Por primera vez desde que fueron capturados el pasado febrero, luego de un tiroteo en aguas cubanas, el régimen de La Habana exhibió ante la prensa internacional a cuatro de los cinco sobrevivientes de la fallida incursión armada.
Así, la Seguridad del Estado permitió que, en julio, pero publicadas este miércoles, el medio Belly of the Beast entrevistara a José Manuel Rodríguez Castelló, Christian Ernesto Acosta Guevara, Leordán Enrique Cruz Gómez y Conrado Galindo Sariol, al tiempo que Amijail Sánchez González "se negó a ser entrevistado o no se le permitió hablar con los periodistas", sostuvo el medio, que precisó que las conversaciones tuvieron lugar en una casa de protocolo y en presencia de altos cargos de la policía política.
Las entrevistas, en las que los detenidos declararon que su acceso a abogados ha sido irregular y han sufrido maltratos, expusieron una cadena de contradicciones, versiones encontradas e inconsistencias sobre quiénes financiaron, organizaron y dirigieron la fallida operación.
"A pesar de estar a merced de las autoridades cubanas, algunos se mostraron dispuestos a hablar con franqueza sobre su hostilidad hacia el Gobierno cubano y a denunciar malos tratos", indicó el citado medio, al tiempo que detalló que "cada uno fue llevado a la casa con un mono naranja y esposado" y las entrevistas se realizaron en presencia de Edward Robert Campbell, fiscal del caso, y del coronel Francisco Estrada Portales, jefe de Investigaciones de Delitos contra la Seguridad del Estado.
"El plan de acción era sencillo: lograr que el pueblo cubano se sublevara en armas, controlara una provincia durante 72 horas y solicitara una intervención militar del Gobierno estadounidense", dijo Rodríguez Castelló. Si bien los relatos del resto coincidieron en líneas generales sobre el objetivo de la operación y lo sucedido una vez que se encontraron con la patrulla de las Tropas Guardafronteras, los implicados expusieron varias versiones de los antecedentes de la operación.
Mientras Rodríguez Castelló se mostró desafiante y ratificó su convicción de luchar militarmente contra el régimen, otros como Acosta Guevara expresaron arrepentimiento. Por su parte, Galindo Sariol alegó haber sido forzado a subir a la embarcación, contrastando de forma radical con el discurso libertario e insurgente expuesto por el resto de sus compañeros.
Asimismo, los testimonios chocan frontalmente al intentar precisar quiénes fueron los verdaderos gestores y financistas del grupo. Mientras los capturados coinciden de manera uniforme en que sus entrenamientos se realizaron en una finca cerca de Fort Myers, Florida —propiedad que atribuyen a la conocida activista exiliada Maritza Lugo—, la propia opositora ha negado categóricamente cualquier vínculo o conocimiento sobre los planes armados.
Las contradicciones también rodean a las figuras que promovieron la reclutación. Así, algunos de los implicados afirmaron haber sido contactados mediante redes sociales como TikTok por activistas del exilio como Raúl Quevedo y su canal La Nueva Cuba.
No obstante, Quevedo se desmarcó de la ejecución del operativo, calificándolo de "improvisado" y desorganizado. "No era el momento adecuado. No era la organización adecuada. No estaba organizado. Para algo así hay que tener un plan, una estructura, un Plan B y un Plan C", llegó a declarar el activista al ser interrogado.
Tampoco coinciden las versiones sobre la preparación operativa ni la cadena de mando dentro de la embarcación. Los sobrevivientes confesaron haber actuado prácticamente a ciegas, bajo las directrices de mandos caídos en el tiroteo o de terceros ausentes, manteniendo el plan oculto en nombre de la "seguridad".
De los entrevistados, el más enfático fue Rodríguez Castelló, indicó el medio, quien afirmó que sigue "comprometido" con poner fin al castrismo, y que para ello vale cualquier vía, incluso las acciones militares a gran escala. "Si me dijeran que enviarían un petrolero a Cuba a cambio de liberar a José Manuel, preferiría pudrirme en la cárcel antes que dejar que una sola gota de petróleo entre en este país", dijo.
Para observadores y analistas independientes, esta exposición de testimonios contradictorios no es más que un esfuerzo del régimen por construir una narrativa a la medida para reforzar su discurso del "enemigo externo" y justificar su espiral represiva y su discurso de "plaza sitiada".
Sin un debido proceso y bajo el control absoluto de los aparatos de seguridad castristas, las "declaraciones" de los prisioneros responderían más al libreto político del MININT que a la verdad de los hechos.
Tanto los cinco hombres supervivientes de la fallida incursión militar como Duniel Hernández Santos, su presunto cómplice en la Isla, permanecen en prisión preventiva acusados de delitos relacionados con el terrorismo, que podrían acarrearles penas de hasta 30 años de cárcel. Actualmente, tras ser interrogados durante semanas en Villas Marista, permanecen encarcelados en el Combinado del Este, en La Habana.