El Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen cubano habría retirado, sin ofrecer explicaciones, a dos de sus cuatro diplomáticos destinados en Corea del Sur, según informó el Diario Económico de Seúl, que resaltó que en la legación de La Habana en el país asiático solo permanecen el embajador, Claudio Monzón, y la consejera, Patricia Flechilla.
Según declararon fuentes diplomáticas al citado medio, "las salidas no fueron una rotación rutinaria tras la finalización de sus mandatos, sino que se llevaron a cabo siguiendo instrucciones de La Habana".
Sin embargo, la embajada cubana desestimó "cualquier vínculo entre el cambio de personal y las relaciones bilaterales". En una respuesta al citado medio, la embajada afirmó que "todas las decisiones administrativas son de carácter interno y carecen de significado político o conexión alguna con las relaciones bilaterales".
En este contexto, la Cancillería surcoreana sostuvo que no ha recibido explicación alguna sobre estas salidas. No obstante, mantendrá sin movimiento a su personal en La Habana, cuya embajada tiene actualmente una plantilla de cinco personas.
Si bien el régimen cubano y Corea del Sur restablecieron relaciones diplomáticas en 2024, cuando abrieron embajadas en sus capitales, "algunos en los círculos diplomáticos sugieren que el cambio de personal podría constituir una protesta tácita dirigida a Seúl", indicó el referido medio local.
"También preocupa que la fricción en las relaciones en una etapa tan temprana pueda perjudicar la política de Corea del Sur hacia Corea del Norte, que ha buscado ampliar su espacio diplomático mediante el acercamiento a los aliados tradicionales de Pyongyang", agregó.
La inexplicable decisión de La Habana de retirar a parte de su personal en el país asiático contrasta con el camino seguido desde la apertura de las legaciones diplomáticas, que ha estado muy centrado en la búsqueda de acuerdos comerciales.
En tal sentido, una delegación de la Cámara de Comercio de la Isla, encabezada por su presidente, Antonio Carricarte, viajó en junio a Seúl para firmar un acuerdo de colaboración con la Asociación de Importadores de la República de Corea, que busca la "promoción de la oferta exportable cubana en el país asiático".
Según el reporte de The Korea Herald, Carricarte también señaló la posible cooperación en reciclaje, producción de alimentos para animales, cría de cerdos y cultivo de granos, al tiempo que destacó que "Cuba está interesada en aprender del modelo de desarrollo industrial de Corea del Sur", en particular de su éxito en la transformación de pequeñas y medianas empresas en compañías competitivas a nivel mundial.
Dicho encuentro, no obstante, dejó una clave que pudo haberse incrementado desde entonces, al punto de llegar a molestar a La Habana. Así, el medio local MK reseñó en estos términos la postura de las autoridades surcoreanas respecto al papel de su empresariado en la Isla: "Si bien su potencial de crecimiento, derivado de sus abundantes recursos naturales y mercados emergentes, representa una fortaleza, también se recomendó actuar con cautela en el contexto actual de sanciones estadounidenses".
Antes, en marzo, el embajador cubano en Corea del Sur, Claudio Monzón, acusó al periódico local Chosun de omitir "deliberadamente información relevante" y de "tergiversar" la realidad de la Isla. Así, los movimientos recientes parecen ser un indicativo de que algo pudo haberse torcido entre ambas partes, luego de un inicio de relaciones diplomáticas que tanto La Habana como Seúl habían celebrado con entusiasmo y cálculo geopolítico.