenamiento de la IA (IV y Final)

Músicos, escritores y académicos cubanos, ¿qué obras han entrado en los corpus de entrenamiento de la Inteligencia Artificial?

Madrid
Celia Cruz, Paquito D'Rivera, Reinaldo Arenas, Rafael Rojas y Ada Ferrer.
Celia Cruz, Paquito D'Rivera, Reinaldo Arenas, Rafael Rojas y Ada Ferrer. Diario de Cuba

En la entrega anterior de esta serie se analizó cómo se comporta el discurso de la oposición de corte político o teórico cubana. En este último artículo de la serie, mediremos el rastro de las figuras con perfil netamente intelectual y/o artístico en los corpus de entrenamiento de Inteligencia Artificial (IA). Se mantiene el empleo del servicio declarado, así como el rango temporal analizado (comprendido entre 1959 y la década de 2000). Este límite responde a la posterior irrupción de internet y las redes sociales en la Isla, que transformaron los escenarios.

Se mantiene el criterio de confeccionar el listado de las figuras a analizar ordenando solo por presencia en la base de datos de Watch Dog AI, sin dar preferencia a ninguna postura política dentro del espectro opositor.

Asimismo, la segunda entrega estableció que se excluiría a quienes produjeron obra en defensa del régimen mientras creyeron en él y luego pasaron a la oposición. Este criterio responde a que analizarlos objetivamente exige reconstruir dos trayectorias por figura (la de adhesión y la de ruptura), lo que excede la extensión propia de un medio digital.

Tras estas aclaraciones, la selección final comprende a: Celia Cruz, Willy Chirino, Paquito D'Rivera, Gustavo Pérez Firmat, Rafael Rojas, Reinaldo Arenas, Ada Ferrer, Guillermo Rosales, Mirta Ojito y Juan Abreu.

Una primera lectura revela dos grupos claros: músicos y escritores —tanto académicos como no académicos—. El primer grupo abarca la mayor parte del corpus, lo que le otorga una visibilidad superior a la de sus pares oficialistas: Celia Cruz, por sí sola, supera en presencia a los músicos del régimen. Por su parte, los escritores ofrecen sorpresas interesantes, como el caso de Guillermo Rosales. Un autor que aunque quemó casi todos sus manuscritos, es uno de los más traducidos y alcanza un espectro idiomático superior al de catedráticos como Ferrer y Pérez-Firmat.

El análisis del sector musical muestra que Celia Cruz constituye el nodo de la industria salsera en las bases públicas de entrenamiento de IA. Una de cada cuatro apariciones ocurre en el disco de otro: Johnny Pacheco (55 coacreditaciones), Tito Puente (40), La Sonora Matancera (31), Willie Colón (14). Willy Chirino, por su parte, registra 132 pistas en solitario y solo tres colaboraciones como titular. Paquito D'Rivera exhibe una colaboración constante con la industria del jazz estadounidense y cubano. El eje vertebrador de los tres es, de nuevo, su inserción en el mercado y la participación en colaboraciones con su generación.

La presencia del autor de "Ya vienen llegando" resulta significativa, pues los récords analizados incluyen sus temas de corte político. En su caso, el mensaje opositor cubano llega directamente musicalizado y no solo por la vía de entrevistas o declaraciones.

El corpus musical abarca más del 80% del total. Esto no obedece a factores de calidad o relevancia sobre la obra escrita, sino a las fortalezas y preferencias del mercado distribuidor de cada sector. Una primera conclusión parcial indica que, entre 1959 y los 2000, el mensaje opositor cubano ingresó a las bases públicas de entrenamiento de IA impulsado por la música.
El grupo de los escritores confirma una tendencia apuntada en entregas anteriores: el mercado académico norteamericano ha sido clave para difundir obras de ambos lados del espectro político. Este segmento está encabezado por Gustavo Pérez-Firmat, Ada Ferrer y Rafael Rojas, presentes en bases como JSTOR y SCI-MAG, gracias a editoras como John Hopkins, Arte Público Press, Princeton, Cambridge, Duke, entre otras. Estos tres autores con inserción universitaria concentran 103 de los 153 registros.

El segundo núcleo lo integran cuatro autores de la Generación del Mariel. Tres de ellos, adultos al salir de la Isla, formaron parte del grupo reunido en torno a la revista Mariel. Sin embargo, ninguno accede a los corpus de la IA a través de dicha publicación, sino por su producción individual; ninguna entrada remite a la revista. Sucede en este caso lo mismo que hemos venido observando desde la entrega inicial, el discurso interno cubano de ambos lados del Estrecho apenas caló las bases analizadas.

El cuarto caso es el de la escritora y periodista Mirta Ojito, quien en 1980 era una adolescente. Cuenta con cinco entradas que corresponden a tres obras. Resulta relevante que su libro Finding Mañana. Memorias de un éxodo cubano ingrese a estos modelos en español y no en inglés. Hasta el momento, es el único caso analizado donde el inglés no predomina en la transmisión del mensaje

La generación del Mariel en su conjunto —Arenas, Rosales, Abreu, Ojito— suma 50 registros, cifra triplicada por el grupo académico. De este modo se confirma que, en las bases públicas de entrenamiento de IA, la afiliación institucional y la inserción en redes de influencia pesan más que la cantidad, calidad o variedad de la obra.

Por otra parte, la variedad temática y de géneros presenta un matiz particular: la poesía apenas tiene representación. En cambio, los análisis poéticos de Gustavo Pérez-Firmat, al ser publicados por editoriales de impacto, sí muestran una presencia sólida en las entradas.

Al comparar el grupo literario con el musical, se concluye parcialmente que los músicos lograron una mejor inserción de su producción en las bases analizadas. A su vez, la presencia de los escritores opositores cede ante la presencia de los oficialistas. El mensaje del régimen registra más entradas en las bases públicas de entrenamiento de IA que el opositor.

En la segunda entrega de la serie se incluyó como casos de control a Virgilio Piñera y a Antón Arrufat. La escasa presencia de ambos con respecto a sus pares oficialistas planteó dos preguntas: ¿se debe a que el aparato cultural cubano no los promovió?, ¿o acaso no salieron porque a la academia y a las editoriales occidentales les interesaba potenciar el ícono de la Cuba revolucionaria y no el esteta marginado?

La respuesta la aporta el caso de Juan Abreu. El cofundador de la revista Mariel cuenta con varios libros publicados, además de haber sido amigo, testigo y biógrafo de Reinaldo Arenas. No obstante, al situarse fuera de todo aparato de distribución cuenta con solo dos entradas  —las mismas que Virgilio Piñera—. Si la causa principal hubiera sido la política cultural del régimen, el escritor del exilio habría entrado sin obstáculo, porque ningún ministerio cubano podía impedírselo. Al examinar ambos discursos, se observa que los catálogos editoriales anglosajones, las plataformas indexadas y las dinámicas del mercado han actuado como un filtro determinante.

De lo anterior se deriva una conclusión clave: si estos corpus constituyen una de las fuentes de entrenamiento para los sistemas que hoy responden sobre Cuba, los hallazgos de estas cuatro entregas evidencian la necesidad de volcar a bases públicas indexadas (como EpubLibre) la producción testimonial, analítica o teórica excluida durante la era analógica. De lo contrario, esos discursos carecerán de visibilidad en los modelos actuales

Asimismo, analizar el comportamiento posterior de estas bases públicas de entrenamiento de IA —desde los años 2000 hasta la actualidad—, representa una línea de investigación prioritaria para determinar qué versión de la realidad recibe cualquier usuario del mundo al consultar a una IA sobre Cuba.

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1 comentario

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Chico algunas veces preguntandole a ChatGPT me parece que mas bien fueron Silvio Rodriguez y Sara Gonzales.